No deja de ser ridículo lo que (Juan Carlos I) dice sobre las supuestas penurias de su familia. A la mansión palaciega de Estoril donde vivía con sus padres, Villa Giralda, la llama una “casa de alquiler”. El yate de lujo que les prestó Pedro Galíndez se convierte en un simple “velero”. En algún momento afirma que no es una persona que suela quejarse. Pero lo dice después de pasarse muchas páginas… ¡quejándose!
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