Una muralla de nubes y el avión cruje, vibra, se sacude. Abruma el vértigo y la fascinación a partes iguales. Y así se vive un huracán por dentro. Era la mañana del 28 de octubre, y Melissa avanzaba hacia Jamaica. Desde el cazahuracanes se lanzaban sondas de caída ( dropsondes ) al interior del huracán. Y, justo antes de que se la tragara el océano, una de ellas hizo historia. El dato se leyó múltiples veces antes de anunciarlo. Un registro de ráfaga de viento de 405 km/h . Ni error instrumental ni un pico aislado.
|
etiquetas: racha , viento , huracán , melissa , caribe , jamaica