Me lo contó un cristalero que lo adivinó por casualidad: si dejas un espejo enrome en el suelo y sueltas un perro encima, el animal se morirá de miedo. El pobre tipo lo hizo sin querer, por casualidad, con un espejo de varios metros cuadrados y un cachorro de unos seis meses al que dejó sobre el espejo cuando llamaron por teléfono.
El perro piensa que está en el vacío y que se caerá en cualquier momento. Unos salen corriendo como si los persiguiese un tigre y otros se encogen esperando el batacazo que nunca llega, pero siguen encogidos, gimiendo sus oraciones, mientras esperan la muerte.
Mi conocido el cristalero se asustó tanto que dejó el teléfono un momento y sacó a su amigo del espejo. Pero no lo olvidó.
¿Y nosotros? ¿Sobre qué espejo estamos ahora, en plena pandemia, sin saber cómo será nuestro futuro, sin poder ganarnos la vida y cómo podremos relacionarnos con los demás? Creo que el ejemplo es bueno, porque gran parte del miedo viene de una ilusión óptica.
Lo que creemos ver no es la realidad. Lo que creemos ver es el reflejo de lo que hemos visto hasta ahora, pero no tiene relación, necesariamente, con lo que va a suceder. La cuestión está en no aferrarse a lo que conocíamos: a lo mejor hay que volverse al campo. A lo mejor hay que renunciar a algunas de nuestras creencias, y ojalá sean las malas en vez de las buenas. A lo mejor, simplemente, hay que aprenderse algunas normas nuevas en este juego de rol, pero sin perder de vista lo que son fines y lo que son medios. Insisto: fines sólo hay tres: ganarse los garbanzos, estar con quien quieres, hacer lo que quieres. Lo demás son medios.
Habrá espacios. Habrá oportunidades. Habrá ocasiones de cubrir los huecos que dejaron los muertos, tanto las personas como los negocios: lo único importante es no quedarse paralizado sobre la superficie pulida de la incertidumbre.
Si crees que hay que huir, huye. Pero no te quedes quieto.
Son 54 segundos de Javier Ruiz, esta mañana en Mañaneros, hablando sobre ética periodística.
El final es fino fino fino.
x.com/Tadukin/status/2019766099517087991
Nota: He intentado subir el video directamente a MNM con links directos pero solo he sido capaz de hacerlo vía twitter (voy con la "L" en esto de subir artículos, sorry). Si alguien me echa una mano estaré encantado de editarlo.
Alternativa sugerida en comentarios. Link a TVE. Min 3:29:17
www.rtve.es/play/videos/mananeros-360/programa-603/16926900/
Bueno, pues parece que, como es tradición, el ejército ruso se ha comportado como una banda de chapuceros que, si ganan, una guerra, es siempre por aplastamiento y casi nunca por habilidad. Ya pasó en la Primera Guerra Mundial, y en la Segunda. Y no iba a ser ahora menos.
Y a pesar de eso, o justamente por eso, creo que Occidente también está haciendo el ridículo con sus argumentos de propaganda. O es eso, o nos toma por gilipollas, cosa nada improbable.
Pongamos varios ejemplos de ambas cosas, y cereo que bastante claros, para cualquiera que sea un poco amigo, o conocido de vista, de la lógica. Empezamos por los rusos:
-Atacan Ucrania de Este a Oeste, cuando todos los ríos corren de Norte a Sur. Que alguien me explique eso. ¿Les apetece cruzar ríos con artillería enfrente? ¿Lo consideran deporte olímpico?
-Atacan un país de cuarenta y tantos millones de habitantes, al que previsiblemente iba a apoyar medio mundo, y lo hacen con una cantidad ridícula de tropas (150.000 hombres, coinciden varias fuentes). Luego la cosa no avanza, y cuando el enemigo recibe refuerzos, retrocedes. Genial, oye. Una finta táctica.
-Dejan pasar siete meses antes de darle leña a las infraestructuras energéticas del enemigo. Ahora se han puesto a ello y la gente se echa las manos a la acbeza. Coño, lo raro es que hayan tardado tanto. Mira lo que tardaron los americanos en dejar a Irak a oscuras...
-No bombardean nudos ferroviarios ni los escasos puentes del Dnieper para evitar que el armemento Occidental llegue al frente.
-Decretan la movilización general tarde, mal y nunca.
Y ahora Occidente:
-Diseñan sanciones que le hacen más daño a ellos mismos que al enemigo. A una parte de ellos mismos, claro. No a todos. Hay otros que se forran.
-Afirman que los bombardeos con misiles son una represalia contra la población, cuando resulta que 100 misiles matan a 15 personas. Lo que viene a ser un minuto bueno en Dresde.
-Y para colmo, exigen incrementar sustancialmente el gasto en defensa. ¿Y para qué vamos a gastar más? ¿Para defendernos de esos chapuceros?
A día de hoy, parece claro que ni las más asustadizas de las viejas temen que Rusia ataque mañana a otro país. ¿Por qué vamos a gastar más? ¿Por qué tenemos que mantener las sanciones? Los rusos son unos inútiles, vale. Son unos mequetrefes que se creen la hostia cuando no tienen media leche. Vale.
¿En qué quedamos? ¿Vale la pena el sacrificio por frenar a un enano así?
¿O es que no es tan enano?
¿En cual de los dos lados de la moneda nos mienten más?
Marina descubrió la frase en el margen de un libro de filosofía que alguien había olvidado en el café: "Esta frase es falsa". La subrayó tres veces con su bolígrafo azul, como si más tinta pudiera resolver la paradoja. Cerró el libro y lo dejó donde lo había encontrado, pero la frase se fue con ella.
Esa noche no pudo dormir. La frase giraba en su cabeza como un disco rayado. Si era falsa, entonces era verdadera. Si era verdadera, entonces era falsa. A las tres de la madrugada, agotada, se levantó a preparar té. Mientras el agua hervía, escribió en su cuaderno: "Soy una mentirosa". Era la versión corta, más personal. Si ella era mentirosa, entonces esa declaración era mentira, entonces no era mentirosa, entonces...
El silbido de la tetera la salvó de la espiral.
Durante semanas, Marina funcionó con el piloto automático. Trabajaba en la biblioteca universitaria, catalogando libros que otros leerían, ordenando conocimiento que otros absorberían. Pero cada vez que encontraba una nota al margen, un subrayado, una anotación, pensaba en aquella primera frase. Los márgenes de los libros empezaron a parecerle peligrosos, como grietas por donde podía colarse el vértigo.
El terapeuta le había enseñado técnicas de meditación, pero Marina siempre terminaba en el mismo lugar: observando sus propios pensamientos, luego observándose observar, luego observándose observar que observaba. "La consciencia consciente de su consciencia", había leído una vez en Hofstadter. Eso era exactamente.
Un viernes, frustrada, le dijo al doctor:
-Es como si mi mente fuera el pensamiento que se piensa pensando. No puedo parar.
-Es solo ansiedad- respondió él, ajustándose las gafas. Los pensamientos recursivos son comunes. Intente la técnica militar: repítase "no pienses, no pienses, no pienses" hasta quedarse dormida.
Marina casi se rio. "No pienses, no pienses, no pienses". Pensar en no pensar seguía siendo pensar. Era otra trampa, otro bucle disfrazado de solución.
Los días se volvieron borrosos. Marina empezó a llevar un diario donde documentaba sus espirales. Una entrada decía simplemente: "Esta oración continúa: esta oración continúa..." seguida de páginas de puntos suspensivos que había dibujado compulsivamente durante una reunión de trabajo.
Su amiga Clara la visitó un sábado lluvioso.
-Estás pálida- le dijo, sirviéndole más café. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste bien?
-Duermo- mintió Marina. Es solo que... ¿alguna vez has pensado en pensar? ¿En el acto mismo?
Clara la miró preocupada.
-Marina, cariño, estás dándole demasiadas vueltas a todo.
-"Estoy diciendo que estoy diciendo"- murmuró Marina, más para sí misma que para Clara. Incluso ahora, al decirte que pienso demasiado, estoy pensando en que pienso demasiado.
Clara tomó su mano.
-Necesitas salir de tu cabeza. Vamos a caminar.
La playa estaba desierta. El viento de otoño levantaba pequeños remolinos de arena. Marina observaba las olas, tratando de vaciar su mente, pero entonces llegó el pensamiento: "La ola que trae olas". Cada ola era consecuencia de la anterior y causa de la siguiente. Un sistema perfecto de recursión natural.
-El mar no piensa- dijo Clara, como si pudiera leer su mente. -Solo es.
Marina asintió, pero en su interior sabía que incluso el mar repetía su mensaje eternamente, sin poder detenerse. "El mar dice sin decir, dice sin decir", pensó, y esta vez no luchó contra el pensamiento. Lo dejó estar ahí, flotando.
Esa noche, sola en su apartamento, Marina abrió su cuaderno en una página en blanco. Escribió: "Yo que me digo diciéndome". Era Cortázar, recordó. Él también había estado aquí, en este lugar extraño donde el yo se desdobla y se observa.
Pero entonces algo cambió. En lugar de angustiarla, la frase la hizo sonreír. Había algo casi cómico en todo aquello. Como un perro persiguiendo su cola, sabiendo que es su cola, pero persiguiéndola igual.
Tomó el bolígrafo de nuevo y escribió: "Te prometo que te prometo". Una promesa de promesa. Un compromiso con el compromiso mismo. Se rió en voz alta, sola en su cocina a medianoche.
Esa noche no intentó dormir. En lugar de eso, se sentó en su escritorio y escribió una carta a sí misma:
"Querida Marina que leerá esto: cuando leas esto, serás otra Marina, una Marina futura que recuerda a la Marina que ahora escribe. Y esa Marina recordará a otra Marina que escribió sobre si misma. Somos un eco del eco, una reverberación de nosotras mismas a través del tiempo."
El lunes volvió al trabajo. Su supervisor le preguntó si se sentía mejor.
-Sí- dijo Marina. He decidido que soy como el mar.
-¿El mar?
-Repito y repito, pero cada repetición es ligeramente diferente. Como las olas. Nunca la misma, siempre la misma.
Su supervisor la miró extrañado, pero Marina no intentó explicarse mejor. Algunas cosas, pensó, son la mirada que se mira mirando. Solo tienen sentido cuando las experimentas.
Esa tarde, en el mismo café donde todo había empezado, Marina encontró el libro de filosofía otra vez. Alguien había añadido una nota bajo "Esta frase es falsa". Decía: "La paradoja no es un problema a resolver, sino un estado a habitar".
Marina sonrió y añadió su propia nota: "Repite esto: repite esto".
Dejó el libro para el siguiente lector, para el siguiente bucle, para la siguiente persona que necesitara descubrir que algunos círculos no son cárceles sino caminos. Como el latido del corazón. Como la respiración. Como el mar que nunca se cansa de ser mar.
Estoy leyendo (y escuchando) esta noticia del diario Público y me veo en la obligación moral de escribir este artículo, tanto por los errores tanto factuales como de concepto que contiene el artículo, y los comentarios derivados de ello. Así que vamos por partes:
Se lo han concedido a pesar de las gravísimas amenazas proferidas contra ella y su familia. "Grábatelo a fuego, que en cuanto pueda salir en mi primer permiso te voy a matar a ti y a tu familia"
Algo muy importante en este caso es establecer la línea temporal de estas amenazas, algo que no recoge el artículo. No sabemos si las amenazas se han proferido previamente a la entrada en prisión del maltratador o posteriormente. La prisión, al tener una función teóricamente rehabilitadora, no puede juzgar nuevamente los hechos ocurridos anteriormente a la entrada en prisión, y sólo puede valorar la progresión del reo. Desconocemos cuál ha sido dicha progresión en estos tres años de encarcelamiento, por lo que no podemos juzgar la idoneidad de concederle un permiso de salida sin conocer dicha progresión.
Ni los Juzgados ni la Audiencia la han advertido del permiso a pesar de que tiene derecho a conocerlo, reconocido en el estatuto de la víctima. En ambas ocasiones se lo comunicó la policía.
Ni los Juzgados ni la Audiencia tienen el deber de informar a la víctima de los beneficios penitenciarios del culpable, precisamente para evitar que se le vuelva a juzgar por los mismos hechos. Es la policía la que tiene la obligación de hacerlo, y se hace de la siguiente manera: cuando un preso recibe la aprobación para un permiso de salida, tiene la posibilidad de disfrutarlo en un plazo mínimo de 48 horas; sin embargo, si se trata de un caso de violencia de género o similar, ha de esperar al menos dos semanas para poder disfrutarlo. Ésto es así porque la policía activa un protocolo especial de seguimiento y tiene que prepararlo, además de darles tiempo para avisar a la víctima.
Ya en diciembre pasado le concedieron un primer permiso, del que tampoco avisaron a María. Ella se movilizó y su abogado logró que lo anularan, pero sólo dos meses después ha vuelto a ocurrir.
Es obvio que si se movilizó es porque se le informó del permiso de salida. El abogado, para anularlo, no recurrió a los juzgados, sino que informó a la víctima de lo que debía decir para que anularan el permiso, y es tan sencillo como decir que tiene que desplazarse a la localidad o cerca del domicilio donde el maltratador haya anunciado que va a disfrutar su permiso de salida, por lo que se le deniega la salida al preso y se le informa de que ha de escoger otro lugar donde disfrutar del permiso (o que no coincida con los movimientos de la víctima), pues existe una orden de alejamiento vigente.
Además, no estamos hablando de un segundo permiso, sino del mismo permiso aplazado. Ésto se hace obvio porque las Juntas de Tratamiento de las prisiones, donde se deciden los permisos de salida, se celebran cada tres meses para los presos que solicitan su primer permiso, pudiendo solicitar un nuevo permiso cada dos meses una vez que el primer permiso se ha disfrutado, por lo que no ha existido tiempo material para que el preso haya solicitado un nuevo permiso de salida.
Pide que este permiso se cancele porque su maltratador nunca ha mostrado arrepentimiento y su vida sigue estando amenazada.
Ésto es muy subjetivo, y surge del terror que sienten las víctimas con esta clase de individuos, pero es algo que la prisión sólo puede valorar en su justa medida, porque si no, no existirían los permisos penitenciarios. O bien, todas las sentencias sería de prisión permanente revisable. La prisión se tiene que basar en el análisis y la evolución del preso, no sólo en la alarma social.
Por otra parte, es muy difícil que la víctima sepa si el maltratador está arrepentido o no, a menos que alguien le haga llegar los informes del equipo técnico de la prisión (lo que es ilegal). Y teniendo en cuenta que el preso tiene la incapacidad de comunicarse con la víctima (porque también es ilegal), la valoración del arrepentimiento por parte de la víctima no deja de ser subjetiva y basada en hechos previos a la entrada en prisión.
Cuatro días en los que toda su familia se enclaustrará a cal y canto en casa.
También sería subjetiva mi valoración de esta decisión, porque desconozco todo por lo que ha debido pasar la víctima, pero no tiene mucho sentido. Estadísticamente, los quebrantamientos de permisos de salida (incluyendo la comisión de nuevos delitos) son extremadamente raros en presos condenados por violencia de género, especialmente si cuentan con condenas largas. Y ésto no es sólo por los efectos de la privación de libertad en los condenados, sino por las acciones de las fuerzas de seguridad, que incluyen:
El miedo que padecen las víctimas de violencia de género o violencia doméstica es real y es muy intenso, especialmente con ciertos casos (como el que parece ser éste, con 9 años de prisión). Pero éso no debería ser justificación para escribir artículos tan carentes de información y tan sensacionalistas, más diseñados a esparcir miedo y desinformación y a agitar que a tratar un problema real. Las Juntas de Tratamiento, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria son entes profesionales que conceden miles de permisos de salida cada mes, a condenados por todo tipo de delitos, con una tasa de comisión de delitos durante permiso de salida bajísima. De hecho, siempre es noticia cuando alguien, en permiso de salida penitenciario, comete un delito, por la excepcionalidad del caso.
Eso no quita que haya que mejorar las herramientas de las que se disponen para proteger a las víctimas de violencia de género, y que no se han llevado a cabo por dificultades técnicas y, sobre todo, económicas. Si bien en violencia de género, casos de reincidencia durante permisos penitenciarios, tercer grado o libertad condicional son muy pocos, uno sólo ya es demasiado.

Se puede echar abajo un auditorio con música. No literalmente, claro. Pero hay una obra llamada "Krzesany", del compositor polaco Wojciech Kilar, que lo consigue casi en todos los sentidos. Este buen señor, fue el autor de las bandas sonoras de El Pianista y Drácula (la de Coppola), varias películas de Polansky, entre otras, y es un autor de obras orquestales contemporáneas muy reconocido en el mundo musical.
Krzesany es el nombre de una danza del folklore polaco, lo que se expresa con claridad al final de la obra.
Puede oírse entera aquí (son sólo 17 minutos):
www.youtube.com/watch?v=0T9wZvdTNvs
Sólo por curiosidad, os sugiero que lleguéis a oírlo hasta el final. Para quien no quiera oírla entera, aquí creo que es un buen momento para tomar una impresión de lo que viene:
(Además de los violines se oye un golpeteo: son los arcos de los contrabajos golpeando las cuerdas)
Empieza a formarse una especie de ola amenazante con las cuerdas en divisi, es decir, tocando por secciones melodías separadas, y los timbales (tres percusionistas nada menos, es decir, seis timbales tocando a la vez) produciendo un tronar constante.
Y va in crescendo, a lo bestia hasta que llegamos aquí, donde la orquesta cambia abruptamente a esta música alegre, festiva, brillante, propia de las canciones populares:
Y aquí viene el final arrollador. Cuando parece que es esta canción la que se va a llevar el protagonismo empiezan a entrar instrumentos con disarmonías, improvisaciones, ruido, truenos, rayos y berridos. Todo es un caos hasta que la sección de viento entera se levanta. Sí, sí, los músicos se levantan de sus asientos y trompas, trompetas, trombones tocan un acorde atronador que pasa por encima de todo como un tsunami y... fin.
Sé que no es del gusto de todos los públicos. Tuve la suerte de oírla hace poco tocada por la OCNE dirigida por Krzysztof Urbański, el mismo director que aparece en el vídeo. Aseguro que en vivo hace que te tiemblen hasta los huesos por dentro.
Espero que alguien lo haya disfrutado tanto como yo.
Por cierto, sé que no siempre es posible, pero esta obra pierde todo su efecto si se oye en el móvil o con unos altavoces pequeños. Si es posible, mejor con unos auriculares de calidad o ya puestos, un buen equipo de sonido a volumen adecuado, es decir, ALTO 
He hablado con todo el equipo actual de Meneame y tengo buenas noticias. Están dispuestos a incorporar como cuentapartícipes a la comunidad de Meneame y que sea la propia comunidad quien decida el destino de esta red social.
También he revisado las cuentas y a nivel empresarial el proyecto está saneado.
Voy a elaborar un documento con la forma en que los usuarios podemos entrar como cuentapartícipes, como sería el consejo consultivo, que beneficios económicos tendrían los cuentaparticipes y un nuevo proyecto de negocio.
Una vez realizado lo presento al CAP table de Meneame para su valoración y lo comparto, también, con todos los usuarios interesados en participar para valorarlo conjuntamente y podamos empezar a tomar decisiones.
Espero tenerlo todo esta semana.
Han pasado ya unas cuantas semanas desde que publicamos la beta de la app para dispositivos móviles de Menéame, que podéis descargar tanto en iOS como en Android. En este tiempo hemos ido recopilando vuestras opiniones, puliendo fallos y viendo cómo mejorar (no, aún no tenemos listo el acceso al Nótame) pero os queremos contar algunos de los avances que hemos ido consiguiendo con ella.
Esperamos poder salir de la beta lo antes posible pero mientras, recordad que podéis solicitar permiso para acceder a la app desde vuestro propio perfil y que si tenéis cualquier comentario al respecto nos lo podéis dejar en este formulario.
Estos tres titulares reales, de una captura de alertas en el móvil, publicados al mismo tiempo y por medios de primer orden nos dan mucha información, ¿pero cual?, desde luego muy poca sobre economía.
No soy experto en economía ni en periodismo, pero estoy casi seguro de que algo falla. ¿hasta que punto se puede manipular un dato simple?

Yo veo muy bien todo lo que sea reducir la contaminación y defender el medio ambiente, pero lo que no veo también es que se nos haga comulgar con ruedas de molino. La historia que nos están metiendo con las etiquetas medioambientales, lo malísimo que es el diésel y todo eso, me suena cada vez peor. Y es que aquí nos pasa como un poco como al tipo aquel que dató un monumento contando las piedras, porque a nadie se le había ocurrido contar las piedras.
En mi caso no pretendo ser tan original, pero un poco de matemáticas puede ayudar.
En España hay aproximadamente un millón y medio de camiones. Llegan a cinco millones si sumamos también las furgonetas, pero nos vamos a centrar en los camiones. Estos vehículos, claro, no están la mayor parte del tiempo parados. De hecho, tras buscarlo por ahí, mi dato es que recorren de media 80.000 Km al año.
En ese mismo sentido, y también como media, porque los parámetros son muchísimos, podemos decir que un camión viene consumiendo, 35 litros de diésel a los cien kilómetros.
Vamos a hacer la cuenta: 800 X 35 X 1.500.000=42.000.000.000, que son cuarenta y dos mil millones de litros.
¿A cuantos automóviles diésel que recorren 15000 Km al año equivale esto?
Le ponemos un consumo medio de 7 litros los cien kilómetros y 15.000 kilómetro anuales, como dijimos.
Pues nada: 42.000.000.000 / 1050 = 40.000.000 ¿Cuarenta millones de coches?
Lo repito: los camiones que circulan actualmente consumen el equivalente a lo que gastarían cuarenta millones de coches diésel. Y hemos dejado fuera de esta cuenta a tres millones y medio de furgonetas.
¿Os dais cuenta de que reducir a la mitad el uso de camiones, promoviendo el transporte por ferrocarril, equivaldría a sacar de las carreteras a 20 millones de coches diésel? ¿Os dais cuenta de que lo del diésel en las ciudades y lo malísimo que es el coche del pobre no es más que una broma del mal gusto para meternos por los ojos el coche eléctrico?
¿Os dais cuenta de que todo es una milonga y nos quieren vender en realidad otra cosa?
Y claro... Como unos son guays y otros no saben multiplicar, pues picamos...
Válgame diossssss
Todos hemos visto esta tarde las noticias: miles de buscas han hecho explosión simultáneamente en todo el Líbano y algunas ciudades de Siria. Los vídeos que circulan por la red y agencias de noticias dejan imágenes como ésta de un hombre comprando en un supermercado cuando algo explota en su bolsillo.
Es difícil saber con una simple búsqueda en internet cuántos dispositivos de este tipo están activos en esos países, pero asegurar que "sólo los usan los de Hezbollah" me parece aceptar una teoría demasiado poco probable y, desde luego, demasiado poco probada. Los buscas son dispositivos de comunicaciones tremendamente eficaces para fuerzas de seguridad y servicios de emergencia, su protocolo de comunicaciones es altamente eficiente y desde luego mucho más resiliente que el de mandar SMSs o las redes de datos modernas. Siguen siendo por estos motivos dispositivos utilizados por profesionales públicos de todo el mundo en múltiples países. Sólo en EEUU existen millones de buscas en activo, principalmente usados por personal médico y servicios de emergencia, por los motivos descritos.
No seamos ilusos ni nos queramos hacer pajas con los servicios de inteligencia del régimen genocida: sustituir los buscas de determinadas personas individuales a las que probablemente ni siquiera tengas acceso es una tarea extremadamente difícil; inundar el mercado local de tus buscas trucados es muchísimo más fácil. Sobretodo cuando las vidas de los ciudadanos de ese país, sean terroristas o no, no te importan una puta mierda como es el caso. Y sobretodo cuando además te beneficias enormemente de sembrar el caos, la destrucción y el pánico entre su población, creando desestabilización, incertidumbre y miedo que puedes, y vas a, utilizar a tu favor inmediatamente.
Recordemos que no estamos hablando de superagentes secretos tipo 007. Estamos hablando del Gobierno, el Ejército y la práctica totalidad de los políticos israelitas y de su propio pueblo: para ellos los árabes son menos que cucarachas, sus vidas no valen nada, los odian y los exterminan, hablan abiertamente de sus niños pequeños como "los futuros terroristas" sin ponerse ni colorados, hablan de "hacerles un bombardeo de alfombra", de "acabar con ellos", de "que se vayan a otro sitio" los más "progresistas" y "de izquierdas" de ellos.
Recordemos también que éstos mismos criminales, genocidas ultraderechistas y supremacistas, están ahora mismo perpetrando un exterminio en toda regla con borrado cultural total contra los árabes de la zona. No sólo se limitan a bombardear mezquitas arrasar aldeas y pueblos enteros y sustituirlos por sus construcciones y sus nuevas "granjas comunales", sino que también participan activamente en todos los frentes de propaganda posibles intentando reescribir la Historia y dotar de "legitimidad" a su aberrante nación colonial racista y genocida ante los ojos del resto del Mundo.
Recordemos que asesinan a sus propios rehenes sin pestañear y que no les tiembla el pulso a bombardear pueblos enteros matando a todo lo que haya ahí dentro sin distinción de edad, afiliación política, condición ni religión (también matan cristianos, y bombardean iglesias de miles de años, y aplastan con los bulldozers a activistas occidentales, y...).
Finalmente, recordemos que estamos hablando de los mismos carniceros que te tiran una bomba de 100.000 dólares en un barrio residencial donde no hay más que casas, una escuela y una mezquita, o incluso en un <b>campo de refugiados</b> asesinando a 50 personas e hiriendo gravemente a toda la población civil allí presente y te dicen en el televisor que "<i>han acabado con 50 terroristas</i>"
Creerse que ésto lo han hecho "con cuidado" y "tratando de atacar a Hezbollah" en lugar de indiscriminadamente en todos los buscas del Líbano intentando sembrar el caos y matar al mayor número de gente posible como los terroristas, genocidas de mierda que son, es darles demasiadas concesiones. Concesiones que no se merecen. Recordemos que actúan como los ultraderechistas y supremacistas que son: siempre, en cualquier caso, cuando asesinan a gente en masa hablan sin ninguna duda de "terroristas". TODOS son "terroristas" para ellos, igual que dicen todos los carniceros de la Historia para quienes todas sus cientos de miles de víctimas cuando invaden o masacran son "comunistas", "infieles", "enemigos de la patria" o "colaboradores" de todos ellos.
Una vez ya hemos dejado a los derechistas blancos occidentales, amantes de Israel e islamófobos por aprendizaje, meneársela a gusto poniéndose cachondos imaginando operaciones de espionaje dignas de una película de Jason Bourne, la gente normal y decente tenemos que reflexionar, usar la cabeza y la Navaja de Ockham y ver ésto como lo que realmente es: auténtico terrorismo indiscriminado contra población civil, que los perros de presa israelitas y sus amos los yuesei presentarán como "una operación antiterrorista" que "ha afectado a la cúpula de Hezbollah", como de hecho ya están haciendo todos sus medios, insertando la coletilla "miembros de Hezbollah entre los afectados" para que nos dé a todos mucha menos pena y el ataque terrorista quede así justificado.
La Humanidad ha vivido muchas dictaduras, muchísimas guerras y muchísimos tipos de regímenes agresivos y totalitarios. Hemos visto países similares donde para la élite dominante la etnia nacional autóctona era considerada "inferior" y regímenes segregacionistas con legislaciones totalmente infames aplicadas a ellos: Sudáfrica, la Namibia de los alemanes, Rhodesia... Hemos leído mucho, todos los que estamos aquí, acerca de todo eso. Debemos ser capaces de identificarlo cuando lo vemos con nuestros propios ojos, independientemente de lo que nuestros medios de comunicación totalmente al servicio de las élites de Occidente, bajo el paraguas norteamericano que es en última instancia quien mantiene esa colonia occidental en Oriente Medio, nos quieran contar.
No traguemos la propaganda de guerra de ésta escoria. Son los auténticos nazis de nuestro tiempo.
Ni nos acordamos ya de los oscuros espías de balcón. El olor del incipiente verano se mezcla con los estertores de la mayor crisis social que hayamos sufrido jamás.

Las mascarillas comienzan a enseñar las narices, se van los polvos prohibidos, los mensajes a vuestras ex parejas de los que ya tendréis tiempo de arrepentiros y mientras los aplausos de las 20h parecen tan lejanos como aquel mundial que ganamos, iniciamos juntos, pero no revueltos, el proceso de olvidar que vivimos una guerra espantosa, y que en vez de combatir con casco y rifle como lo hicieron nuestros abuelos y héroes cinematográficos, lo hicimos con yoga, Ponhub, Netflix, pizzas Tarradellas y versiones espantosas de canciones espantosas.
"Otra pobreza llegará que buena te hará". Y esta generación, la nuestra, que ya las ha pasado putas, volverá a hacerlo refugiándose en los fines de semana y trabajos de mierda, que ahora serán aún peores. Al menos tendremos un buen saco de anécdotas aburridas y repetitivas que contar a nuestros nietos, si es que la coyuntura económica nos permite follar sin condón y tener descendientes. Nadie nos pide más. Tampoco es que tengamos intención de dar más.
Qué tedioso ha sido este combate. Nunca tantas muertes fueron tan inútiles. Nunca se aprendió tan poco de algo tan terrible.
El estado de alarma se acaba y la masa, enfurecida por un año de régimen monacal, descorcha esa botella salvajemente removida por las restricciones, por la necesidad imperiosa de olvidar y pasar página, por ese hedonismo que siempre nos ha caracterizado, para lo bueno y, ahora sabemos que también para lo malo. Una botella que al abrirse desprende una espuma de locura, una espuma que se desparrama y que trata de tapar el vacío existencial de millones de vidas y el dolor que produce en el imaginario global, el comprender que 40 años después, no hemos sido educados para hacernos dueños de nuestra libertad y que no queremos construirla por nosotros mismos, lo único que nos importa es defenderla, aunque no sepamos qué es, aunque nunca la hayamos tenido en realidad.
España era anoche una fiesta. Hoy he leído que de "liberación". Camus decía que el desahogo es un antónimo de la libertad. Anoche la gente no celebraba su liberación. Celebraba, bebía, follaba, incumplía las normas para tratar de olvidar. Como el que se emborracha tras una ruptura.
El coronavirus no ha sido solo un asesino. Ha sido un espejo. Y a muy pocas personas les ha gustado el reflejo de su imagen. Nadie quiere más espejos. Lo que la gente quiere es espejismos, y el pasado previo a la pandemia, miserable y más bien desolador, aunque ya lo hayamos olvidado, es, ahora, un espejismo al que la mayoría quiere regresar lo antes posible.
Pero todo esto ha sucedido, aunque ya estemos enterrándolo. Y los únicos que se han partido el pecho con esta mierda, saldrán a las calles en otra marea blanca dentro de no mucho, os lo aseguro, y los aplausos ya no estarán en los balcones. Regresarán a los conciertos, a los estadios, a los pabellones, a los parlamentos y a los auditorios. No serán para ellos. Serán para los de siempre, para aquellos que admiramos, para los ídolos con pies y cerebro de barro, para los salvapatrias, para los que levantan copas en eventos deportivos y los que cuentan sus seguidores por millones en redes.
Porque aquí, en España, como dijo Anguita, hace ya mucho tiempo que la admiración se divorció de la honestidad. Porque aquí, como dijo Umbral, si no aprendimos en 40 años, no vamos a aprender en los siguientes 40.
Gracias a Twitter conocí la historia de "Pesesin", un pez al que su dueño ha dejado en el portal para que sus vecinos se hiciesen cargo de él mientras estaba de vacaciones (instrucciones de cuidado incluidas). La comunidad de vecinos ha actuado de la mejor forma posible y a "Pesesin" no le ha faltado comida ni agua limpia en los días en los que su dueño ha estado ausente. Podéis leer el hilo de Twitter aquí.
No sé si definirlo como una genialidad o que su dueño es un caradura que tiene más cara que espalda pero lo que está claro que muchos deberían aprender de este gesto: el abandono de una mascota nunca debería ser una opción.
Según los datos de la Fundación Affinity, el abandono afecta al 1,7% de los 6.100.000 de perros y al 1% de los 3.600.000 gatos que viven en nuestro país. El año pasado fueron recogidos 137.782 perros y gatos, no todos han sido abandonados ya que el 15,8% fueron devueltos a sus propietarios.
Hay cosas que tenemos que mejorar ya que únicamente el 29,7% de los perros y el 2,3% de los gatos que llegan a un refugio tienen microchip, algo indispensable para la correcta identificación del animal.
Me gustaría dar datos más allá del abandono de perros y gatos pero no los he encontrado pero está claro que otros tantos animales son abandonados por sus dueños como tortugas, conejos, serpientes, ninfas...
Existe una especie de creencia popular que nos hace pensar que se abandonan más mascotas durante el verano a causa de las vacaciones pero la realidad es que el abandono se produce en todas las épocas del año. Los datos que ofrece el estudio de la Fundación Affinity sobre el abandono son esclarecedores: un 31,8%, 35,6% y 32,6% respectivamente para cada uno de los 3 cuatrimestres del año.
Lo que más falta en la sociedad es la concienciación, una mascota supone un compromiso a largo plazo. Los animales no vienen con un ticket de compra que te permite devolverlo antes de 15 días. Si esto no es suficiente para hacer ver la dedicación que supone una mascota, el abandono es un delito que está recogido en el Código Penal:
“El que abandone a un animal […] en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de 1 a 6 meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de 3 meses a 1 año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.”
La esterilización es otro de los pilares que podrían ayudar a prevenir el abandono causado por las camadas indeseadas. Muchos dueños se niegan a esterilizar sus mascotas por diferentes motivos que pueden ir desde sacar un beneficio económico con la venta de crías hasta no querer desembolsar el precio de una intervención de este tipo.
A pesar de que el microchip es obligatorio en todas las comunidades autónomas, en el caso de los perros, solo un 29,7% llegan a los refugios está correctamente identificado. Está claro que algo no funciona bien y todavía nos queda un largo camino por recorrer para conseguir que el abandono animal sea insignificante.
Tenemos a media Europa hablando de la infidelidad de la reina en los informativos y en España no se está diciendo nada.
www.dailymail.co.uk/femail/article-12854267/Queen-Letizia-Spain-drugs-
www.parismatch.com/royal-blog/accusee-dinfidelite-la-reine-letizia-des
www.rtl.be/people/news/accusations-dadultere-pour-la-famille-royale-es
www.dn.se/varlden/otrohetsrykten-skakar-det-spanska-kungahuset/
A mi me da igual con quien se acuesta y se deja de acostar la parásita esta pero sí me importa que la prensa y el estado español están silenciando los trapos sucios de esta institución. Me preocupa que otra vez se está blanqueando a esta gentuza como nos hicieron con el putero anterior.
Y si nos esconden esto ¿Qué más nos están escondiendo?
Es como el día de la marmota. Yo creo que ya está bien.
Escribir sobre estos temas siempre es complicado. Implica mostrar una vulnerabilidad absoluta. Se puede interpretar como que vienes a contar tus miserias y necesitas que te hagan casito (Este no es mi caso. No necesito ánimos, apoyo o palmaditas en la espalda)
También existe la posibilidad de quien entre a leer estas cosas por el morbo, esas personas a mí personalmente me dan igual. La gran mayoría de la gente que habla sin tapujos de esto lo hace para ayudar y eso es lo único que importa.
Quiero dejar bien claro que: Si necesitas ayuda psiquiátrica o psicológica no dudes ni un instante en pedir ayuda. A pesar de lo que voy a escribir a continuación, ese primer pasos de buscar ayuda es importante. Es asumir que hay un problema y es la primera piedra de los cimientos de una salud mental plena y sana.
Con 28 años se me fue la olla, me despersonalicé (Para que se entienda el concepto, me sentí en matrix y el show de Truman a la vez) Estaba sola en casa y me acojoné hasta límites que nunca jamás había sobrepasado. A pesar de no estar al 100% en mis cabales sabía que necesitaba ayuda. Salí de casa y fui al ayuntamiento (Siempre hay un policía local) le pedí ayuda:
-Por favor necesito ir al hospital, no estoy bien.
Él, muy “amablemente” me indicó donde estaba la parada de taxis y que no era un servicio de ambulancias, era policía. Así que temblando como una hoja fui a por un taxi. Me sentía observada por toda la gente de la calle, el sonido ambiente no funcionaba bien (Era como estar dentro de una burbuja) Conseguí llegar al taxi, me subí y le di la dirección. Esto no mejoró ni mi estado de ánimo, ni mi disociación. El taxista tenía la radio apagada (Y eso chalada o cuerda jamás me había pasado, ni me volvió a pasar) Así que la radio apagada incrementó mi estado de paranoia.
Llegué a urgencias e hicieron lo que se hace en esos casos. Me dejaron sentadina en la sala de espera a ver si se me pasaba. Estaba tan saturada mentalmente que me paralicé. Tenía mucho calor, pero era incapaz de quitarme el abrigo porque mis manos no querían moverse. Tampoco podía hablar para decirle a la señora que me estaba contando su vida que me dejara tranquila.
No recuerdo cuanto tiempo estuve en parálisis. Pero sé que cuando conseguí moverme me quité el abrigo, informé en la recepción que iba a llamar por teléfono y a fumar. Quería que supieran que no me iba, que necesitaba aire. La mujer fue muy comprensiva y me dijo que cuando me viniera a ver la psiquiatra me venía a buscar.
Una vez en la calle me encendí un cigarro con la mirada perdida, el aire frio me alivió del calor que aún me quedaba de haber estado tanto tiempo con el abrigo puesto. Dos cigarros después y con el aire de mar dándome en la cara conseguí llamar a casa ( Ya no estaba tan jodida, pero la realidad aún estaba distorsionada)
A las once y pico de la noche llamé a mamá y le expliqué el percal (Cuando no estoy bien suelto una cantidad de tacos ingentes, entre lo que le contaba y la cantidad de cagamentos, mi madre supo que era grave) A mitad de conversación salieron a buscarme para hablar con la psiquiatra. Era una mujer de mediana edad, cara amable y sonrisa conciliadora. Mujer confiable. Estuve un buen rato respondiendo a sus preguntas. El final de la conversación fue:
-¿Quieres ingresar voluntariamente o ir a casa?
Yo estaba muy asustada y escogí la primera opción. Necesitaba un sitio seguro con personas que pudieran ayudarme.
Esto es importante: Ingresé voluntariamente. No era un peligro para mí misma, ni para nadie. Y la psiquiatra me vio lo suficientemente racional como para irme a casa si quería.
Al escoger el ingreso me dejaron de nuevo en la sala de espera para que hicieran el papeleo y me prepararan la habitación. Entre tanto llegaron mis padres, me abracé a ellos como quien se aferra a un salvavidas (Es a día de hoy que solo con rememorar esta escena se me saltan las lágrimas)
Una vez todo estuvo tramitado el guardia de seguridad nos indicó que era el momento de subir a planta. En el ascensor íbamos mis padres, un celador, el de seguridad y yo. Nos bajamos en el ala de psiquiatría, recuerdo aquellas puertas de metal verde grisáceo (Color triste) con pavor. El celador llamó al timbre y las puertas de metal se abrieron (Es como si estuviera a punto de entrar en prisión) Antes de entrar recuerdo con claridad esta conversación:
-Vamos a entrar y una vez estés instalada puedes despedirte de tus padres.
-Nos vemos ahora – Les dije.
Atravesé la puerta y el click del cierre metálico aún me retumba en el cerebro. Pasé a un despacho, entregué todos mis objetos personales y los cordones de los zapatos. Me indicaron cual era mi habitación y pregunté si podía ver a mis padres para decirles que todo estaba bien, que estar ahí era el mejor lugar por el momento.
Primera sorpresa, me habían mentido. Ya no podía salir, no podía despedirme de mis padres como me habían dicho. Me dieron un pijama, pastillina para dormir y a correr…
Me bastó pasar el desayuno para saber como iba a ser la dinámica de ese lugar. Me vestí cuando me despertaron las enfermeras (En el ala de psiquiatría no puedes ir con pijama de hospital, hay que ir vestido de calle) Me coloqué en la fila del comedor, antes de entrar me dieron un vaso de plástico (Tipo vaso de cumpleaños, de esos de plástico fino) Ese vaso lo tenía que conservar y llevarlo y traerlo a las horas de la comida (Esto me enteré después de una bronca por no haber llevado al vaso a la hora de la comida. También me comí una por no hacer la cama ¿Cómo iba a saber esas cosas si nadie me las había explicado previamente? Un misterio…)
Me senté a desayunar. En ese momento yo era plenamente racional, era la yo de siempre. Ni Matrix, ni show de Truman (Era una persona plenamente consciente y racional) Un enfermero me puso dos pastillas en un vasín de plástico (Yo había dejado la medicación hacia mucho tiempo porque me aplatanaba) La conversación fue la siguiente:
-Si me tomo toda la dosis de golpe me va a sentar mal ¿Puedo empezar con la mitad?
-La médica prescribió esto y esto te vas a tomar.
-Me va a sentar mal.
-Todo.
Me las tomé bajo la antenta mirada del enfermero. Media hora después me puse a morir. Era como estar en un barco con marejada. Me fui al baño y vomité lo que no está escrito lo que me llevó a la gloriosa situación de estar mareada, vomitando cual fuente y rematando que del esfuerzo de vomitar tanto me cagué. Al parecer en psiquiatría tampoco se puede estar mucho rato en el baño, así que me sacaron de ahí, les pedí un pijama para ponerme un pantalón limpio.
-No se puede ir de pijama aquí.
-Pues dejadme llamar a mi madre para que me traiga ropa.
-No se puede hablar con los familiares. Solo en los ratos de visita.
Con las mismas me desnudé, me duché y me quedé con la camiseta y desnuda de cintura para abajo (Era la única solución viable que encontré, no me parecía ni digno ni cómodo esperar hasta dios sabe cuando a tener ropa limpia) Todo esto ocurría mientras seguía muy mareada y vomitando, nunca en mi vida había vomitado tanto. Al final cómo tenía que ver a la psiquiatra y ya iba tarde me dieron un pantalón de pijama.
Yo estaba muy mal (Lo del mareo por tomarme toda la medicación de la tacada) La psiquiatra me hacia preguntas, pero yo no podía responder. Lo único que quería era que todo dejara de dar vueltas y volviera la estabilidad. La residente que acompañaba la psiquiatra estaba viendo la jugada y parecía mucho más angustiada ella que yo. La sesión con la psiquiatra acabó tal que así:
-No puedo más, me encuentro muy mal, estoy muy mareada. No puedo pensar, solo quiero vomitar.
-Ya me hiciste perder el tiempo llegando tarde y ahora no quieres contestar ¿Entonces para que vienes?
Y ahí rompí a llorar. La psiquiatra se fue ofendida, fue la residente la que me calmó. Me dio un liquido en un vaso de plástico y me aseguró que me calmaría las nauseas y así fue.
Ese fue mi glorioso primer día, en la hora de visita vinieron mis padres. Les informé que me hacía falta ropa y que si me podían traer lo que necesitaba. Así que se tuvieron que ir enseguida para que les diera tiempo a recopilar en la hora y media que quedaba de visita lo que les había pedido.
Normas extraordinariamente estrictas y poco flexibles en un sitio en el que necesitas que te cuiden…
En total estuve tres días en ese infierno. Hubo más anécdotas y situaciones incómodas. Infantilización, todo lo que decía no tenia valor porque estaba “Chalada” y los locos solo dicen locuras. Durante las dos horas de visita podía salir a la calle tutelada por mi madre que me traía tabaco de estraperlo y hacía lo que mejor se le da a mi madre hacerme reír a carcajadas con su humor negro y sus movidas de señora punki.
El tercer día mi madre me hizo llamar a mi mellizo en la hora de visita. Le conté el percal, como era estar ahí dentro y que no me estaba ayudando en absoluto. Mi hermano citó a Foucault, me hizo volver a mi ser con una conversación llena de filosofía que acabó con un lapidario: Sal de ahí, si te quedas estando cuerda saldrás loca.
Subí a la planta y pedí el alta voluntaria. Pasé a un despacho con un psiquiatra. A ese le conocía me tragué el odio visceral y opté por amabilidad contesté sus preguntas educadamente y finalmente me dejaron irme con la promesa firmada por mi madre que me iba a tutelar.
Y esa es la historia de cuando me dí cuenta que la psiquiatría está regulinchi y que si quieres vivir en vez de sobrevivir o me ayudaba yo sola o estaba sola.
Escribo esto desde la plena cordura, desde mi vida plena y feliz después de muchos años de esfuerzo sobrehumano para salir de un pozo muy oscuro plagado de monstruos. El pozu marialuisa…
Lo que mejor define mi vida actualmente es la canción tiranosaurius rex de Kase O.

El error de El Economista hoy al comparar los sueldos del sector público y privado es en realidad el mismo de ayer de Newtral: pensar que el cálculo de un aumento y un descuento son intercambiables, que si A es un tanto por ciento menor que B, entonces, B es el mismo tanto por ciento mayor que A.

Si el sueldo medio en el sector público es de 2.807,1 euros al mes y de 1.901,7 en el sector privado, el sueldo público es un 47,6% superior al privado (2807,1/1901,7=1,476) y, de forma equivalente, el sueldo medio privado es un 32,3% inferior al sueldo medio público (1901,7/2807,1=0,677).
Para mayor escarnio del medio, han sacado la noticia como principal titular de la portada.

Me considero una persona de izquierdas poco dogmática. A partir de ciertos principios irrenunciables no me cuesta asumir la idea de hacer concesiones, negociar, maniobrar. Lo bastardo me satisface. Más allá de la lucha por la igualdad de oportunidades independientemente del origen de uno, de la ciudadanía como expresión de mi persona política y de salvar lo que se pueda de la red social de bienestar, puedo tragar con muchas incoherencias. Después de todo, un partido que tenga a más de un miembro ya está haciendo concesiones. Cuando los amigos van juntos a ver una película, alguien ha ganado y alguien ha perdido en un proceso político de cervezas y altramuces.
La configuración política desigual del estado, teniendo regímenes especiales para cierta población, o habilitando ciertos mecanismos para una autonomía contraria al bien común siempre la he aceptado como una realidad difícil de cambiar. Fruto de un proceso histórico lleno de sangre y desgracias que no juzgo necesario repetir. Soy centralista, sí. Pero una guerra carlista más no me compensa. Y menos cuando esta vez, para tener un resultado distinto quizás habría que perderla.
Entiendo la dificultad de luchar contra los aspectos lesivos del capitalismo cuando este es la base de tu sustento, y legislar unas condiciones laborales para las cuales no se tiene poder de sostener es difícil cuando hay otros países con mano de obra barata o con presión fiscal ridícula.
Entiendo que existe una diferencia de oportunidades basadas en el sexo, principalmente por la maternidad, y secundariamente por la presión social o cultural que tienen las mujeres por amoldarse a ese objetivo fisiológico y la diferencia de trato que pueden recibir; sobre todo en las capas más humildes de la sociedad. La cultura va a lomos de la evolución de las relaciones materiales, entre ellas las laborales. Y desde luego ni estamos como antes, ni peor. Pero todavía hay mucho que andar sobre las bases materiales de esas diferencias, como la igualdad total en las bajas por maternidad y paternidad (en obligatoriedad), el acceso al libre de injerencias sesgadas al aborto en la juventud, etc. No me ha importado que haya ciertas desigualdades temporales (incluso si esta temporalidad se refiere a algunas generaciones). Después de todo la igualdad ante la ley no deja de ser un idealismo que a veces queda huero de sentido. ¿Acaso no eran igualmente libres los ciudadanos de la primera república francesa con el sufragio censitario? ¿Los prusianos con el sistema de las tres clases? Si, libres de no ser lo suficientemente ricos para tener representación...
También trago con el juego parlamentario de las alianzas, ya que sin poder político (y esto se reduce en gran medida a cargos políticos desgraciadamente) no se hace nada. Así que a mover al electorado del PSOE, ese sí es de izquierda, a través de partidos más a la izquierda que el PSOE. O a intentar hablar con ERC aunque pretendan igualar el intento de genocidio franquista con que unos políticos estén procesados.
¿Pero hasta cuándo se traga? Cuando se condona el principio básico de mi ideología, la izquierda republicana socialista (las etiquetas, qué útiles son). Cuando los ricos pueden saltarse la ley por ser de un linaje especial, como se promete a los empresarios vascos; cuando se promete luchar contra el fraude y se perdona según quién lo haga y dependiendo de para qué república utópica lo haga (como si la sanidad o la educación sufrieran menos dependiendo de la razón por la que le sustraen financiación), cuando se critica justificadamente a unos nacionalistas patrios racistas y trasnochados por querer que la ciudadanía signifique ser de una etnia pura mitificada (Ejpañol, Ejpañol decían en el parlamento), pero se traga con quienes usan el mismo argumento para romper con los que tienen un bache en su ADN o los que vienen a ensuciar sus muy puras y religiosas tradiciones (ahora no religiosas, ahora sólo étnicas). Cuando se demuestra no tener aptitudes para desempeñar un ministerio sacando leyes confusas, incompletas, panfletarias; cuando el tema es serio y es bien necesario acometer la lacra de la violencia machista. No, lo siento. Hasta aquí he llegado, me bajo del carro.
No seré un "yo antes votaba a Podemos", no haré campaña pública por desacreditarlos. No adopto la fe del nuevo converso, ya que no me he reconvertido de nada. Y no achaco otro no tomar la misma decisión o no compartir la misma sensibilidad. Hasta ayer era yo ese. Sigo manteniendo mi simpatía por lo que Podemos parecía representar y quizás todavía represente en algunos aspectos. Sigo manteniendo mi más sincero disgusto por la campaña torticera de manipulación de los medios de comunicación, por la campaña de acoso y derribo de un poder judicial que mira a otro lado cuando algún juez toma en sus manos la "noble" tarea de purgar la política del gen rojo. Algo habrán hecho bien cuando el sistema ha tenido que excretar a VOX, a Inda, a Ferreras, la campaña del algoritmo de Youtube de cripto-ancaps iletrados, etc. Pero ser víctima es un programa político pobre. Alguien tiene que haber en el arcén cuando otros mejores que yo decidan componer un nuevo carro.
PD: Sí creo que las leyes deben actualizarse a la realidad, y hasta hace bien poco no había habido un intento de secesión como el Catalán. Llamarlo sedición, cuando son tipos de violencia espurias, típicas de momentos tensos que se pueden dar en huelgas, piquetes, manifestaciones que nada tengan que ver, etc.; máxime cuando en el mundo del deporte han habido violencias más graves, me parece muy racional revisarlo. En la práctica sería coartar el derecho de manifestación. Pero la malversación de lo público, de lo de todos, para el beneficio de unos pocos (me da igual que sean el 30 o el 40 por ciento) me parece imperdonable.
Este es uno de los lemas más repetidos de los chalecos amarillos. Un lema que parte de los orígenes del movimiento, contra la subida del diésel, el combustible más utilizado para sus desplazamientos por los que no viven en las grandes ciudades y por los trabajadores en general. Cuando un ministro ofreció, como contrapartida, mejorar la frecuencia del Metro, los habitantes de los pueblos fueron a la capital y le metieron fuego. Lo mismo que haríamos aquí si no estuviésemos anestesiados, seguramente.
El lema es profundamente insolidario y profundamente antiecológico, pero creo que es importante echarle un vistazo, porque delata un mal que nos afectará a todos, y muy pronto: el desprestigio del movimiento en favor del medio ambiente.
¿Y de dónde viene este desprestigio, fundamentalmente?
De su enconada manía de golpear a los más pobres de entre los nuestros, y de hacerlo selectivamente. Veamos algunos ejemplos, para reflexionar.
-Hay que acabar con las centrales térmicas, cerrando las minas de carbón. Vale. Sí, pero sólo con las centrales térmicas de interior que utilizan carbón nacional. Las cercanas a la costa, que pueden abastecerse con carbón importado, esas quedan para el final y todos callan como lelos. Los mineros a casa, y las chimeneas echando humo. No digo que les falte razón, pero la gente lo ve y se cabrea.
-Denuncias mediombientales contra parques eólicos, porque perjudican al urogallo o cualquier otro ave. Desde luego, el precio disparado de la electricidad se debe a muchos otros motivos, pero esto no ayuda, y ayuda menos a los pueblos donde estos parques constituían una riqueza. Y ante todo, resulta difícil de entender la postura de querer tenerlo todo, el coche eléctrico, la energía barata, y combatir al mismo tiempo una fuente limpia y renovable de energía porque causa un daño, aunque este sea muy inferior a sus alternativas. La gente humilde, que paga, sospecha que no van en serio: ni quieren nuclear, ni minas, ni tampoco molinos de viento. Lo que quieren es jorobarnos, malician.
-Producen más plástico China y la India con sus dos mil millones de habitantes, que todo el mundo desarrollado. Produce más basura África, que no recicla, que toda Europa. Pero ellos son pobres y a los pobres se les consiente. Nos presionan a nosotros, que somos 40 millones en un país de medio millón de kilómetros cuadrados, porque presionar a los países superpoblados está feo. Para los ecologistas, la pobreza es una condición moral y ser pobre da carta blanca para hacer cualquier cosa.
-La superpoblación y la necesidad de alimentar esas masas humanas es lo que induce la deforestación, los transgénicos, la necesidad de pesticidas, la necesidad de fertilizantes sintéticos y otros muchos atentados ambientales. Hay que alimentar a 8000 millones de personas y eso no es posible con huertos ecológicos ni patatas bio. Pero la culpa es nuestra. Los que tenemos que concienciarnos y pagar somos nosotros. Los que tenemos que apretarnos el cinturón del consumo somos nosotros, porque los pobres son inocentes, una vez más.
-Y cuando se reconoce que los países pobres manchan más, consumen más y están tras los problemas ecológicos, aún se argumenta que primero lo hicimos nosotros para lograr nuestro desarrollo y que ahora no se les puede pedir a ellos que frenen el suyo, como si cada cual tuviese su momento de ser un cerdo, y ser un cerdo formase parte de los derechos humanos, por riguroso turno.
Si unimos todo esto a que, a menudo, se utiliza el ecologismo para envolver el discurso anticapitalista, porque todos los males provienen del sistema, el currante que no llega a fin de mes, identifica la lucha medioambiental con lucha política, marrullerismo, intereses ocultos y factura que él tendrá que pagar.
El mejor ejemplo lo tenemos en el cobro de las bolsas de la compra, que no está mal, pero contiene una enseñanza muy perniciosa: cobramos la bolsa, que llevamos todos, pero no el envase de plástico enorme que cada pizza, unitaria, lleva; no en el envase de plástico de cada yogurt; no la lámina de plástico que separa cada mísera loncha de queso o de jamón. Cobramos la bolsa igual al que gasta dos euros para sus cositas que al que multiplica por veinte esta cantidad, porque no queremos perjudicar a la multinacional productora, ni a la gran distribuidora, sino al pobre diablo que hace la compra al volver del trabajo. Lo malo es la bolsita, no los cincuenta plásticos de un solo uso que contiene esa bolsita cuando se llena.
Por eso a la gente le preocupa más el fin de mes que el fin del Mundo. Porque el fin del mundo, ese sí, y por primera vez, será para todos.

Creo que cuando leí Robinson Crusoe debía tener unos doce años. En aquella época leía todo lo que caía en mis manos y las peripecias del náufrago más famoso de la literatura me cautivaron. Más allá de si su mensaje era paternalista con los habitantes de la isla o de si era un libro encaminado a ensalzar al imperio británico, disfruté de sus aventuras como solo una niña de doce años sabe hacer.
El caso es que leyendo por Internet me he encontrado con la historia de Alexander Selkirk, un corsario al que abandonaron en una isla deshabitada del Pacífico al que encontraron otros corsarios cuatro años después y que fue la que inspiró a Daniel Defoe. Y como tengo un ratito, os cuento lo que he aprendido buceando por Internet.
Selkirk nació en 1676 en Escocia y en 1703 se embarca en la nave Cinque Ports que buscaba saquear los barcos españoles con ayuda de otro barco, el St George, ambos capitaneados por William Dampier. Dampier había conseguido una patente de corso con la que se dedicaba a asaltar barcos españoles y franceses, que se hallaban inmersos en la Guerra de Sucesión con los franceses y no tenían tiempo para entretenerse con otras cosas.
Las naves de Dampier no tuvieron una travesía fácil y cruzaron con dificultades el Cabo de Hornos, y llegaron a sitiar la ciudad de Santa María en Panamá. Su objetivo era apresar al Galeón de Manila, que un par de veces al año recorría la ruta entre Acapulco y Manila con la recaudación de impuestos del comercio español en el mar de China y mientras se entretenían con lo que encontraban. No era una empresa fácil y se sucedían los enfrentamientos entre marineros y oficiales debido a las enfermedades que fueron encadenando y a la mala alimentación.
Ambos barcos se separaron tras un ataque fallido a dos mercantes, y el de Selkirk se dirigió al archipiélago de Juan Fernández. Atracaron en la isla de Más a Tierra (actualmente en Chile) donde se aprovisionaron con agua y comida fresca. Nuestro héroe se encaró con el capitán Stradling porque consideraba que había que reparar el barco, además de proveerse de víveres. En la refriega, Selkirk dijo que prefería quedarse ahí a volver a subirse a la nave en tan malas condiciones.
El capitán le tomó la palabra y le dejó allí con un hacha, un cuchillo, un mosquete, una libra de pólvora, una cazuela, una Biblia, algo de ropa y algunos instrumentos de navegación. El escocés suplicó perdón para que le dejaran volver al barco, cosa que no se produjo (por suerte para él porque el Cinque Ports naufragó un mes después en lo que hoy es Colombia y los supervivientes fueron apresados y encarcelados por los españoles).
Según su propio relato, los primeros ocho meses fueron los peores para Selkirk. El marinero permaneció junto a la playa mientras oteaba el horizonte en busca de señales de barcos. En este tiempo se alimentó de moluscos, crustáceos y tortugas marinas hasta que fue desalojado de la orilla del mar por los leones marinos, que estaban en época de apareamiento y eran especialmente feroces.
Caminar tierra adentro mejoró sus condiciones de vida, ya que se encontró con que en la isla había cabras, que habían introducido los españoles. Estos animales eran fáciles de cazar y le sirvieron para hacer caldos, que condimentaba con col salvaje y nabos.
Otra de las novedades que introdujo fue la construcción de dos cabañas, una de las cuales usaba para cocinar y la otra para dormir. Usó madera del árbol de la pimienta para guarecerse, aunque en estos momentos las ratas hicieron aparición en su vida y le mordían los pies por las noches.
Para solucionar el problema de los roedores, domesticó a algunos de los gatos que había sueltos por la isla, y cuando se le acabó la pólvora comenzó a cazar cabras a la carrera con su cuchillo. Además, usó las pieles de las cabras para hacerse ropa ya que la que tenía cuando llegó a la isla no tardó mucho en hacerse jirones.
En los cuatro años que pasó en la isla, Selkirk vio dos barcos fondeados en la bahía donde le habían abandonado, pero temía presentarse ante los marineros españoles, que no dudarían en apresarlo dado su pasado pirata. De hecho, uno de esos barcos le encontró y después de perseguirlo por la isla, le volvieron a abandonar por no poder atraparlo (ya que se había subido a un árbol).
Al contrario que Robinson Crusoe, el escocés no encontró compañía en los años en los que habitó la isla, y en su relato cuenta que se pasaba largas horas en silencio y que se leía la Biblia en voz alta para distraerse. No obstante, cuando el corsario Woodes Rogers llega a la isla, se encuentra con un hombre semisalvaje, cubierto de pieles de cabra y que apenas habla.
El capitán se quedó impresionado por el vigor del escocés que les ayudó a cazar cabras, por lo que la tripulación pudo recuperarse del escorbuto que venían padeciendo y por su paz de espíritu. Debido a ello, Rogers decidió hacerle su segundo oficial y juntos se dedicaron a la piratería.
Múltiples secuelas acompañaron a Selkirk después de la aventura en la Isla de Más a Tierra, como que tardó unos meses en probar el licor, o en ponerse unos zapatos, aunque no le impidieron seguir ejerciendo como corsario. En México capturaron el galeón Nuestra Señora de la Encarnación y Desengaño, con lo que consiguieron un gran botín, con el que poco después volvieron a Inglaterra en 1711.
En ese año se publicó el primer libro que habla de las peripecias de Selkirk, en el libro A Voyage to the South Sea, escrito por Edward Cook, uno de los oficiales del barco de Rogers. También se publicó un artículo en el periódico The Englishman. El que le dio el espaldarazo final a la fama fue el libro de Rogers llamado A Cruising Voyage Round the World y que probablemente fue el que inspiró a Defoe en 1712.
Pese a su fama pasajera, el escocés no llegó a adaptarse del todo a la civilización y a menudo se veía envuelto en peleas. A ello se le sumó que no fue capaz de cobrar su parte del botín del capitán Rogers, por lo que regresó a Escocia.
En 1717 volvemos a tener noticias suyas cuando se alista en la Royal Navy y fallece tres años después a bordo del HMS Weymouth, un barco antipiratería que navegaba por las costas de Ghana. Dos mujeres que juraban ser sus esposas se disputaban su herencia más tarde, aunque después se probó que las había engañado a ambas.
Aunque es cierto que Daniel Defoe se inspiró en Selkirk para contar las aventuras de Robinson Crusoe, es verdad que a sus peripecias unió los relatos de otros náufragos famosos de la época, como Robert Knox que pasó 20 años en Sri Lanka o Herny Pitman que huyó de una colonia penal caribeña. No obstante, en la primera edición de Robinson Crusoe, se representaba al marinero con los rasgos del escocés y cubierto de pieles de cabra, un atuendo que es más adecuado en las latitudes donde se perdió el escocés que en la isla caribeña donde arriba su sosias literario.
El círculo se cierra cuando en el año 2005 la expedición del japonés Daisuke Takahasi encontrara unos instrumentos náuticos que databan del siglo XVIII en la isla donde había permanecido el pirata escocés. Tenemos bastante certeza que estos objetos pertenecieran a Selkirk porque se correspondían con los que se había dicho en la historia que poseía durante su estancia en la isla.
En honor a estos hechos, la isla de Más a Tierra fue rebautizada como Robinson Crusoe por el gobierno Chileno y la isla de Más Afuera, del mismo archipiélago, se llamó isla de Alejandro Selkirk, pese a que el marino nunca la pisó.
Si os interesa el tema, os recomiendo también la lectura de Apuntes de historia, La Aldea Irreductible y The Telegraph, además de los enlaces que os he dejado.
-Las condiciones son 92000 euros limpios al año. 5 semanas de vacaciones. Horario de 9 a 15h. Teletrabajo dos veces por semana a su elección. También te damos un coche de empresa, un Maserati, así como un iPhone y un Mac portátil. ¿Qué me dices?
-Dios mío, señor López. No sé que decir, son las mejores condiciones que he han ofrecido jamás. ¿No es excesivo para un becario?
-Cuidamos de nuestros trabajadores. Solo una cosa más: cada año uno de nuestros empleados, atado a una cama, es violado salvajemente por nuestro presidente hasta arriba de viagra.
-¿Es una broma?
-Son las normas de la empresa. La elección es completamente aleatoria. Somos 2400 empleados. Las probabilidades de que te toquen son muy bajas, de un 0,00041%.
-¿El presidente es guapo?
-¿Quieres ver una foto? Mira.
-Es apuesto y joven. Ojos azules, parece que va al gimnasio. Y sabe montar a caballo.
-No, no. El presidente es el caballo. Se llama Cascanueces.

-¿Cómo?
-No puedes pensártelo mucho más.
-Lo del caballo me parece extraño...
-No es "un caballo", es el Señor Cascanueces.
-¿Y por qué se llama así?
-Bueno, durante el rito de violación, suele producirse una explosión de la bolsa escrotal del empleado violado, por el tamaño del pene de nuestro presidente, que es incluso demasiado grande para un pura sangre. En 2017 perdimos a Blas por una hemorragia escrotal. Llegó muerto al hospital.
-¿Le gusta leer al señor Cascanueces?
-Borges, Proust, Pessoa...
-Oh Dios, somos almas gemelas.
-¿Música?
-Obseso del barroco alemán: Bach, Froberger, Tunder...y el jazz.
-¿Saxofonista favorito?
-Coleman Hawkins
-¡Como yo! ¡No ha dicho a Coltrane! Dios santo, ¿podré conocer al presidente?
-Cuando quieras. ¿Aceptas entonces?
-Sin duda.
-Solo una cosa más: en Navidad hacemos amigo invisible.
-¿Amigo invisible? ¿Por qué no empezó por ahí? Métase su trabajo por donde le quepa.
-Pero Quique...
-¡Váyase a la mierda!
---
-Señor Cascanueces, otro más que no acepta.
-¿Le has contado lo de que cuando un trabajador se jubila hacemos todos una barbacoa caníbal con su cuerpo en el jardín de la empresa? ¿Cómo ha podido rechazar eso?
-No me dio tiempo.
-Joder, Alfonso, te voy a tener que echar, ¿eh?
-No, por favor, no quiero dejar Amnistía Internacional. Antes me suicido.
-Si quieres seguir aquí te lo vas a tener que ganar.
Hoy nos hemos levantado con esta noticia en el diario El País: verne.elpais.com/verne/2019/02/11/articulo/1549898606_574493.html
En concreto se trata de un artículo de opinión donde se trata un movimiento filosófico bastante en boga últimamente: el antinatalismo. Ya el artículo señala que esta filosofía tiene una amplia trayectoria, pudiendo rastrearse su origen a grandes pensadores de la talla de Schopenhauer y Zapffe, aunque olvidan mencionar al que fuera discípulo de Schopenhauer: Philipp Mainländer, el cual fue realmente el primer antinatalista propiamente dicho. Por cierto que la obra de este gran autor tristemente ignorado se puede conseguir en castellano y merece mucho la pena su lectura (especialmente su cosmovisión metafísica de fondo).
Pero, ¿en qué consiste el antinatalismo?
Es siempre complicado pretender explicar en pocas palabras una corriente filosófica pero voy a intentar dar una somera aproximación utilizando parte de un reciente libro dedicado por entero a la defensa del antinatalismo: "Better Never To Have Been" (Mejor no haber existido nunca), del filósofo sudafricano David Benatar. En concreto, y siempre grosso modo (lo ideal, por supuesto es leer el libro completo), el autor resume y defiende lógicamente su propuesta mediante un argumento al que llama “la asimetría”:
"[...] la ausencia de dolor es un bien, pero la ausencia de placer no es ni un bien ni un mal. Es decir, alguien que nace puede que disfrute de placeres (bien), pero también sufrirá algún mal a lo largo de su vida (mal). En cambio, quien no nace ni sufrirá ningún mal (bien) ni disfrutará de ningún placer (ni bien, ni mal). El hecho de que la ausencia de placer no sea algo malo inclina la balanza en favor de no haber nacido".
En su opinión, si ahora todos nos pusieramos de acuerdo y de sopetón nadie decidiera traer nueva descendencia hasta que la humanidad se extinguiera por completo, no causaríamos con tal acto ningún mal a nadie, puesto que no se puede hacer daño a quien no existe (mucho menos arguyendo ausencia de placer). Por contra, el mero hecho de no tomar esta decisión social implica que nuevos seres vendrán al mundo, y que inevitablemente sufrirán de muchos males a lo largo de su leve y breve existencia. Esa es “la asimetría”. El que no nace evidentemente no puede sufrir por no haber nacido, ni por no haber podido disfrutar de una puesta de Sol, ni por ninguna otra "migaja" emocional que nos haga obtener dopamina. Mientras que el que nace necesariamente se verá constreñido a padecer sufrimiento, necesidad y frustración debido al modo en que funciona nuestro (evolutivo) sistema neuroendocrino.
¿Por qué tener hijos?
La pregunta del millón. El debate sobre esta cuestión podría llenar bibliotecas completas, pero hay una cosa incuestionable: quienes deciden ser padres solo siguen sus propios intereses (egoísmo). Y la decisión suele ser en la mayoría de los casos instintiva (es decir, no racional sino fruto de un deseo interno heredado sin duda de nuestro pasado evolutivo). Y es cierto que nadie puede preguntar a su descendencia si quiere nacer o no, pero sí es posible detenernos a pensar por qué tenemos hijos y si lo hacemos por ellos o por nosotros. Una profunda reflexión racional debería como poco hacer dudar a más apasionado pre-papa. Por tanto, antes de traer vida al mundo, qué menos que mantener un pequeño debate previo con nuestra pareja sobre: "¿por qué queremos tener hijos?". Si resulta que no encontramos más que inefables emociones y sentimientos irracionales (instintivos) quizás deberíamos replantearnos el asunto hasta tener algún argumento racional más sólido. Y peor aún si notamos que parte de nuestra vehemencia por ser padres esconde algún motivo claramente egoísta como por ejemplo que tengamos quien nos cuide cuando nos llegue la vejez o cosas por el estilo; entonces sí que deberíamos repensar muy mucho el tema.
Y tú, ¿por qué tienes o vas a tener hijos?
Escena de la serie Louie:

-O sea que te arriesgaste a ser feliz, incluso sabiendo que después estarías triste.
-Sí.
-Y ahora...estás triste.
-Sí...
-Entonces...¿cuál es el problema?
-Estoy demasiado triste. Mire, a mí me gustaba la sensación de estar enamorado de ella, me gustaba. Pero ahora se ha ido y la echo de menos y es terrible. Y pensaba que no iba a ser tan malo y me pregunto, ¿por qué ser feliz alguna vez si después te vas a sentir así? No vale la pena, no valía la pena.
-Oh chico, "la miseria no es apreciada por el miserable".
-¿Qué?
-Bueno, no estoy muy seguro de como te llamas pero eres el clásico idiota de libro. ¿Crees que pasar el tiempo con ella, besándola, pasándotelo bien con ella...crees que eso fue todo? ¿Que eso era el amor?
-Sí...
-Esto es amor, la has perdido. Ella se ha ido, tú te quieres morir, eres...tan afortunado. Eres como un poema andante. ¿Preferirías tener algún tipo de fantasía? ¿Una especie de...de viaje a Disneyland? ¿Es eso lo que quieres? No lo ves, esta es la parte buena. Es lo que has estado buscando todo el tiempo. Ahora finalmente lo tienes en tu mano, la dulce pepita del amor. Dulce, triste amor y lo quieres echar al traste. Lo has entendido todo mal.
-Pensaba que esta era la parte mala.
-¡No! La parte mala es cuando la olvidas, cuando ya no te importa. Cuando no te importa nada. La parte mala vendrá, así que disfruta del dolor mientras puedas, por Dios Santo...coge la mierda de perro, por favor, ¿serías tan amable de coger la mierda que acaba de cagar mi perro? Gracias por recogerla, suertudo hijo de puta. No me han roto el corazón desde que Marilyn me dejó, desde que tenía...tenía 35 años. Cómo me gustaría tener esa sensación de nuevo. ¿Sabes? No estoy muy seguro de cómo te llamas, pero, puede que seas la persona abandonada más aburrida que he conocido jamás. No te ofendas, dame el perro. No te hundas.
Trabajaba desde hacía 10 años en un negocio familiar situado a las afueras de un pequeño pueblo de Murcia y las cosas no me iban muy bien. Así que tenía mucho tiempo libre y decidí acudir a la entrevista de trabajo. Me aburría mucho y tenía tiempo para compaginarlos. Me eligieron rápidamente, más que nada porque nadie más se presentó para el puesto.
Recibí una breve formación de unas horas y al día siguiente me presenté en las oficinas, optimista y motivado. Pegué un sorbo al café y recibí la primera llamada. Descolgué el teléfono:
-Teléfono de la Esperanza, mi nombre es Ataulfo, ¿en qué puedo ayudarle?

-Hola Ataulfo, mi nombre es mmmm…Gerardo, sí, eso.
Yo conocía esa voz. Era Ginés, el hijo del estanquero.
-Dígame, Gerardo, ¿cuál es su problema?
-Pues mire, mi mujer me dejó por mi hermano y justo cuando parecía que iba a superarlo me diagnosticaron una enfermedad mortal que…
-¿Cuánto tiempo le han dado de vida?
-Un año más o menos.
-¿Tiene hijos?
-No
-¿Algún familiar?
-Mi hermana, pero no nos hablamos. Vive en Argentina desde hace años y…
-¿Algún trabajo que le motive?
-Llevo en paro desde hace 4 años…
-¿Ha pensando en el suicidio?
-Esto emmm…no he llegado a tanto...
-A ver Gerardo: no tiene familia, no tiene empleo, no tiene nada que le motive…¿es así?
-Si, por eso llamo…necesito razones para seguir…
-¿Y por qué debería seguir?
-¿Cómo? Oiga, pero esto es el Teléfono de la Esperanza…¿no?
-Sí, lo es. Y le estoy preguntando que por qué debería seguir, quiero decir…tenemos esa extraña y molesta costumbre de dejarnos llevar por la inercia…vivir, ¡hay que vivir! Eso son gilipolleces, amigo. La esperanza es un sentimiento muy peligroso, puede volver loco a un hombre…
-Pero oiga, yo…se supone que usted…
-No llore, por favor. Tenga algo de dignidad por una vez. Su mujer le dejaría por algo, ¿no?
-Sí, decía que era un perdedor…
-Pues agárrese a esa verdad y tome una decisión de ganador por una vez.
-¿Me está diciendo que me suicide?
-Mire, si pone usted su coche en marcha dentro del garaje y mete un tubito en…
-Oiga, ya sé cómo se hace.
-¿Ve? Eso es que lo ha pensado. No es usted tan perdedor como cree. Ha logrado ser pragmático y valiente por unos instantes. Ahora solo tome esa decisión. Tenga dignidad por una vez en su vida.
-¿Usted cree?
-Nadie le va a echar de menos.
-Oiga, pues creo que…gracias.
-De nada, Gerardo y deje de llorar. Le espera una vida mejor créame. Un saludo cordial y ánimo. Y recuerde que lo del tubito y el coche es indoloro.
-Se lo agradezco, creo que me siento mejor. Seguiré su consejo. Adiós, adiós...
¿Y por qué no?, me pregunté. ¿No debía ser reconfortante la esperanza por encima de cualquier otra cosa? ¿Por qué alargar el sufrimiento de aquellos que nunca dejarían de sufrir? La vida es muy complicada, solo unos pocos tienen la suerte de nacer en el momento y en el lugar adecuado. ¿Por qué engañar a la gente? ¿Por qué no llevarles calma y paz ayudándolos a coger el camino de la rendición? Mientras meditaba sobre todas estas cuestiones, pasaron dos horas y por fin volvió a sonar el teléfono.
-Teléfono de la Esperanza, soy Ataulfo. ¿En qué puedo ayudarle?
-Hola, soy Ricardo. Estoy pensando en suicidarme.
Ricardo, el hijo del rico del pueblo. Tan pagado de si mismo que era incapaz de ocultar su nombre.
-A ver, tranquilo Ricardo. ¿Qué le ha llevado a tomar esa decisión?
-Mi novia me ha dejado.
-¿Qué edad tiene usted?
-31 años.
-Pero es usted muy joven.
-¿Y? ¿No puede una persona joven y con el mundo por delante, querer dejar de vivir?
-Pero a ver…¿en qué trabaja?
-Soy arquitecto. Tengo mi propio negocio, aquí en el pueblo.
-¿Y le va mal?
-No, la verdad es que va muy bien.
-¿Tiene amigos?
-Bastantes.
-¿Familia?
-Sí, tengo familia y son encantadores la verdad, los quiero mucho.
-Entiendo…¿y se quiere suicidar porque su novia le dejó?
-Nunca encontraré a nadie como ella.
-Y tiene usted razón.
-¿Cómo?
-Que tiene usted razón. No se engañe. Veamos, ¿cuántas novias ha tenido usted?
-Pues unas 4 o 5, creo…
-¿Alguna como ella en la cama, Ricardo?
-Ninguna. Rosarito era…era increíble.
-¿Conversaban durante horas en la cama sobre cualquier cosa y reían juntos hasta el amanecer?
-¡Sí! ¡Era maravilloso! Dios, cuánto la echo de menos. ¿Cómo sabe usted eso?
-Ricardo, lo sé porque yo también estuve enamorado hace mucho. Y me dejaron. Nunca volví a conocer a nadie así. Desde entonces voy dando tumbos en mi vida, engañándome y creyendo que alguien así volverá a mi vida, pero amigo…siento decirle que hay trenes que sólo pasan una vez por la estación de nuestro corazón.
-Oiga, ¿no se supone que usted debe convencerme para que no…?
-Mire, siempre hay un amor...ese amor. Nos pasa a casi todos. Nos deja una marca indeleble, nos hiere, nos destroza y luego se va. Lo demás no es más que una estúpida huida hacia delante para tratar de sustituir y olvidar, pero amigo, déjeme decirle algo: eso nunca ocurrirá. Nunca olvidará a Rosarito.
-Pero, bueno…la llamé ayer y la invité a hablar. Dentro de unos días volverá al pueblo para ver qué podemos hacer…incluso he comprado dos billetes a Venecia. Ella siempre quiso ir allí y creo que sería una oportunidad para arreglarlo. Dice que es la ciudad más romántica del mundo…
-¿Arreglarlo? Créame, Ricardo, cuando se corta una vez, ya todo va cuesta abajo. No conozco a ninguna pareja que haya logrado superar una primera ruptura. Lo que usted tiene con Rosarito está tocado de muerte. ¿Venecia? Por favor, no me sea hortera, tenga algo de dignidad.

-¿Usted cree?
-Estoy completamente seguro. La primera ruptura es el ojo de un huracán de inseguridades, dolor y autodestrucción.
-Sí, tal vez tenga razón, esa jodida zorra me ha dejado…
-Y seguramente por otro…
-¿Usted cree?
-Mi consejo es sencillo: hágalo.
-¿Qué haga el qué? ¿Qué me suicide?
-Si, amigo, y de la forma más trágica. Váyase de este mundo lanzándole un mensaje a Rosarito. Hágala sentir culpable por toda su vida.
-Pero oiga, eso es terrible…
-No, amigo, eso no es terrible. Lo que es terrible es lo que viene ahora: el desamor, el abandono, la soledad, el futuro sin asideros a los que agarrarse. No hay esperanza en el horizonte, se lo aseguro.
-Tiene usted razón…
- ¿En qué piso vive usted?
-En un quinto.
-Puede que no sea suficiente. Meta su coche en el garaje y abra un poquito una ventanita, póngalo en marcha y conecte un tubito que vaya desde el tubo de escape hasta el huequito de la ventana. Es indoloro y más rápido de lo que se cree.
-Gracias, Ataulfo. No sabe cuán agradecido le estoy.
-Déjese de gracias y baje ya al garaje antes de que comience a dudar.
-Gracias, gracias, de verdad…
Mi turno terminó. Desgraciadamente nadie más llamó, pero mañana seguro que podría ayudar a alguien más. Cogí mi abrigo y me dirigí a casa andando, tranquilo y feliz, por primera vez en mucho tiempo. En el salón me esperaba Reme.
-Cariño, la cena está lista. Te veo contento.
-Sí…
-¿Qué tal en la funeraria? ¿Es que comenzamos a remontar?
-Pues sí, preciosa. Creo que las cosas van a empezar a ir de muerte.
-Jajajajaja, siempre el mismo chiste. A ver si esta vez es verdad.
Le sonreí y le di un beso. Comenzaba a sonar la entradilla de First Dates, mientras Reme abría una botella de lambrusco del Mercadona
-¿Oye Reme, tú has estado alguna vez en Venecia?
"Yo luché por convicción en la guerra civil y lo hice aún más convencido en la Segunda Guerra Mundial....joder, si hasta estuve en Normadía..., pero jamás podré perdonar al gobierno español el olvido permanente de personas que lucharon por la libertad, que se jugaron la vida por acabar con el fascismo. Muchos de los que murieron a mi lado eran republicanos socialistas, personas que hoy se avergonzarían de un partido que se sigue llamando republicano y presta obediencia a un Rey del que algún día se sabrá de qué madera esta hecha y sigue creyendo que Felipe es un ejemplo, cuando no fue más que un vendido a los americanos.
(...)
La izquierda española se avergüenza de lo que es y en ese ejercicio de "avergonzamiento" tiene mucho que ver el haberse rendido a una batalla cultural que hoy en Francia sigue librándose tímidamente. La de estar orgulloso de unos orígenes ideológicos, la de plantear líneas rojas que delimitan el mundo que queremos, la de estar siempre del lado de los que más sufren, la de entender que el objetivo esencial del vivir es la felicidad, no consumir. Si olvidamos esa lucha, estamos perdidos porque no hay nadie más esclavo que el que se cree libre porque no es capaz de ver sus cadenas. La vida no puede ser solo esperar al viernes.
(...)
Nosotros nos jugamos la vida por la libertad de un continente que estuvo a punto de caer en las manos del fascismo y ¿qué tenemos hoy? Una Unión Europea en manos de otro tipo de fascismo, más sutil y por eso mucho más peligroso: el liberalismo.
(...)
La libertad no es ir a votar cada 4 años. La libertad es poder elegir a partidos que se partan el pecho por el bien y la felicidad común, es educar a personas que, por encima de ser de derechas o de izquierdas, entiendan el patriotismo como una forma de solidaridad, con el prójimo, no como una forma de exclusión u orgullo y me va usted a perdonar, pero nada de eso hay en España".
Rafael Gómez, último superviviente de La Nueve (2007).

Según la Real Academia Española de la Lengua, un golpe de estado es una "Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militareso rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridad esexistentes". El panhispáinico jurídico nos complementa con un "Desmantelamiento de las instituciones constitucionales sin seguir el procedimiento establecido".
Bien, atendiendo a estas definiciones, la respuesta es clara: NO. Entonces, ¿qué sentido tiene este artículo?. Bueno, si bien no podemos hablar de que en España se esté viviendo un golpe de estado, si que podemos aventurarnos a decir que estamos viviendo una situación política inusual, en la que algunos parecen querer apoderarse de los resortes del estado, de manera no violenta, y podríamos decir que democrática (entendiendo esto como el hecho de ganar en las urnas) pero a través del uso de medios pocos limpios para convencer al electorado, y creo que , una vez más, hay que alertar de ello.
La política en general está llena de medias verdades, mentiras, falsas promesas, etc., y esto, desgraciadamente es y ha sido practicado por todos los partidos en prácticamente todo el planeta y por supuesto en nuestro país, quizás sea algo intrínseco al ser humano. Pero lo que estamos viviendo en nuestro país desde que se formó el gobierno de coalición en términos de desinformación supera, en cantidad desde luego, cualquier registro previo que tengamos en nuestro país.
La derecha y la ultraderecha están bombardeando de manera descarada y a diario desde hace 3 años, y especialmente desde el inicio de la pandemia al electorado con bulos y mentiras que hacen prácticamente imposible seguir lo que hace el gobierno de una manera limpia y clara. No hay día en el que los medios afines salten con algún bulo o media verdad para atacar cualquier medida, no medida, propuesta que realice el ejecutivo, así como intentar tapar cualquier noticia que pueda resultarle positiva.
Además de los medios tradicionales, se utilizan las redes sociales para la expansión de mensajes simples que buscan llegar al ciudadano medio para crear el clima de que este país está en ruinas, quiebra, que este es el peor gobierno de la democracia, etc. Aquí en el propio menéame lo sufrimos con los trolls, ex-votantes de UP, etc. No hay tregua, el bulo es la manera de hacer política de una parte de la oposición, a imagen de lo que ya se vivió en EEUU antes de que Trump llegara a la casa blanca.
El bulo o la media verdad cuenta con la ventaja de que no es rebatido en los grandes medios, sino que es tomado como una opinión más y puesta a nivel de una crítica legítima al ejecutivo. Así, me he encontrado mucha gente votante socialista e incluso de Podemos que te suelta cosas como que Pablo Iglesias cobra una pensión vitalicia.
Esto que estamos viviendo no es nuevo, naturalmente, sino que está en la idiosincrasia de una derecha a la que le cuesta mucho asumir que no gobierna, e intenta derribar a toda costa. Es lógico y legítimo que la oposición haga oposición, y busque encontrar las debilidades del gobierno, pero lo que estamos viviendo traspasa todas las líneas rojas, recordemos que en el parlamento se ha dicho en esta legislatura que este "es el peor gobierno en 80 años", poniendo a una dictadura criminal por encima de un gobierno democrático.
La derecha más "centrista", viendo que la estrategia puede salir rentable se ha echado al monte, y en lugar de hacer como en el resto de países europeos referencia, le hace la cobertura a la extrema derecha e incluso rivaliza por ver quién es más radical.
Honestamente, me siento muy preocupado por esta situación porque siento que está funcionando, y la mayoría de gente, que no dispone de medios o de tiempo para informarse adecuadamente está siendo "envenenada" con mentiras para que cuando lleguen las elecciones el voto sea el que ellos quieren que sea.
Además, se pretende claramente enmierdar toda la política e instaurar el "todos son iguales" porque saben que así pueden dejar a muchos votantes de izquierda en casa. Por eso vemos proliferar los discursos de "nos toman por tontos", "que se vayan", etc. sin dar nombres, y con discursos simplistas.
Esta situación también dificulta la autocrítica en la izquierda, porque obviamente se crea un efecto de defensa constante ante tanta mentira que acaba por radicalizar y ver enemigo en cualquier crítica aunque sea legítima y honesta.
Yo no se cual es la solución, ni siquiera se si en el PSOE por ejemplo, son conscientes de lo que está pasando, porque más allá de que no sean de izquierda o si lo sean, sin UP no pueden gobernar, no tienen alternativa, por eso no se entiende (desde el punto de vista estratégico de partido, desde otros puntos vaya ud. a saber) que en casos como el de Garzón, hagan de altavoz de la derecha, como si la gente a la que intentas cabrear contra el gobierno por mucho que sea la parte de UP vaya a quedarse contigo y no acabar yendo a los otros.
Lo cierto es que detrás del ruido, en estos 2 años y pico de coalición se ha hecho una reforma laboral que con un gobierno del PP no se habría realizado de ningún modo, se ha cambiado la política respecto a la energía solar, se han impulsado los derechos de algunas minorías, se ha ampliado la baja de paternidad, se han reforzado las inspecciones para reducir la explotación laboral, se han aumentado las garantías de los productos y otras medidas para reducir la obsolescencia, se ha vacunado a gran velocidad, se ha elevado el gasto en ciencia e investigación, no hay casos de momento de corrupción en el gobierno, se ha bajado el "suflé" independentista, se ha elevado el salario mínimo en varias ocasiones, descongelado el salario de los funcionarios, el empleo crece de manera importante, se ha impulsado un plan de sostenibilidad a largo plazo, y un largo etc. Todo ello en medio de una pandemia mundial.
Obviamente hay mucho a criticar, y la situación debida a la inflacción es delicada, pero es que ni siquiera es una situación que se esté dando sólo en España sino dentro de la UE, pero no creo que la actuación de este gobierno sea peor que la de la última década, es más, creo que está siendo bastante mejor, y en cambio se nos quiere convencer de lo contrario, para que los que precisamente quieren reducir el estado del bienestar, los que nos tenían con mucha menos baja por paternidad, los que tenían congelado el salario mínimo, los que hicieron una reforma laboral unilateral con la patronal, los que torpedearon la energía fotovoltaica, los que tuvieron mil y un casos de corrupción, para que ellos, y sus amigos, que además de lo anterior nos quieren traer una vuelta a la España en blanco y negro, se hagan con el poder.
Señores de la izquierda, del centro-izquierda, la izquierdita cobarde o la pseudo izquierda, espabilen, por que nos va el futuro en ello.
menéame