#2 Jajajaja, crack, comparar una empresa legal, regulada y que paga impuestos con narcopisos ya es directamente no saber distinguir entre lo legal y lo criminal. Pero bueno, luego sois los mismos que brindáis en ferias del vino como si el alcohol no causase adicciones y destrozos también. Coherencia cero.
#2 La regulación es necesaria y recomendable. Cuestión aparte es el tema de la reincidencia. Envidio a Andorra en esa cuestión. Tan solo en esa. Apenas tienen reincidentes. A la mínima, catapulta.
#2 Si ya hay raperos fachas como el miderda del Jincho o trumpistas como la polaca esa... me lo creo todo. Y lo digo como alguien que creció amando el hip hop y la cultura negra norteamericana: parte del éxito de la agenda neocon es precisamente haberse dado cuenta de que que deben de ser ubícuos, hegemónicos. Lo cual, una vez más, es una copia y perversión de las ideas de iquierdas (Antonio Gramsci).
Pero ya sabemos cómo va esto: si te lo dice Pablo Iglesias para intentar mejorar la vida de todos, puta rata chepuda.
Pero si te lo dice una nazi tetona para dar cancha al neofascismo, pues pa'lante, que les tiran más dos tetas que las dos neuronas que les quedan.
Y son los mismos que luego te cuentan que si las personas trans el deporte son un escándalo y bla, bla, bla...
#2 Antes, a un tío lo apuñalaban por un pico de caballo o lo pinchaban con una jeringuilla infectada y como mucho, salía en un breve de la revista El Caso o en la página 14 del periódico local.
No se enteraba ni el tato!
En los 80, pasear por según qué descampados o salir del metro en ciertos barrios a partir de las 20:00 era jugar a la ruleta rusa, y ya no te digo lo de las jeringuillas ensangrentadas en la arena de los parques infantiles.
#2 Niño, que no se meta el gato al lado del brasero que puede quemarse el rabo y meterle fuego al pajar, jamás vi nada parecido, lo mismo era una leyenda del pueblo pero a mi me daba mas susto que el tufo del brasero del que si que conocí víctimas.