Relatos cortos
2 meneos
333 clics

Arqueología interior

Todo deja sus heridas y sus secuelas. Los acontecimientos pasan por la vida como los ríos por los valles. Algunos dejan un profundo tajo, otros una cuenca de aluvión, otros una fértil cuenca. Depende del río y del valle. Hay almas blandas en que todo deja huella, y otras de piedra que van intactas a la sepultura. A veces dudo si las estatuas que aparecen en las excavaciones no serán en realidad hombres que lo soportaron todo. Hay valles amplios, estrechos, llanos y empinados. Hay ríos caudalosos, regueros cantarines, torrenteras y …
11 meneos
516 clics

El cosmos odia la incongruencia

El dinero corrompe. Sobre todo al que no lo tiene. Hay gente que piensa en su pasado y cree que se sentía mejor cuando era más pobre, gente que va a los supermercados en busca de productos tristes, con envoltorios feos, de mala calidad o poco conocidos, tratando de hacer justicia mercantil a los débiles de la estantería. A mí, eso, la verdad, me parecen restos de una póliza de seguros. Antes de que me tocara la primitiva yo también creía en la honradez de la miseria, pero ya me explicó mi sicólogo …
11 meneos
753 clics

El tren de Navidad

En todas partes hay un tonto; si miras alrededor y no lo ves, ponte en lo peor. En mi casa nacimos todos con mala sombra. ¿Quiere un ejemplo? Yo creo que el mejor es el del tren de Navidad. En casa éramos once hermanos, como ya dije. Entonces, un accidente se convirtió en un inesperado golpe de suerte para todo el pueblo. En la curva de las Posadas había descarrilado un tren de mercancías y la carga de uno de los vagones estaba desperdigada por el suelo. Para cuando llegó la Guardia Civil, ya había desaparecido sin dejar …
15 meneos
824 clics

Publicada por entregas en Menéame la novela corta "Cada tela teje su araña"

Tal y como prometí en su momento, dejo aquí el ínidice de la publicación: Desde el viejo C3 de León, aprovechamos para felicitaros también el Año Nuevo. Feindesland, Ministerio de La Verdad, Psicostasis, Retruécano y dos más que no quieren identificarse.
13 2 1 K 59
13 2 1 K 59
11 meneos
1423 clics

Cada tela teje su araña (y IX). Final

18 La gerencia del hotel está en el último piso, cerca de las máquinas de los ascensores. Los despachos en el último piso tienen la triple ventaja de las buenas vistas, el valor simbólico de la jerarquía y la facilidad de frenar a las visitas molestas antes de que lleguen. Julio Portillo, el gerente, ha sacado docenas de carpetas de un archivador metálico. Comprueba su contenido y rompe sistemáticamente cientos de hojas. En el suelo ya hay un buen montón de papeles rotos, en …
12 meneos
905 clics

Cada tela teje su araña (VIII)

16 María lleva todo lo que va de la mañana escuchando cuchicheos por los pasillos, carreras y alborotos, pero no se ha molestado en preguntarle a nadie qué pasa. Hace ocho años que entró a trabajar en el hotel como camarera y sabe de sobra que pasan cosas raras, pero prefiere no preguntar ni enterarse de nada. De hecho, sus compañeros ya no se acercan a ella a comentarle chismes, porque siempre los despacha con un “¿y a mí que me importa?” María lo tiene claro: …
10 meneos
789 clics

Cada tela teje su araña (VII)

14 La habitación 202 no tiene cama. Hace tiempo que la 202 es un despacho, y allí trabaja Luis Molina, encargado de relaciones públicas del hotel y responsable de los eventos y congresos que se celebran en la planta baja. Su mesa está impecable, y en los cajones sólo hay un par de agendas abarrotadas de números de teléfono. A Molina le basta con conocer y poder llamar a las personas necesarias en cada momento. Ni siquiera tiene un archivador en el despacho: todo lo que importa lo almacena en el …
12 meneos
989 clics

Cada tela teje su araña (VI)

12 Hans Hoffmann es Vitali Kirilenko haciéndose pasar por Gerdhard Schepke. Al final, todo se reduce a un tipo calvo y con bigote que guarda los tres pasaportes en la misma mesilla de noche de la habitación 401. Ahora acaba de sacarlos los tres y, sentado en la cama, se cambia de calcetines mientras piensa qué hacer. Acaba de escuchar la noticia que ha sacudido los cimientos de la v ida en el hotel y echa sus propias cuentas. Nada. No va a hacer absolutamente nada. Si acaso, ir a ver a la mujer de la …
10 2 2 K 47
10 2 2 K 47
8 meneos
836 clics

Cada tela teje su araña (V)

10 Justino casi vive en la cocina. Tiene su propia casa y una habitación en el hotel, pero lleva treinta años presentándose en su puesto a las siete de la mañana sin marcharse nunca antes de la medianoche. Suele decir que si le pagasen las horas extras sería millonario, pero lo cierto es que ni siquiera las ha reclamado, ni tampoco sabría qué hacer con el sobresueldo si llegara a cobrarlo algún día. Justino enviudó hace quince años, poco después de empezar a …
11 meneos
745 clics

Cada tela teje su araña (IV)

7 Malindo miró el reloj. Las once y cuarto. El objetivo probablemente no llegaría antes de la una, pero a partir de las doce debía estar preparado. O incluso un poco antes. Sacó el rifle de la bolsa de deportes, lo montó cuidadosamente y colocó la mira telescópica. Luego lo cargó con tres balas. Sólo iba a necesitar una, pero siempre cargaba tres balas por si algún golpe de mala suerte le obligaba a disparar contra alguien que mirase hacia la ventana. La mujer …
« anterior1

menéame