La cáscara del huevo, esté limpia o sucia, puede contener microorganismos patógenos, como la Salmonella. Esta cáscara es porosa pero contiene una capa protectora, la cutícula, que protege el interior del huevo de cualquier contaminación. La cutícula está formada por glicoproteínas que cubren los poros, preservando el huevo de la contaminación de virus y bacterias. Si lavas el huevo puedes romper o eliminar la cutícula y la misma agua de lavado se puede introducir en el huevo a través de los poros de la cáscara arrastrando microorganismos.
1 : No creo que mi mujer esté de acuerdo. Pero vamos, desde que se casó conmigo, se ha vuelto vegana y ya no los consume.
Al menos, en casa.