Lo que provoca sesgos del tipo ilusión de conocimiento o de conclusión rápida/precipitada.
Ojo, que al contrario, informarse a tope de todo es otro tipo de sesgo. Un sesgo de información, pues más info ≠ mejor decisión, y terminamos buscando datos sin fin.
Extraco del inicio del libro "Dieta de Noticias" de Rolf Dobelli:
...el artículo que Rusbridger había descubierto en mi sitio web enumeraba los principales argumentos en contra de consumir exactamente lo que esos profesionales respetados en el mundo entero producían día tras día: noticias. Para bien o para mal, comencé a detallar, motivo tras motivo, por qué es mejor prescindir del producto más popular de lo que es toda una industria. En lugar de cincuenta personas que hasta ese momento tenían una buena disposición hacia mí, me vi rodeado por cincuenta adversarios. Intenté mantener la mayor calma posible y soportar el fuego cruzado de sus miradas. Al cabo de veinte minutos, había desgranado todos mis argumentos y concluí diciendo: «Con franqueza, lo que ustedes hacen aquí, damas y caballeros, es, básicamente, entretenimiento».
La mayoría de nosotros aún no comprendemos que las noticias son para la mente lo que el azúcar es para el cuerpo. Las noticias son fáciles de digerir. Los medios de comunicación nos dan pequeños bocados de asuntos triviales, cositas que realmente no conciernen a nuestras vidas y que no requieren pensar. Por eso casi no experimentamos saturación.
Para no crear otro artículo, añado otro sesgo que también resulta interesante:
El sesgo de omisión: Por qué es usted el problema... o la solución
Dos escaladores. El primero cae en una grieta de glaciar. Usted podría salvarlo organizando un rescate, pero no lo hace y, por consiguiente, el accidentado muere. Al segundo lo empuja usted a la grieta del glaciar. También este muere al poco tiempo. ¿Qué acto pesa más? Desde un punto de vista racional, los dos actos son igual de reprobables. Tanto la omisión de socorro como el asesinato activo llevan a la muerte. No obstante, algo nos dice que la omisión es menos mala. Esa sensación se llama «sesgo de omisión» (omission bias). El sesgo de omisión entra en escena siempre que tanto una omisión como una acción puedan producir daños. Entonces se suele optar por la omisión, porque los daños que causa parecen subjetivamente inofensivos.
Suponga que es el jefe de la administración que autoriza medicamentos en su país. Tiene que decidir si dar el visto bueno a un medicamento para enfermos terminales. El medicamento acarrea graves efectos secundarios. Mata al 20 por ciento de pacientes en el acto, pero salva la vida del 80 por ciento en un breve plazo. ¿Cómo toma la decisión?
Si apuesta como la mayoría, no permitirá su utilización. Un medicamento que deja seco a uno de cada cinco le parece peor que el hecho de que el 80 por ciento que habría podido salvarse ahora no sea salvado. Una decisión absurda, pero coherente con el sesgo de omisión. Supongamos que es consciente del sesgo de omisión y decide, en nombre del sentido común y la moral, autorizar el medicamento. ¿Qué pasará cuando, como estaba previsto, muera el primer paciente por su culpa? Un grito de indignación se extenderá por los medios y usted se quedará sin trabajo, cuando no algo peor. Como funcionario o político, hace bien en tomarse en serio el sesgo de omisión en la gente... y cuidarse.
Lo fija que tenemos esa deformación moral en la cabeza lo demuestra la… » ver todo el comentario
#5 En verdad me limito a imitar al sketch original que enlazo. El espectador/lector es el que rellena el hueco e interpreta el mensaje, o al menos su intención.
Con él, Wallace sugería que gran parte de nuestra identidad se construía en oposición a los demás en un intento constante por diferenciarnos, cuando en realidad la inmensa mayoría de las personas está sujeta a las mismas dudas, inseguridades y mecanismos de pensamiento. De esta manera, la reflexión del escritor no solo desmontaba la idea romántica de la individualidad absoluta, sino que también tenía una lectura paralela más empática: si todos creemos ser distintos, quizá tenemos mucho más en común de lo que estamos dispuestos a admitir.
Van a repetir lo de Vietnam: alargarán porque ya hay mucho invertido y perdido, y retirarse ahora afectará a su imagen internacional. Es el sesgo de no querer abandonar un proyecto porque ya has involucrado mucho tiempo/esfuerzo.
Imagino que es lo que está pasando con Rusia y Ucrania.