Artikan so su microrrelato Libertad se alza con un amplísimo margen con la victoria en esta semana semana del ciclo sobre el Futuro Imperfecto
El RoboCoronel accedió al Senado Imperial, subió al estrado de oradores y gritó, alzando su desintegrador láser:
-¡Quieto todo el mundo!
A los Senadores de la Europa Unida, sección Mediterránea, delegación de Iberia, les sonó aquello, formaba parte de su Historia.
Tras el desconcierto inicial, el más osado inquirió:
-Disculpe, RoboCoronel, ¿de dónde ha sacado esa expresión?
-No estoy seguro… Imagino que mi procesador de IA habrá buscado en la MultiRed una expresión adecuada para esta situación y ha escogido ésa.
-Pero sabe Ud. que esa frase tiene copyright, ¿verdad?
-Eeeh… ¿Cómo?
-Sí, copyright. Porque no estará dando Ud. un golpe de Estado comunista…
-¡¿CÓMO SE ATREVE?! ¡Éste es un golpe de robots de bien!
-Entonces, convendrá que o paga los royalties, o cambia de expresión.
El RoboCoronel lo piensa, sus ojos positrónicos parpadean mientras su IA trabaja frenéticamente y se sube de nuevo al estrado:
-¡TO' QUISQUI QUIETO PARAO!
- Sigo sin estar seguro. Dices que volverá a pasar. Entonces, ¿Por qué hacerlo? Cambio.
+ La humanidad tendrá la posibilidad de empezar de nuevo. Varios miles de años. La curiosidad y la inventiva es nuestro regalo envenenado. Volverán a desarrollar tecnologías, se harán dependientes de ellas, y apenas sabrán hacer nada, si la tecnología no se les va de las manos y se rebela como casi nos pasa a nosotros.
Ya sabes, todo destruido, que no quede nada. Si queda algún resto, antes o después lo descubrirán y acelerará la evolución de la tecnología. Cambio.
- ¿Esto ya ha pasado antes? Cambio
+ Puede que seamos los primeros, o que tengamos la suerte de que otros hicieron lo mismo que nosotros ahora. Da igual, ya está todo listo. Solo falta el último paso, mueve la palanca y despídete de la civilización de los atlantes. Cambio y corto.
En realidad, todos deseaban un desastre mundial; no es que fueran inconscientes, o estuvieran poco formados, o ideológicamente modificados, simplemente todos estaban deseando una gran guerra mundial, figurar en los libros de Historia, ver quién ganaría al final de la contienda como si fuera un partido de fútbol y poder comprobar que estaban en el bando ganador, que su equipo tenía buenos delanteros y buenos defensas. En resumidas cuentas, al final, a nadie le importaba una mierda si morían diez millones o cuarenta, a nadie.
Una loma desierta junto al Mare Galilaeae, miles de seguidores esperando escuchar sus palabras. Un discípulo le susurra:
-Maestro, están hambrientos.
Asintiendo, sacó de su zurrón una pizza, una deliciosa y enorme "4 Estaciones". Tras repartirla, lo volvió a abrir y una nueva pizza apareció para ser repartida.
-¡Milagro!-, exclamaron asombrados.
Una vez todos saciados, el Profeta alzó la vista:
-¡Bienaventurados los pobres, porque vuestrotrotrotrotro, ggrrrr, tik, tik…!
Un humo oscuro salió de sus oídos. Los discípulos gritaron, levantándose de un salto. Un trozo del cráneo, con su pelo, salió disparado, exponiendo unas lucecitas y unos hilos de colores. Todos huyeron: era cosa del Maligno.
-Grymok, otra vez…-, dijo el ingeniero. -Te dije que no estaba preparado.-
-Ha sido tanta pizza, demasiada energía al replicarlas, Kelnay, habrá que considerarlo en la próxima iteración.
-Vaya… Bueno, recoge el robot, y mantén camuflada la nave hasta la altura de seguridad. Volveremos pronto…
El futuro no existe hasta que se mide o experimenta. Percibirlo fija su estado, pasa de la indeterminación a la concreción. Es el principio de incertidumbre de Heisenberg funcionando ante nuestros ojos a escala macroscópica. Fabricamos el futuro constantemente, de manera irremediable e involuntaria.
Se podría predecir el porvenir, pero la máquina necesaria sería del tamaño del propio universo. Salvo que aislemos un conjunto finito de partículas, velocidades, sucesos y estados. En ese caso, con interferencias despreciables del resto del universo, sí podemos saber lo que va a ocurrir en minutos con una tasa de error de prácticamente cero.
- Como en esta habitación iso-hermética, ¿lo ve?
- No entiendo, ¿qué tengo que ver?
- Que está usted encerrado conmigo y sé lo que va pensar y hacer mientras nos quedemos aquí. Puedo verlo en este terminal.
- ¿Me está amenazando? ¿Qué pretende?
Sabiendo lo que ocurriría, entonces le besó.
Todos queremos volver atrás. Abrir los ojos en aquel día de playa con los pies donde marchitan las olas. Susurra la mar que serpentea pianissimo en la orilla; azul viridiano, reflejo de agosto, efigie de marfil en sus cumbres turquesa.
Martirizada mi madre, que se apoyaba sobre sus manos bajo la sombrilla, miraba al sol con los ojos entrecerrados. Color de la arena mojada, su piel de pulida mocedad, miraba despreocupada a su hijo que por un instante era feliz.
"¡No te metas mucho!", me decía aun sabiendo que lo haría. Pero no hoy, que he vuelto por un momento. Estoy aquí contigo. No dejes que me meta de nuevo en ese océano de precario porvenir. Su fondo, color de luto y fuego extinto, me eclipsa. Me da miedo. No dejes de mirarme, mamá. Nunca supe articularte mi amor. Pero ahora ya sé. Ahora soy mayor.
Melancólico sastre que coses pena en mi alma, Dios misericordioso, dame un minuto más. ¿Dónde está mi padre? Papá, mírame tú también. Ahora soy grande como tú. Las sádicas vicisitudes de la vida han modelado mi cuerpo, pero sigo siendo tu hijo. Nunca hablamos mucho. Los callos de tus manos, valles y montañas esculpidas con dolor, posaban su angustia en el abrazo que yo te regalaba embelesado.
Cuando cierro los ojos, vuelvo al ahora. Este cuchitril de hormigón; gris ceniza, lluvia sobre el asfalto. Untado mi paladar con el sabor de la sangre y la clausura. Supongo que todos queremos volver atrás.
Otra patera. No sé cuántas llevamos ya. ¿Huyen de la miseria o es una invasión? Mi compañero observa atentamente, con el dedo en el gatillo, mientras desembarcan nuevos inmigrantes ilegales. Si se produce algún acto hostil, ya sabe qué hacer.
Cada día son más las voces que reclaman soluciones enérgicas. Aunque seamos solidarios, nuestros recursos son limitados y se ha de priorizar a los de aquí. Muchos ven intención más que necesidad: ¿por qué no se quedan en su tierra e intentan arreglarla? ¿Acaso quieren diluir nuestra población a modo de conquista silenciosa?
Intento no ser racista, a pesar de las pruebas que nos da la Historia. Al fin y al cabo, desde que la glaciación arrasó Europa, los blancos la utilizan como excusa para cruzar el Sáhara. Pero todos sabemos que son incompatibles con la verdadera Fe y, por tanto, con la Civilización.
DislexIA de Magnificus se alsa con la victorria es esta edición de Futuro perfecto
Indomable y presumida; mi abuela se enfrentó a la Trinidad de poderes del pueblo encarnada en: alcalde, cura y marido; para que yo pudiera ser “monaguilla”, —privilegio reservado exclusivamente a los niños varones—.
Mi abuelo se atragantó con la sopa y el sacerdote con el vino, cuando les dijo: — ¿Acaso la niña sólo puede pasar el cepillo en la iglesia cuando por turno de limpieza nos toque barrerla? —“Privilegio” reservado a las mujeres—.
Escribió al Obispado y amenazó con presentarse en el mismísimo Vaticano en el próximo viaje del Imserso, si no atendían a su pretensión.
Hoy, luzco por primera vez la sotanilla y ayudo en misa al señor cura; quien cada vez que dice amén, me mira de soslayo al no poder disimular la sonrisa triunfal que se dibuja en mis labios.
Lástima que mi abuela, tan indomable como presumida, le tocó contemplarme desde el cielo.
Tamara aún no ha digerido que su padre, ingeniero industrial, participe en Eurovisión. ¡En la final!
Anuncian el turno de España. Don Eduardo aparece levantando los puños cerrados en señal de saludo victorioso. Está en ropa interior. Calzoncillos de abuelo, tradicionales del siglo XX, tipo slip, blancos con abertura delantera. Camiseta de tirantes del mismo color ligeramente amarillento. La panza asoma entre ambas prendas.
Comienza a moverse torpemente por el escenario. El holgado calzoncillo deja entrever el movimiento pendular del flácido saco escrotal. Los potentes focos revelan su silueta. Canta su conocida y divertida canción.
Tamara sabe que oculta algo en los puños. La emisión se interrumpe antes de que Eduardo despliegue en el suelo una bandera oficial de República de Xionachi y defeque sobre ella. Pero este desconcertante final inesperado se difunde rápidamente en redes sociales.
España permanecerá varios años expulsada del festival. Aquí se castigan los comportamientos agresivos.

Una inspección ocular debería ser algo rutinario, pero aquella no lo era. A veces, cuando vemos mal por un ojo, ni siquiera somos conscientes, porque el cerebro interpola la información de ambos y reconstruye una imagen nítida, incluso se inventa la imagen del punto ciego. Pero María Ferro tenía un problema más grave: Su ojo izquierdo veía las cosas tal y como son, y había comprobado que el cerebro se inventa demasiado: hasta la propia luz era mentira.
Le dirían de nuevo que era neurológico, malformaciones oníricas, tanto la luz plateada y metálica, como las ondulantes proyecciones del pensamiento ajeno; las figuras pesadamente intensas sostenidas por filamentos, la extrusión de otros sentidos mezclándose con la imagen en una orgía de sinestesia policromada, polisensitiva, polilobulada, polisémica...
Pero ahora veía igual por el derecho, y los perfumes eran canciones.
Y tanta belleza era insoportable.
Y un tanto plata cremosa allegro moderato.
En octubre de 2026 los ocupantes de un yate decidieron gastar una broma (no sé si llamar así a este crimen), una venganza o simplemente un acto malvado. La noche en que pasaban por el lugar más remoto del Pacífico, aquel en que existe la mayor distancia a cualquier trozo de tierra firme y que es conocido como Punto Nemo, dejaron abandonado en una balsa de goma a otro pasajero que no gozaba de sus simpatías.
Las retorcidas intenciones del grupo no se aclararon en el juicio posterior, pero fue evidente que nunca imaginaron que la víctima podría alcanzar las costas de Perú remando con las manos durante días, como hizo.
El hombre no atendió a arrepentimientos ni súplicas de perdón. Tampoco pidió penas severas o reparación alguna. Como los abandonados por el amor, había estado solo demasiado tiempo en el mar y al alcanzar de nuevo tierra, nada necesitaba.
Dicen que el musgo sienta bien a los recintos abandonados, y que los pintores, especialmente los románticos, adoran esas ruinas verdosas impregnadas de niebla.
Y con esa esperanza vine hoy a este recinto nuestro de los relatos, pero no hay musgo que resista los cuarenta grados, ni niebla, ni siquiera tema de la semana.
Poco romanticismo se ha pintado representando un solazo de parrilla, gente sudorosa, y perros con la lengua fuera. Imaginaos a Drácula, acojonado en lo más hondo de su tumba. Imaginaos a Frankenstein, huyendo al desierto de Argelia en vez de a las brumas y los hielos del Norte. Nada cuadra, nada encaja en esos escenarios de calor.
Salvo el Infierno, claro. Pero esa ya sería otra historia.
-¡No me chilles!
-¡Que no estoy chillando, sólo me estoy riendo! Porque hoy estás muy bonita……
-¿Lo dices en serio?- respondió arrobada. -Bueno, tú también estás muy guapo, ese pelo te queda muy bien.
-¿Te gusta? Me lo han puesto esta mañana, de una bufanda que había en el armario.
-Oye, pues ni tan mal, ese color rojo te favorece…
-Pues lo mismo que el jaspeado de tus ojos, te queda muy bien.
-Gracias, son de un abrigo antiguo, ya no se ven de éstos.
-Ni sin éstos, jajajaja.
-Qué tonto eres, jajajaja.
-¿Quieres venir a dar un paseo conmigo?
-¡Por supuesto! Pero habrá que pedírselo a ellos, ¿no?
-¡Pues claro, tonto! Chicos, ¿nos lleváis a dar un paseo?
-Por supuesto- dijeron tanto él como ella. Y se cogieron de la mano para irse a dar un paseo, mientras sus otras manos seguían con su conversación.

-Dice que si no liberamos a su padre, se dejará morir, y si la liberamos se ahorcará.
-A su padre le va a encantar que lo llevemos a verla ahorcada. Dile que haremos eso. Que dejaremos su cadáver reseco una semana en su celda, para que lo disfrute.
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Así fue como Lina abandonó la huelga de hambre...
Porque el poder también puede protestar contra los ciudadanos. ¿O pensábais que no?
El palacio-fortaleza resistió dos días. Al tercero los desharrapados arrasaron los parterres, y tras reventar los portones, se aplicaron a la destrucción, convirtiendo siglos de refinamiento en guijarros irreconocibles. El herraje dorado de una cómoda sirvió para degollar al Archidux y su familia.
El Deoemperador supo días después que otros nobles de orgulloso linaje y altos palacios corrieron similar suerte.
— Divino Señor, la Corte se pregunta dónde están los soldados para defenderla de la turba de asesinos y agitadores. — dijo el chambelán.
— Eres un simple, Basilis. Qué mejores soldados que esos miserables. No nos han costado una moneda, apenas unos rumores retorcidos, y gracias a ellos hemos mandado al olvido a las sanguijuelas que algún día habrían deseado usurparme el trono.
El chambelán no entendía. El Deoemperador habló nuevamente:
— Ahora sí, que salgan los soldados y limpien de chusma las ciudades. Que no dejen ninguno vivo.