Los vehículos supondrán una inversión de 300.000 euros, que se recuperarán con el descenso del consumo de combustible. La ciudad de Barcelona evaluará los próximos dos meses un autobús que funcionará con un motor eléctrico y otro de gasóleo sincronizados, cedido por la empresa gallega que lo ha desarrollado, para comprobar su rendimiento y establecer la posibilidad de su implantación. La combinación híbrida de motor eléctrico y térmico permitirá reducir hasta un 30% la contaminación y el consumo de combustible.
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