Empresas de coartadas, 'love hotels' y teléfonos trucados se alían con los adúlteros. Si usted es un peluquero de Cuenca que quiere simular una oficina en Andorra, ellos saben cómo montar el tinglado. Las compañías de mentiras no ofrecen garantía. "Si te encuentras a tu primo en el hotel, no es culpa nuestra", dicen en Tucoartada.
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