En la España de la posguerra, la escasez llevó a los ciudadanos a encontrar soluciones ingeniosas para sobrevivir. Una de ellas fue el oficio del sustanciero, un personaje que recorría las calles ofreciendo a las amas de casa un servicio poco común: el alquiler de un hueso de jamón para dar sabor a sus guisos.
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etiquetas: sustanciero , cordel , hueso , sabor
El texto del artículo se repite.
Por otro lado, me recuerda a los Morancos, en los personajes de Omaíta y Antonia, que hacían un acto de arriada de un hueso de jamón colgado de un cordel en el puchero, con la solemnidad de una arriada de bandera.
No soy yo muy moranquista, pero es justo reconocer que en ocasiones tenían sus aciertos.
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Nunca pudo olvidarlo.
Alguna vez se envió algo de esto hace 15 años pero ya muchos habrán muerto.
Con Franco se vivía mejor.
Los que ven nostálgica esa época claramente son ignorantes.
Pero eso ya es hambre extremo.