#64 Espero que cuando el médico del centro de salud, el funcionario de la ventanilla del ayuntamiento o el empleado de la oficina del banco, donde has ido y has estado haciendo cola esperando para ser atendido, se levante para irse a comprar el pan, mantengas tu opinión.
#64 Si quieres comprar el pan antes de las dos, diría que estarías descartando como el 90% de los trabajos a tiempo completo que se ofrecen en España. La mayoría de la gente considera horarios tipo 8 a 3 como algo muy deseable, y no te permiten hacer eso. Yo sí que puedo comprar el pan por la mañana casi siempre porque mi trabajo tiene mucha flexibilidad horaria, pero soy consciente de que es más bien un privilegio y no la norma.
#1 Y si lees el artículo los yanquis se dan mucho pisto ¡Qué malvados son los rusos que quieren compensar su invalidez armamentística! —o algo así. Y que Rusia y China les copian… Lo de siempre, solo el hombre blanco blanco es capaz de…
#1#4 Ya lo hicieron. El primer presidente democrático de Haití, Aristide, fue derrocado en el golpe de Estado de 2004 después de que unidades paramilitares del ex ejército de derecha invadieran el país desde el otro lado de la frontera dominicana. Aristide y muchos otros han alegado que Estados Unidos tuvo un papel en la orquestación del golpe en su contra.[3] En 2022, numerosos funcionarios haitianos y franceses dijeron al New York Times que Francia y Estados Unidos habían derrocado efectivamente a Aristide presionándolo para que dimitiera,[4] aunque esto fue negado por James Brendan Foley, embajador de Estados Unidos en Haití en el momento del golpe. es.wikipedia.org/wiki/Jean-Bertrand_Aristide
A partir de eso la situación fue degenerando hasta al actualidad.
#12 Aunque hubiese salido mal, ahí estaba la escuela de la vida. Anda que no he visto abuelos preocupados por sus nietos y echando la bronca a sus hijos. "Tanta tele, tantos aparatos, y no salen a la calle a jugar con los otros chavales".
Tuvieron las circunstancias que tuvieron, pero también cabeza para aplicar su experiencia vital. A veces no hace falta más que eso.