Cuando Ignorar una Masacre es Pura Ideología

Vamos al grano: en Irán, el régimen ha masacrado a más de 3.000 personas durante las recientes protestas, según grupos de derechos humanos como HRANA. Las fuerzas de seguridad han disparado a manifestantes desarmados. Internet cortado para ocultar la carnicería. Algunas estimaciones hablan de hasta 12.000 víctimas.

Ahora visita la portada de Menéame.net. ¿Qué encuentras? Memes sobre Trump, quejas sobre Ayuso, artículos triviales. Ni una sola mención a Irán. Cero. Como si esos miles de muertos no existieran.

Esto no es casualidad. Es ideología pura.

Los usuarios han decidido que esta masacre no vale la pena. ¿Por qué? Porque no encaja en su narrativa. Irán es anti-Israel, anti-EE.UU., así que mejor mirar para otro lado. Gritan por Palestina o Ucrania, pero cuando un régimen islamista aplasta a su propio pueblo (mujeres, jóvenes, minorías), silencio sepulcral. El mensaje es muy claro: "Si no es culpa de Occidente, no nos interesa".

Esta ausencia refleja el sectarismo de una comunidad que se autoproclama progresista pero actúa como un club cerrado. Con miles de cuerpos en las calles, ni un meneo. Es radicalismo ideológico: solo amplifican lo que refuerza su sesgo.

Menéame ya no es un agregador de noticias. Es un filtro para egos que prefieren la comodidad al coraje.

El régimen iraní representa el fanatismo absoluto: ejecuciones públicas, teocracia que impone terror, opresión sistemática. Compáralo con el sectarismo de Menéame. No matan, pero su silencio mata la verdad. Censuran por omisión, priorizan ideología sobre hechos.

Ambos radicalismos comparten raíces: intolerancia a lo diferente, lealtad ciega a una causa, desprecio por las víctimas reales. El ayatolá grita "muerte a América"; el meneante entierra la noticia porque "es propaganda yankee". Diferentes escalas, mismo veneno.

Esta hipocresía selectiva destruye cualquier credibilidad moral. No puedes gritar por derechos humanos solo cuando el opresor lleva la bandera equivocada. No puedes llamarte progresista mientras ignoras la opresión más brutal porque complica tu cosmovisión.

Al final, esta omisión revela una plataforma secuestrada por el sesgo, donde la verdad se sacrifica en el altar de la ideología. Donde miles de muertos no merecen ni un clic.

Si esto te molesta, perfecto. Pregúntate por qué miles de muertos no merecen tu atención. Despierta o sigue en tu burbuja. Tú eliges.