El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Murcia ha declarado improcedente el despido de un trabajador que consumía alcohol de forma habitual durante la jornada laboral, hecho probado por un detective privado que le descubrió conduciendo un vehículo propiedad de la empresa en estado de ebriedad. Asimismo, se condenó a la empresa a pagarle una indemnización que roza los 50.000 euros. El trabajador, de más de 30 años de antigüedad, venía prestando servicios como electricista en la misma compañía desde 1994.
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