Una parte significativa de los votantes de Milei son jóvenes varones, de sectores populares, desencantados y alejados de las identidades políticas tradicionales. No llegan a la ultraderecha por convicción ideológica profunda, sino por hartazgo. Crecieron entre crisis, inflación, precariedad laboral y promesas incumplidas. El sistema no les ofreció futuro ni reconocimiento. Milei aparece como un grito de bronca contra “la casta”, una narrativa simple que canaliza frustración y enojo, aunque no ofrezca soluciones reales a sus problemas cotidianos
|
etiquetas: opinión , argentina , política , jóvenes , hartazgo