Si el monte arde el dinero circula abundantemente: desde unas contrataciones de personal que se realizan para la extinción (prorrogándose si los montes continúan ardiendo), pasando por la contratación (o compra) de hidroaviones, helicópteros, suministros de bombas, mangueras, equipamientos y productos químicos para sofocar las llamas, empresas de maquinaria pesada para abrir pistar forestales, personal para la saca de madera, que alimenta a un enjambre de empresas, madereras y papeleras, recalificaciones de terrenos o contrataciones de empresas
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