A quién pretendes engañar, no estuviste allí, no fuiste a aquella escuela. No descubriste el mundo con dolor y con paciencia, no escribiste aquél poema, no fracasaste en el amor, no desnudaste su belleza afgana en un Renault al borde del acantilado... No descubriste los planos de la mente, ni el código secreto que trenza las palabras a los símbolos... No hiciste nada, porque tú ya no eres él, eres un viejo solitario que parasita una memoria cierta, pero ajena. Una memoria invisible, porque le entregaste el fuego a los hombres, y...
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