No sé con quiénes probó el estudio, pero conmigo habría obtenido monotonía y algo de confusión, porque, os juro, me sucede que suenan varias de Reggaeton seguidas y no las diferencio. Encima no las retengo en la memoria
#8 Vamos, que las personas somos animalicos que no salen de la zona de confort.
Si buscamos, hay otros estudios que defienden que la música clásica es buena para el cerebro, etc... Así que, todo estudio sobre estilos musicales se pillan con pinzas.
En mi opinión, la música clásica u otros estilos complejos, una vez se entienden sus pautas, pueden llegar a ser muy estimulantes. Disfrutar de una pieza como El Verano de Vivaldi es una metralleta de emociones. Pero para llegar ahí, hace falta un camino como oyente que exige que poco a poco vayamos saliendo de la zona de lo conocido. Cosa difícil si no se tiene inquietud o curiosidad.
El caso que tuve mi época de escuchar mucho Rock Progresivo, y la pega es que, sin contar a los pioneros o más famosos, la mayoría de bandas resultan clónicas. También me fastidiaba que, me vicié tanto a escuchar el género, que las canciones 4/4 me sabían a poco, jaja. Pero al final me curé, y me canto al Bisbal si es necesario
Esta canción fue un antes y después como inicio del icónico debut de la banda. Define bien la que se avecinaba en el paronáma del Rock. En este directo (tres baterías, ¿porqué no?) se aprecia la calidad de todos los músicos que pasaron alguna vez por la formación. Por mi parte destaco a Tony Levin y a Gavin Harrison.
Fripp aún se arrepiente de haber etiquetado su música con esa ocurrencia llamada "Rock Progresivo", pero es que el término resultado acertado.
#29 Así de simple, pero así de cierto. El maldito sesgo de confirmación.
La palabra consumidor es horrible, y se ha expandido por el estilo de vida imperante, donde todo, pero todo, ya es comerciable. Qué te voy a contar, vaya.
#26 El periodismo de investigacion ha desaparecido. Ahí está el tema. Nos ha quedado un Internet de noticias e informaciones que se limitan a pasar por encima de los hechos, que con cuatro datos dudosos ya se escribe y se publica en tiempo récord. De por sí da un resultado sesgado, y si ya añadimos mentirijillas y tergiversaciones...
Lo raro que como consumidores sigamos vivos tras este tipo de digestión diaria (Igual nuestras mentes ya no están tan vivas, para así comprar, opinar y votar a quienes digan los que mandan, a su vez dictados por la economía).
Un usuario comentaba que si no se comparten envíos de actualidad, somos ajenos a la realidad, pero si a lo que llamamos realidad es a noticias tergiversadas, sesgadas, realizadas por intereses... pues entonces mejor nos quedamos con las tonterías, que al menos no intentan manipular a nadie.
#16 Pero si a lo que llamamos realidad es a noticias tergiversadas, sesgadas, realizadas por intereses... Mejor entonces nos quedamos con las tonterías que no intentan manipular a nadie.
¿Queréis recuperar Menéame? Enviad más envíos como este.
Hablo en serio, menos envíos de actualidad que sólo crean alarmismo, y más relacionados con cultura, curiosidades, ciencia, artículos largos...
Luego, que el envío no sea de una calidad suprema es otra historia, pero al menos no será un envío que cree polarización, discusiones, ataques y, sobre todo, no siga el juego del Internet actual donde se pretende provocar y mantenernos en una línea nada sana.
El cambio no depende sólo de los administradores, también de nosotros como usuarios. Ya me entendéis, menos política y actualidad de usar y tirar que a las horas has olvidado. La clave es ir en contra de la forma habitúal de dar información que hay hoy en día.
¿Queréis recuperar Menéame? Enviad más envíos como este.
Hablo en serio, menos envíos de actualidad que sólo crean alarmismo, y más relacionados con cultura, curiosidades, ciencia, artículos largos...
Ya me entendéis, menos política y actualidad de usar y tirar que a las horas has olvidado. La clave es ir en contra de la forma habitúal de dar información que hay hoy en día.
En todos estos años, apenas he enviado nada relacionado con política. Esos son los envíos que más revuelo causan.
Siempre he intentado mantener el chip de enviar noticias principalmente de cultura. Otra cosa es que las noticias y artículos en Internet hayan cambiado para peor, que eso también repercute en webs del estilo de Menéame.
#2 Bien dicho, me siento igual. Cuando hay un evento social, tiemblo, porque estará lleno de aperitivos, comida contundente y postre a la par. ¿Qué se puede hacer? Si no picas o comes apenas nada, los demás piensan que te pasa algo o incluso parece que te obliguen. Quedas con ellos "para dar la nota". Si das razones, se sienten violentados.
Complicado si de raíz asumimos en sociedad aspectos que no son normales o, como en este caso, sanos.
El más peligroso es el sesgo de confirmación en las ideologías. Las ideologías se cuentan entre las cosas más idiotas de todas las que nuestro cerebro produce. Básicamente, son prisiones mentales construidas por el propio individuo. Las ideologías son opiniones a la enésima potencia, proporcionan puntos de vista en manojos, por así decirlo, y constituyen visiones del mundo completas. Actúan en nuestro cerebro como una corriente de alto voltaje, que provoca una gran cantidad de cortocircuitos y quema todos los fusibles. Debes evitar a toda costa las ideologías y los dogmas, especialmente si simpatizas con ellos. Las ideologías son, definitivamente, un error, pues reducen tu perspectiva sobre el mundo y te empujan a tomar decisiones de miras estrechas. Las noticias refuerzan el sesgo de confirmación, y así se convierten en agentes indirectos de las ideologías. Por cierto, eso es exactamente lo que observamos en el debate político: si se deja que un tornado de noticias golpee a la población, esta se fragmenta y se polariza.
Hasta aquí, todo claro. Pero el problema es que la gente, cuando cae en una ideología, ni siquiera se da cuenta. Si conoces a alguien que muestre signos de infección dogmática, hazle esta pregunta: «Dime qué hechos concretos tendrías que descubrir para abandonar tu visión actual del mundo». Si no obtienes una respuesta, entonces da un rodeo en tu camino para no coincidir con esa persona. O, por lo menos, con su actitud. Si sospechas que te has acercado demasiado a un dogma, no te vuelvas complaciente y hazte la misma pregunta. Empieza a buscar contraargumentos. Imagínate que te invitan a un programa de debate en la televisión con otros cinco invitados, todos los cuales tienen una posición opuesta a la tuya. Tu opinión solo merecerá realmente la pena si la puedes defender de modo convincente frente a cinco posiciones contrarias bien fundamentadas.
Pero incluso en el caso de que tu cerebro no se vea carcomido por una ideología, como es natural, tendrás ciertas teorías sobre el mundo, sobre la Bolsa, sobre el perro de tu vecino, sobre los sentimientos de tu jefe, sobre la estrategia de tus competidores. Incluso en ese caso, el sesgo de confirmación causa estragos. El consumo de noticias exacerba esta debilidad humana, incluidas sus formas más leves. ¿Por qué? Porque entre una infinita cantidad de noticias, siempre encontramos argumentos suficientes para afianzar nuestras teorías, por muy equivocadas que estén. El resultado: tendemos a sobreestimarnos, a cegarnos mentalmente, a correr riesgos estúpidos y a perder buenas oportunidades.
Lo que provoca sesgos del tipo ilusión de conocimiento o de conclusión rápida/precipitada.
Ojo, que al contrario, informarse a tope de todo es otro tipo de sesgo. Un sesgo de información, pues más info ≠ mejor decisión, y terminamos buscando datos sin fin.