Lo peor que puedes hacer

Creo que ya lo he contado alguna vez, pero ahora que con el tema de Maduro regresan los debates sobre el Derecho Internacional y asimilables, me parece que es el momento de compartir uno d elos momentos más importantes de aquella entrevista que hice en los noventa a un anciano, antiguo general de las SS.

R— Yo nunca he dejado de reconocer que hicimos cosas muy malas. Una de ellas, realmente horrible.

P—Según su opinión, ¿qué fue lo peor que ustedes hicieron?

R—¿Se refiere a mí? ¿A mi División?

P— No, al régimen nazi.

R—Dígamelo usted (sonrisa)

P— Quizás lo de los judíos y toda esa gente, en los campos de exterminio. Gitanos, homosexuales...

R—No. Eso estuvo mal, pero hubo algo mucho peor.

P—¿Usar millones de esclavos?

R—¡Peor, mucho peor!

P—¿Desencadenar una guerra que se llevó por delante medio mundo?

R—¡Aún peor!

P—Pues dígame...

R—¡Perder! eso fue lo peor que pudimos hacer. Sin eso, todo lo demás sería perdonado enseguida. Pero eso no se perdona jamás, te cuenten lo que te cuenten. Cuando has perdido, hasta tus hijos dejan de escuchar tus consejos. Por eso en los países vencedores, los jóvenes no pueden hacer nada para cambiar las cosas, porque sus padres ganaron, y se impondrán siempre. Pero en los países perdedores todo cambia más deprisa, porque los jóvenes pueden mandar callar a su padres.

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Pues ese es todo el Derecho Internacional que existe. Nunca he conocido otro.