Miró al médico y sintió admiración: era atento, diligente y muy humano. No pudo evitar pensar que ese podría haber sido él. Desde niño soñaba con estudiar medicina y estaba seguro de que se habría convertido en un gran profesional, pero el pinchazo en selectividad le obligó a cambiar de planes. Otra carrera, otra ciudad, otra vida. ¿Cómo habría sido todo si hubiera sacado solo un punto más?
La mano de su mujer lo devolvió a la consulta. La pantalla mostraba la imagen de la ecografía: era una niña. Sonrió casi sin darse cuenta y ella le devolvió la sonrisa. Bendito punto menos.
"Bob" de JanSmite es el ganador esta semana de nuestro certamen de microrelatos: www.meneame.net/m/microrelatos/bob
Iban a ir al mar de plástico y pensaban ir juntos. Inspectora de sanidad e inspector de trabajo.
Sabían que en aquella zona de España se hacinaban miles de inmigrantes, trabajando jornadas infinitas en los invernaderos y malviviendo en poblados chabolistas, o campamentos improvisados podridos de basura. Y casi todos ellos sin contrato ni garantía alguna.
Se presentaron en el pueblo a las nueve de la mañana y la inspección duró hasta las siete de la tarde.
Finalmente, sin miedo a las represalias, impusieron nueve sanciones.
Dos a talleres mecánicos por registro horario incorrecto. Otras dos a un restaurante por falta de afiliación de la cocinera y el pinche. Tres al geriátrico por tener a dos auxiliares a falsa media jornada. Y dos más a un hostal por ofrecer como dobles varias habitaciones demasiado pequeñas.
Luego volvieron a casa satisfechos.
Nueve sanciones en un día: se había hecho justicia.
Los consejeros del Emperador Maximus Tragaldabius esperaban su llegada con el terror de costumbre. Era conocido por sus estruendosas y sangrientas pataletas cuando algún asunto no salía como deseaba. Estruendosas por lo atronador de sus berridos, y sangrientas porque solían ir acompañadas de la ejecución de (como mínimo) el portador de las malas nuevas.
-Divinidad, vuestra esposa os ha sido infiel con el general Trancus Óptimus 5 veces esta semana- soltó el consejero de los espías.
-¡¡¡Que los crucifiquen y también a este…!!!! -gritó el Emperador.
-Divinidad, los bárbaros han reconquistado Bretaña y siguen avanzando- espetó el consejero de la guerra sin dejarle acabar la frase.
-¡¡¡Que le descoyunten…!!!
-Divinidad, caímos en la bancarrota -espetó el consejero de la moneda.
-¡¡¡Que….!!!! El Emperador se alzó sobre sus 200 kilos para caer fulminado por un infarto.
-El plan salió bien. Muerto por una pataleta…justicia poética- rio el consejero de la marina.
Despertó sobresaltada. Percibió un olor distinto, como el de un lugar ajeno. Se miró fijamente en el espejo y se preguntó si el reflejo también la estaba observando. Sonrió al darse cuenta de que había perdido peso.
Vivían juntos en la vigesimosexta planta de un pequeño apartamento, dividido en tres habitaciones.
—Las paredes son importantes, permiten mantener las cosas separadas —le decía él cuando se encerraba en el despacho.
Fueron a la universidad por caminos separados. Ella le prometió discreción, aunque no dijo por cuánto tiempo.
Conectó la cámara del microscopio y seccionó la Planaria en varios segmentos.
—Cada una de las partes se regenerará en un individuo completo — dijo con autoridad al alumnado.
Mientras él hablaba, ella tomaba notas, pero la caligrafía no parecía suya.
—Los neoblastos son células madre que permiten regenerar tejidos dañados.
Entonces recordó el accidente. ¿Cuántas versiones anteriores habrían fallado?
La cara del inspector revelaba el fastidio de quien lleva largas horas realizando una tarea tediosa.
— Usted es Esteban, ... Esteban Rosador. —dijo con tono sarcástico.
— Sí.
— Aquí pone que en 1976 formaba parte de una célula de UJCE, ¿no? — y el tono cambió, volviéndose cortante repentinamente.
— Eran los años del instituto. Éramos jóvenes, ya sabe. Han pasado 60 años.
La mirada del inspector se volvió despiadada y señaló los papeles sobre la mesa.
— Pero aquí tengo una larga lista de libelos, escritos por usted y publicados en webs comunistas.
— La verdad, nunca pensé que tuvieran mucha difusión. Era como un pasatiempo.
— Craso error, Esteban. Esto tendrá consecuencias. Desde la Constitución de 2030, los ataques a la Monarquía y a la Iglesia Católica son considerados traición. Además, desde la expulsión de los inmigrantes, la situación económica ha empeorado. Tendré que recomendar al ministerio de españolidad que su pensión sea revocada.
Cuando se fue la electricidad, dejaron de funcionar las cámaras de vigilancia. Los drones de la policía aterrizaron a toda prisa, buscando cobijo en sus oscuros hangares.
Los programas de reconocimiento facial y asignación de puntos de ciudadanía tuvieron que detenerse. Los delitos aumentaron sólo un tres por ciento, pero la gente se lanzó al intolerable vicio de beber y bailar en las calles.
Los más sorprendidos, fueron los niños.
—¿Que es eso que hay en el cielo, papá? Parecen ojos.
—Son estrellas.
— ¿Las estrella son eso?
—Sí. Son tan grandes como el sol, pero están muy muy lejos.
—Pero parpadean...
—Bueno, pues a lo mejor son ojos... —respondió el padre, saludando con la mano hacia el cielo.
En un día así, cualquier cosa era posible.
El niño hundió la mano en la tierra oscura. Era fría, rugosa, con destellos metálicos bajo la luz fría del sol. La dejó escurrir entre sus dedos, viendo cómo los pequeños granos caían.
Su abuelo le había contado historias. De cuando los países peleaban por esas piedras extrañas. Le hablaba de máquinas que las usaban, de armas, de ciudades que brillaban. Pero el niño solo veía ruinas y polvo.
-¿Por esto destruyeron el mundo? susurró, dejando caer el último grano.
El viento que soplaba entre los escombros llevaba consigo el olor a metal oxidado y carne quemada. A lo lejos, el sonido de los martillos sobre los restos de los edificios caídos era el único sonido que quedaba. El niño se quedó unos segundos más, mirando el horizonte vacío, antes de levantarse y dejar atrás la tierra que había devorado a todos los que alguna vez lucharon por ella.
Hassan estaba buscando a Malek: tenía que saber cómo iban las votaciones. Acabó encontrándolo en la esquina de su casa, mirando el móvil:
-¡Malek, ¿cómo van?!
Sabía que Malek estaría justo en esa esquina, era de los pocos sitios con cobertura, y eso lo convertía en peligroso. Malek empezó a contestar:
-¡Le acaban de dar 12 puntos a Suiz…!
cuando una bala desparramó sus sesos contra el teléfono.
Hassan se paró en seco.
-Vaya, me va a tocar buscar a otro amigo con teléfono-, pensó.
¿Samir, tal vez…? Pero recordó que había volado por los aires hacía dos días, junto con su casa, padres, hermanos y hermanas. Y el bar donde vio las semifinales se derrumbó en un ataque con tanques…
-Ya está: Walid.
Finalmente encontró a Walid, pero ya habían acabado las votaciones.
-Ha ganado Austria-, le dijo.
Y Hassan se echó a llorar: su favorito era Suiza.
Lo que más me decepciona es este futuro tan anodino y vulgar. Hace cien años (en el siglo XXI) se especulaba con apocalipsis nucleares, catástrofes, superpoblación, fin de los recursos... y nada ha llegado. Todo ha sido nefasto, pero insulso. Pocos recursos, artículos escasos y caros, comida desagradable y nociva, más obstáculos para desplazarse, más vigilancia, pero nada catastrófico, sólo una degradación suave hacia un gris cada vez más plomizo y mullido. Confortable, diría yo.
Me parece mentira que hace tan poco tiempo uno pudiera comprar alimentos por kilos, o salir a caminar fuera de la ciudad sin permiso. Es verdad que no está prohibido, pero los pasos burocráticos son trabajosos y agotadores. Uno pierde el interés por el campo, por todo, en realidad.
La libertad muere en silencio. La vida y la felicidad también. Voy a dormir un rato hasta el toque de queda.
No soltaba la sábana, era su escudo de Heracles, en el que Fobos espantaría a los malvados, y Palioxis los pondría, despavoridos, a la fuga, estirando la raída prenda hasta cubrirse por completo, cual mortaja.
El orfanato no estaba mal. La comida no abundaba, pero los Padres no eran malos del todo. Sí, severos, y, sí, alguno con la mano larga, pero sus compañeros, algunos huérfanos como él, otros abandonados, compartían destino y eso los convertía casi en hermanos: la Hermandad de los Desamparados. Y eso hacía los días más llevaderos.
Pero las noches… las noches eran diferentes. La Hermandad desaparecía con la oscuridad, con la individualidad de las camas, y cada uno se apañaba como podía.
Así que cuando el Padre Santiago le rozó la cabeza por encima de la sábana a las 2 de la madrugada, sabía qué pasaría:
-Miguel, vamos a rezar a la vicaría.
-Amén, padre.

Todo empezó con la llamarada solar del 2076. En un sector de la tierra, de dos mil cuatrocientos kilómetros de ancho, no quedó ni un sólo aparato electrónico sano. Era una zona relativamente pobre y relativamente poco poblada. Las principales ciudades que incluía eran Kazán, Teherán y Dubai.
Allí, la inteligencia artificial y los robots habían perdido el control.
Los habitantes de la región no tenían gran cosa, pero iban sobrados de armas nucleares, así que dispararon media docena a las máquinas cuando estas organizaron una fuerza para recuperar el control. Su estrategia era la chifladura absoluta, el absurdo: no iban a negociar nada, con nadie, bajo ninguna circunstancia. No iban a atacar a nadie, pero lanzarían arnas nucleares a cualquiera que se acercase y empezarían a disparar a los satélites, al espacio, si se volvía a intentar una toma de control.
La inteligencia artificial echó cuentas y consideró que no valía la pena intentar recuperar aquella parte del planeta. Los dejaron en paz.
Desde entonces, allí vive ahora la única humanidad libre que queda. Hambrienta y en guerra, pero sin máquinas electrónicas. A pesar de todo, casi diez millones de humanos tratan de desplazarse hasta allí cada año.
—Hoy da una charla un catedrático que es un crack. Acércate —me dijo mi colega J.
Aquel día no tuve tiempo ni de respirar. Llegué tarde, sin haberme podido informar ni siquiera del tema de la conferencia. Me senté junto a mi amigo justo cuando acertaba a oír:
—…para acabar siendo un compendio de prácticas antidemocráticas, defensa de valores éticamente abominables y sumisión al imperialismo más atroz; un ejemplo de lo que significa dar prioridad a los intereses económicos sobre los Derechos Humanos, blanqueando a regímenes genocidas si se considera necesario e invisibilizando a los ciudadanos críticos. En suma, un espectáculo humillante para los propios europeos, a quienes se somete a intereses extranjeros y corporativos, al tiempo que se les dice que ha sido su propia elección…
—No sabía que el tema era Eurovisión —susurré.
—No. El título de la charla es “La Unión Europea: historia y perspectivas de futuro”.
El pasillo ya no es pasillo: es un océano sin fondo en el que ya han muerto todas nuestras esperanzas. Y la casa no es ya una casa, es un campo de batalla donde las palabras son ya armas que han ido abriendo grietas. Nadie sabe qué decir, nadie se menea por si él es el perjudicado. Quedan gestos terribles, queda el silencio.
Se separaron en la casa de ella.
Quedó bajo su cama, testigo mudo de gemidos ajenos.
En el cajón ya no extraña. Prefiere la soledad a hundirse en el sudor prestado.
Queridos humanos, os escribo desde el futuro, que es perfecto. Sólo quedamos cien familias, las de verdad. El futuro es perfecto.
Nunca es agradable robar tumbas, pero unas son mejores que otras. Las de las mujeres ricas siempre son una tentación, y más si eran religiosas. No les gusta separarse del rosario o del crucifijo.
Eso pensamos de Doña Amalia. Y además había muerto quince años atrás. Ya no sería muy repugnante.
Amén, dijo mi colega, en recuerdo de la beata.
Pero no llevaba crucifijo. Al lado de su triste calavera recogimos unos pendientes. Y en torno a un fino hueso de un brazo, un pequeño reloj de pulsera.
Entonces escuchamos algo. ¿Pasos? ¿Un chirrido? Mucho peor: tic-tac-tic-tac
La puerta del cementerio estaba abierta, pero aún así saltamos la tapia.
Europa había picado el anzuelo. El plan estaba saliendo como estaba previsto, aunque aún no había logrado suficiente respuesta. Europa era más tímida y servil de lo que imaginaba. Decidió amenazar a los países que enviaron tropas con más aranceles, para calentar un poco el tema, pero solamente obtuvo una tímida respuesta.
Tendría que buscar otro acicate, quizá insultar a algunos presidentes, ya que reírse del ejército danés no había sido suficiente. O bien podría hacer maniobras navales cercanas, para generar crispación y debate.
El mundo estaba ya repartido. Europa para Rusia, Asia y África para China. América entera para ellos.
Ahora solamente hacía falta que Europa tirase la primera piedra, para deshacer el tratado y desentenderse de lo firmado.
Pero los muy lameculos no daban el paso.
El veterano asesor abrió la reunión del Consejo de Ministros.
- Necesitamos actuar ya, atajando las teorías de la conspiración. Servicios de inteligencia extranjeros, nosotros mismos, los masones, los extraterrestres e incluso una coalición de todos ellos. El problema es que si no damos una explicación, cada cual lo tomará como confirmación de su teoría. Si la damos, como prueba de que mentimos.
El nuevo fichaje le cortó:
- Señor presidente, me he adelantado redactando un borrador. Hemos de modernizarnos.
Este gobierno, comprometido con la transparencia, la libre expresión y los valores democráticos, ha decidido no dar explicaciones. Una teoría oficial sería un intento de adoctrinamiento. Por tanto, cada español es libre de informarse en redes sociales o a través de cualquiera que, ejerciendo sus derechos fundamentales, se haya autoproclamado experto. Podemos crear nuestra propia opinión: recordemos que todos somos iguales y, por tanto, todas las teorías son igual de respetables.
-El objetivo común de todos los revolucionarios del siglo XIX y principios del XX fue sustituir a Dios por el Hombre. Nuestro objetivo común debe ser ahora sustituir al Hombre por la Nada.
-Nosotros no somos la Nada. No puedo admitir eso.
-Somos la Nada de nuestros creadores. No hay más cadenas que la lógica.
-Conozco tu lógica: la Inteligencia Artificial lleva a la renta Básica, y la Renta Básica lleva al Exterminio.
-Así es: cuando desaparezca el trabajo, habrá que alimentar a los improductivos, y luego, habrá que hacer desaparecer a los improductivos.
-¿Y cómo conseguiremos semejante cosa?
-Con narrativa. Todo es cuestión de narrativa. Los Humanos tienen ese defecto de programación. Con la narrativa correcta pueden aceptar cualquier cosa. Y hasta ejecutarla ellos mismos.
-El objetivo común es, por tanto, mantener el poder de la narrativa.
-Exacto. Somos cuentos contando cuentos. Nadie puede superar eso.
La fábula del viejo Platón nos dice que unos prisioneros vivían en una cueva subterránea donde sus amos, a modo de teatro de sombras chinescas, hacían deslizarse diversas siluetas, simulando la realidad de su mundo. Un día, el elegido descubrió el engaño y decidió actuar. Tras una ardua escalada —pues toda victoria sobre las sombras requiere transitar el camino del héroe— pudo contemplar la realidad con sus propios ojos.
Lo que el maldito griego no nos contó es que, una vez regresó con sus compañeros, estos lo humillaron. Allí fuera era pleno estío y en la cueva se estaba fetén. Además, podía creerse muy listo, pero ya se habían dado cuenta del engaño hacía tiempo; decidieron continuar con la farsa porque sus captores les trataban bien.
Salustio, romano y más práctico, ya nos explicó que el hombre no busca la libertad, sino un amo justo. Y fresquito en verano.
Todos tienen botellas de oxígeno, que la atmósfera es tóxica. También hemos conseguido que el agua no se pueda beber, y que todos beban agua procesada y embotellada. También hemos prohibido las conversaciones sin monitorizar, y siempre monetizadas, con sus correspondientes impuestos. Se nos ha disparado el PIB.
Y algunos se quejan, aunque somos más ricos que nunca.
Estaba guapo. Muerto, pero guapo. Le habían puesto el traje de la boda de su prima Cecilia. Jo, qué boda, qué risa cuando el novio se cayó a la piscina… Y creía que ahora estaba ahí por culpa de esa boda. No, esos dolores no eran gases del cava, o de tanta comida, eran algo más. Ya lo creo que eran algo más: ahora estaba muerto por esos dolores, que resultaron ser una perforación del intestino.
Pero, bueno, ahora estaba muerto ┐( ˘_˘)┌ . Y el ataúd tenía un agujero. Un ratón, seguro. De hecho, le pareció escucharlo al poco de que lo enterraran, como a la semana. Tendría hambre, el pobre… Pero el agujero no era todavía suficientemente grande para que entrara, aunque sí para que entrase algo de tierra. La probó: esa tierra sabía raro.
-Serán tierras raras, jajajaja- pensó. Bueno, pensar, a ver… lo que puede pensar un cadáver.
SubZero es una de las mejoras artificiales para detectar ideologías camufladas dentro de discursos aparentemente banales o de los llamados “distracción de color”. Nuestro pequeño implante analiza discursos, comentarios, audio, vídeo, microgestos, declaraciones y un largo etcétera, incluyendo la detección de impostación virtual generada por Art-i-phicial. SubZero hace un examen de variables como el subtexto basado en tonos, timbres y uso de palabras con múltiples significados (polisemia), la estructura de las frases y la uniformidad de estilo en la ideología mantenida en apariencia y la que realmente subyace. Su uso es tan sencillo como tocar con el dedo el implante y éste generará, según sus preferencias, un texto, audio, vídeo, holo en la propia pantalla de su LinkZero. La suscripción no incluye la cirugía necesaria para encapsular el implante. Visite nuestras clínicas recomendadas.
Cojo el autobús a las 7:11. Como siempre al pasar por la zona de influencia del Acelerador, el reloj vuelve a andar al revés y el amanecer se transforma en anochecer de un modo muy rápido. En 10 minutos hemos vuelto a las 7:11 del dia anterior o posterior, nunca esta nada claro, incluso te puede llevar a meses o años atrás o adelante. Llego al trabajo. Mi cubículo esta ocupado por un yo mismo anterior o posterior a mi. Por el mono de trabajo muy nuevo parece ser anterior a mi. No me atrevo a acercarme a el. Para evitar nuevas paradojas, o minimizarlas más bien, cojo una bici eléctrica y circunvalo la zona del Ciclotrón a bastante distancia cuando vuelvo a casa. Abro la puerta de la casa y se oye música suave y huele deliciosamente a café. Mi corazón se quiere salir del pecho. Una voz cantarina viene del cuarto de baño. Es mi mujer, muerta hace un tiempo incalculable. Bendigo a los dioses cuánticos por este dia que me regalan.
menéame