Hace 11 años | Por miau a reven.org
Publicado hace 11 años por miau a reven.org

Al irte de una ciudad, tu memoria de esa ciudad se fija en ese momento y permanece inalterada para siempre. En nuestro nuevo hogar, siempre echaremos de menos esa ciudad e incluso idealizamos ese recuerdo. La realización de que uno sufre el síndrome se produce al volver y es por eso que esta enfermedad es tan cruel; es entonces cuando nos damos cuenta que ese lugar idealizado en nuestra memoria ha seguido evolucionando sin nosotros y que ya no tenemos esa familiaridad que recordamos.

Comentarios

m
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El artículo me ha recordado el poema de Yeats que, a su vez, inspiró a John Ford para rodar "El hombre tranquilo":

La isla del lago de Innisfree

Me levantaré y me pondré en marcha, y a Innisfree iré,
y una choza haré allí, de arcilla y espinos:
quince surcos de habas tendré allí, un panal para la miel,
y viviré solo en el arrullo de los zumbidos.

Y tendré algo de paz allí, porque la paz viene goteando con calma,
goteando desde los velos de la mañana hasta allí donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y el mediodía un brillo escarlata
y el atardecer pleno de alas de pardillo.

Me levantaré y me pondré en marcha, noche y día,
oigo el agua del lago chapotear levemente contra la orilla;
mientras permanezco quieto en la carretera o en el asfalto gris
la oigo en lo más profundo del corazón.

– W.B. Yeats

kaidohmaru
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Yo la única que vez que me ha ocurrido fue hace años y a mí me pasó todo lo contrario. Me marché de una ciudad corriendo, con muchísimas ganas y pensando que no me había aportado absolutamente nada. A los años volví y me di cuenta de que había sido una etapa de mi vida y me sorprendí a mí misma recordandola con gratitud.

tocameroque
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Lo peor es cuando vuelves y la ciudad sigue igual...aunque existe...doy fe.

j
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lo peor es cuando te hace escribir esas entradas tan deprimentes o ¿masoquistas?, no lo tengo claro