Dijiste: «Iré a otra tierra, iré a otro mar. Otra ciudad ha de haber mejor que ésta. Cada esfuerzo mío es una condena dictada; y mi corazón está —como un muerto— enterrado. ¿Hasta cuando estará mi alma en este marasmo? Adonde vuelva mis ojos, adonde quiera que mire veo aquí las negras ruinas de mi vida, donde pase tantos años que arruine y perdí.» No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares. La ciudad te …