#5#7 sí, jovencísimo, un pipiolo. Confundís falta de diagnóstico con falta de casos. Es como pensar que en los años 50 no habia trastornos bipolares o borderlines.. Los habia,pero la etiqueta psiquiatrica era otra, si es que estaban etiquetados como enfermos y no como, en el caso del autismo, retraso, imbecilidad, "subnormalidad" etc.
#5 Es un buen ejemplo del magnífico sistema meritocrático de EEUU, un pijo por herencia que ni hizo la mili librándose con mentiras y contactos del padre, un hijoputa que a partir de ahí se ha enriquecido jodiendo a otros, llega a comandante en jefe de un ejército tan poderoso, para acabar en una reunión tan crítica siendo teóricamente el superior de todos esos altos mandos con tanta preparación, y liándola de tal manera que le tienen que echar de la sala de manera vergonzosa.
#5 Ya hay que ser indigno de presumir de algo que nunca sucedió, cuando precisamente hizo lo posible para no tener nada que ver con el tema.
"En 1968, un podólogo que alquilaba un despacho en Nueva York al padre de Trump, Fred Trump, comunicó a una junta de reclutamiento que el futuro presidente tenía espolones óseos en los talones, lo que le hacía no apto para ser llamado a filas.
Durante su etapa como estudiante de grado en la Universidad de Pensilvania, obtuvo cuatro aplazamientos por estudios. Pero cuando volvió a ser elegible para el reclutamiento tras graduarse, consiguió rápidamente una exención médica que evitó que fuera llamado a filas, gracias a ello."
Trump es la peste convertida en cacho de carne putrefacto. (Imagen)