Deflactar el IRPF consiste, básicamente, en ajustar sus parámetros (tramos, mínimos, deducciones y reducciones) a la inflación. Es decir, actualizar las cifras nominales para que reflejen la pérdida de poder adquisitivo del dinero con el paso del tiempo. Porque un salario de 25.000€ hoy no “vale” lo mismo que 25.000€ hace cinco años. Aunque la cifra sea idéntica en términos nominales, en términos reales permite comprar menos bienes y servicios.