La historiografía tradicional ha presentado a menudo el siglo IV como una era de renovación espiritual, económica y administrativa. Y hasta cierto punto, es una afirmación cierta. Bajo la dirección de hombres como Galerio, Constantino el Grande o Licinio, el Imperio romano abandonó las persecuciones religiosas y se refundó en una nueva capital, Constantinopla. También se llevaron a cabo numerosas reformas en todos los ámbitos.
|
etiquetas: constantino , tardoimperio , poder , política