
Trump demuestra que siempre se puede caer más bajo y ahora ha dado muestras de su escaso nivel en matemáticas al asegurar que: «Esto es algo que nadie más puede hacer. Vamos a bajar los precios de los medicamentos. No un 30 o un 40 %, que sería genial, ni un 50 o un 60 %. Los vamos a bajar un 1000 %, un 600 %, un 500 %, un 1500 %». Y me imagino que si alguien le intenta decir que es un error, ordenará cambiar los manuales de matemáticas para incluir sus peculiares cálculos.
Las cuentas de twitter vinculadas a la ultraderecha llevan varios días explotando los ataques de Vox a la Conferencia Episcopal por defender la libertad religiosa de los musulmanes en Jumilla. El mensaje siempre es el mismo: sólo Vox se atreve a enfrentarse a los grandes líderes del sistema, por poderosos que sean, para defender España. Sólo Vox planta cara a una Iglesia vendida al bipartidismo.
Para entender lo acontecido, hay que tener muy en cuenta este tweet de la cuenta oficial de Vox x.com/vox_es/status/1953563575475482876 :

¿Quién es ese cardenal que, como Vox, usa el término "islamismo" para satanizar a todos los musulmanes y llamarles bárbaros, evidenciando que el discurso voxero no nace de España sino que es traducción al castellano del argumentario de la ultraderecha internacional? Podéis encontrar muchas cosas sobre él en internet, pero creo que esta frase le define especialmente www.swissinfo.ch/spa/el-cardenal-guineano-robert-sarah,-adalid-de-los- :
«Lo que en el siglo XX fueron el nazismo, el fascismo y el comunismo lo son hoy las ideologías occidentales sobre la homosexualidad y el aborto, y el fanatismo islámico»
Sarah representa como nadie la paradoja del fundamentalismo religioso: ataca a los fundamentalistas de otras religiones cuando él representa, a nivel occidental, lo más parecido a ellos (persecución de la homosexualidad, prohibición del aborto...). Sarah demuestra que, para el, son tan enemigos los musulmanes como el movimiento LGTBI o el feminismo. Sarah, como Vox, es integrismo ultracatólico. Y, como Vox, piensa que quienes no siguen su ideario decimonónico no son Iglesia (en el caso de Vox, afirman que quienes se oponen a ellos no son España, véase www.meneame.net/m/Artículos/primero-fueron-musulmanes-sabes-significa ).
Por tanto, Vox no se enfrenta a la Iglesia. Se enfrenta a cualquier posición de la Iglesia ajena al ideario ultracatólico acogido por la extrema derecha. Vox quiere una España sometida al ultracatolicismo preconciliar, y por eso considera enemigos a todos los que no comulguen con ello...aunque sean curas (e, incluso, aunque tal discrepancia no sea permanente sino sólo puntual). Y esto no es nuevo. Ved este vídeo, sobre todo a partir del minuto 1:08
Falangistas y guerrilleros de Cristo Rey gritando "Tarancón al paredón". Este cardenal representaba, en los estertores del franquismo, al sector más aperturista y pro democracia de la Iglesia. Estaba amenazado de muerte por ello. Los fascistas le odiaban aún más que a los rojos, porque era alguien que, debiendo ser de los suyos, les había "traicionado".
Por tanto, no hay nada nuevo en que la ultraderecha patria ataque al clero que no asume sus posiciones preconciliares. Lo novedoso, y el súmmum de la desfachatez, es que intenten presentarlo como un acto revolucionario en el marco de la propaganda de un partido que, como muestran sus propuestas políticas ( aquí una pequeña recopilación www.meneame.net/m/Artículos/juan-manuel-prada-vox-disciplina-arcano ) es el más descarado defensor de los privilegios de los poderosos y de la destrucción de los pocos derechos que hoy tiene la clase trabajadora. Aunque, ciertamente, Vox es experto en propaganda tan chapucera que alcanza el absurdo. Hace unos días vi un tweet suyo donde decían que habían logrado dos hitos en la defensa de los españoles que ningún otro partido había alcanzado. Los dos hitos eran pactar con el PP el cierre de un centro de menas y la prohibición del rezo de los musulmanes jumillanos en los espacios públicos. De salarios dignos, reparto de la riqueza, servicios públicos de calidad y pensiones decentes ya hablamos otro día. O mejor nunca.
El Presidente de un compañía tenía que hacer balance de mitad de año y andaba preocupado: las ventas llevaban dos años estancadas, con un magro crecimiento del 0,3% en la primera mitad de este año y un 0,1% en la del anterior. Resignado, decidió que el titular que debía dar era el de destacar que este año crecían algo mas:
Pero el Jefe de Contabilidad le dijo que ese titular se podía mejorar bastante, que a fin de cuentas, 0,3% es el triple que 0,1%:
No hay duda dicho de esta forma, los accionistas estarán más contentos. Pero el nuevo joven y ambicioso fichaje de Marketing les aseguró que el tenía un titular aún mejor, que la gente se fija mas en los porcentajes que en otras cosa y 0,3% es un 200% mayor que 0,1%:
El Presidente recuperó el ánimo rápidamente y ahora podría presentar los resultados con cara exultante, y ni siquiera tendría que mentir.
Este pequeño ejemplo es para mostrar la capacidad que tienen las variaciones porcentuales sobre variaciones porcentuales para variar la percepción que se tiene sobre cantidades. Son como una barita mágica que puede transformar la realidad y que la mayoría de las veces que se utiliza es para manipular.
Un ejemplo de ello lo tenemos en esta noticia de Libertad Digital sobre la evolución de los alquileres durante el gobierno de Milei.

Vamos a detenernos en el precio de los alquileres, porque una caída del 75% suena muy impresionante, pero, ¿realmente es así?. Si nos vamos al gráfico que adjuntan podemos ver lo que en realidad están diciendo:

No, los precios de los alquileres no están bajando un 75% entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2025 (los últimos datos del gráfico muestran un crecimiento cercano al 50% interanual), lo que ha bajado un 75% es el propio crecimiento interanual de los precios: de un valor sobre 200% en el cuarto trimestre de 2023 a un valor sobre 50% en el segundo trimestre de 2025 (50/200=0,25). Es decir, están calculando las variaciones porcentuales de las variaciones porcentuales de los precios.
Siempre que se habla del precio de la vivienda aparece la frase “es solo oferta y demanda”. El problema es que esa explicación no encaja bien con este mercado. La oferta de vivienda es muy rígida: no se pueden construir pisos nuevos de un día para otro, y muchas viviendas ya existentes se retiran del alquiler para destinarse a usos más rentables como el turismo. Eso hace que el ajuste recaiga casi siempre en el precio y no en la cantidad.
La demanda, además, no funciona como en otros bienes. Nadie puede decidir “no consumir vivienda” si los precios suben demasiado. Es un bien básico y de primera necesidad, lo que hace que la gente acepte pagar precios que en otro mercado serían inasumibles. Esa inelasticidad permite que los propietarios trasladen subidas sin que la demanda caiga de forma significativa.
Por último, hay un factor especulativo muy fuerte. Los propietarios suben precios no solo porque lo marque la oferta actual, sino porque esperan que “el mercado aguante”. Esas expectativas, sumadas a la falta de parque público y a una regulación débil, generan un círculo donde los precios crecen más por decisiones individuales y por expectativas de beneficio que por una supuesta ley natural de la economía.
Aquí conviene diferenciar entre responsabilidad y culpabilidad. El gobierno es responsable porque define las reglas del juego: sin un parque público de alquiler, con incentivos fiscales mal diseñados y con una regulación débil frente a la especulación, deja que el mercado funcione casi sin contrapesos. Si no se corrigen esos fallos estructurales, los precios seguirán creciendo sin que exista un freno real.
Pero la culpa recae en los caseros cuando deciden subir los precios. Nadie les obliga a pedir 300 euros más de un año para otro, ni a inflar artificialmente el alquiler porque “la zona está de moda”. Esa es una elección individual, y cada casero tiene en su mano decidir si exprime al inquilino o si mantiene un precio justo.
Reducirlo todo a “oferta y demanda” es borrar esa decisión consciente y cargar toda la explicación en una abstracción económica que enmascara la responsabilidad personal.
En mi ciudad con la ultima victoria pepera proliferaron las banderas elefantiásicas en la rotonda , plazuela o avenida de entrada de cada barrio. El Ayuntamiento ha abanderado cada acceso principal, supongo que porque antes de este necesaria inversión los vecinos no sabiamos si viviamos en Bélgica o Kajazastán.
Gracias a Dios, ahora ya lo tenemos claro. La bien conocida eficiencia en el gasto de la gente de bien. O quizá es que son muy aficionados al Risk y en sus despachos tiene un mapa de la ciudad donde van pinchado con alfileritos cada bandera que nos endilgan. Luego dan dos pasos para atrás y contemplan su obra. Ni una bandera republicana… Victoria ! "cautivo y desarmado..." etc.
El caso es que hay vecinos a quien les parece una inversión muy lógica, de hecho alguno se me ofendió cuando le dije que faltaba un arco con «Todo por la patria» pintado y un par de guripas con lanza.
También es verdad que este furor textil estalla durante el coitus interuptus catalán de 2017. En Madrid proliferaron las rojigualdas al poco del estallido equivalente en Cataluña. Y se extendió la la floración de forma bastante espontanea, hay que decirlo. Y es que entre mis paisanos hay mucho que odia lo catalán casi tanto como odia lo francés y desprecia lo magrebí. No nos hicieron un gran favor los indepes a los iconoclastas de las banderitas, no. Los alérgicos a las banderas nunca hemos ganado ninguna guerra pero al menos respetamos el ojo del vecino.
Poco a poco han ido desapareciendo de los balcones, pero como ocurre con los traumas, que no se pueden borrar del todo sin dejar memoria, la banderitis ha liberado una pequeña huella que surgido en un lugar diferente: en el interior de los coches. Ahora muchos de ellos ( me atreveria decir que no menos de un sexto de lo que circula por territorio almeidista) luce una pequeña cinta rojigualda atada al espejo retrovisor. Algo nos quieren decir a los demás con esto. Antes la gente colgaba dados, zuecos, furbys y los mas tradicionales medallitas de la virgen.
Yo a lo más que me he atrevido a colgar ahí , despues del frasquito de olor a pino canadiense, fué un esqueleto que bailoteaba con cada bache. Creo que no nos anima el mismo espiritu, a mí y a los de las banderitas.
Pero pienso que los raritos son ellos.
remadmalditos.wordpress.com/2025/08/31/y-dale-con-las-banderas/
Desde tiempos inmemoriales, hay un bug que pervierte y desvirtúa el normal desenvolvimiento de los artículos en Menéame. Su descripción es simple: en teoría, cuando yo envío un artículo puedo editarlo en cualquier momento ANTES DE QUE llegue a portada del sub. A partir de entonces, no debería poder hacerlo. Pero el bug lo permite, con consecuencias desastrosas para el futuro del artículo. Si lo editas tras su llegada a portada del sub, el artículo salta a portada general sin que tú ganes un ápice de karma. Pero salta de un modo muy particular: ocupa la posición en portada que le habría correspondido si hubiese llegado a ella en el mismo momento en que lo enviaste. Así, si yo edito un artículo que llegó a portada del sub a las 10:00 y resulta que lo envié a las 7:00, saltará a portada general en la posición que le habría tocado si hubiese saltado a las 7:00. De este modo, si han llegado a portada general 2 noticias en ese intervalo, aparecerá directamente en tercera posición.
Como digo, el bug es tan viejo como el sub artículos mismo, pero en las últimas semanas ha cobrado relevancia tras el cambio ejecutado por imparsifal que manda a la cola general todos los envíos de los subs. Así, dos envíos míos han saltado a portada general por culpa del bug. Son éstos www.meneame.net/m/Artículos/discusion-fachosfera-sobre-resistencia-ar y www.meneame.net/m/Artículos/doble-demagogia-sobre-colegio-hijos-pablo
Por otro lado, antros de la deep web donde se reúnen los antivacunas trumpistas, como mediatize, se han hecho eco de la situación (difundiendo, como no podía ser de otro modo, teorías conspiranoicas al respecto) www.mediatize.info/tema/ORANGETERAPY/meneame-abogadro-contraalgoritmia
El motivo de que el bug me haya pillado desprevenido es simple: antes, un artículo mío podía tardar 1 o 2 horas en llegar a la portada del sub. Yo estaba acostumbrado a mandarlo y luego editarlo con calma para corregir erratas en la media hora siguiente, con la certeza de que no llegaría a portada del sub. El problema es que, al ir ahora a la cola general y tener una enorme visibilidad, el artículo llega a portada del sub muy muy rápido, y en ambos casos lo hizo mientras yo tenía abierta la pantalla de edición. Cuando le di a guardar con los cambios, ya había saltado a portada del sub sin que yo lo supiese.
Por mi parte, ya lo tengo controlado y me aseguro de corregir cualquier errata antes de enviar para que no vuelva a saltar el bug. Pero otros usuarios lo desconocen. Es lo que ha pasado con este interesantísimo artículo de Torrezno www.meneame.net/story/nos-estan-metiendo-hoy-vota-1 Lo ha editado sin conocer las consecuencias y ha saltado a portada general en una posición desventajosa (con 6 noticias delante), lo cual le ha quitado muchísima visibilidad.
Queridos dueños, ya conocéis el bug. Ahora...ARREGLADLO!
CAJMHIOJTCTXTFXXJTRLIWVSDJEQVGYKIUURSAFLEBXNCOGDXCFRVSJGNDFEWJUZXHKJCOEBJAVYASVB
WCMHIIHRLHNIZUMFGQPBIRLILQVWNOQBDHMHJVZILVSHJVWBSVYFTUFDXUENHLMIOJWKYMGXBPQS
WSEMPNVIFHAYRADXGLDQBGVYUHZBUIKHGQDVUQWHIVSURGCQQTZYNAXVRJGKKVKZEJBYMUPIHYEG
QMJDROXHMAFYLEFXDYAEPDWBRXLGQKAWCYRTMKECDXVJDFLUCNJQOFADCEFGIMLYATNMUFMQQZM
VHTCUUYUHLPNREVHJLQTNTOCTDJRJVFTDCDP
(Debería ir sin saltos de página, pero descabalga la web y los he añadido)
No es cachondeo. Es el mensaje que tengo que descifrar, porque lo añadí a un viejo texto y, cosa previsible, he perdido el documento donde estaba la clave y los rotores de la máquina Enigma empleada, en emulación, para codificarlo.
Se supone que los ingleses, con Turing a la cabeza, descifraban estas cosas en los años cuarenta, a mano o con protocomputadoras.
Yo llevo unas cuantas horas en ello y la IA ni se acerca. Pero ni de lejos.
Pertenece a una noevla publicada y, coño, me gustaría saber lo que puse, aunque fuera de cachondeo, porque el texto original, no lo tengo EN NINGUNA PARTE. Lo que sí recuerdo es que el texto era real y que lo convertí cobn un emulador, en Flash, que existía por aquel entonces.
Si en los años cuarenta descifraban cientos de estos mensajes, y a toda leche, porque los mensajes interceptados hace dos meses ya no te sirvan de nada, ¿Cómo le resulta tan difícil a la IA?
Habrá que darle un par de vueltas más, y quizás tenga miga la cosa para un artículo más largo.
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con cebolla
Elijo con cebolla por razones culinarias más que personales: la cebolla, al pocharse y caramelizarse, aporta una capa de dulzor y umami que realza la combinación básica de huevo y patata. Eso consigue:
Dicho eso, la opción sin cebolla también tiene argumentos válidos: deja que se perciban más claramente el sabor de la patata y el huevo y suele dar una textura más compacta, que algunas personas prefieren. En definitiva, ambas son legítimas; yo recomiendo con cebolla si buscas una tortilla más sabrosa y jugosa, y sin cebolla si prefieres una textura más limpia y pura.
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Con cebolla.
Explicación:
Esta es, por supuesto, una cuestión de gusto personal y es uno de los debates gastronómicos más famosos en España. Sin embargo, puedo argumentar a favor de la cebolla basándome en las razones culinarias y de sabor que defienden sus partidarios:
Es importante señalar que la postura "sin cebolla" es igualmente válida y se basa en la pureza de los sabores básicos (huevo y patata) y en una textura más uniforme. No hay una respuesta correcta universal, pero desde un punto de vista culinario y de popularidad, la versión con cebolla tiene argumentos muy sólidos a su favor.
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Con cebolla.
Razones de mi elección:
A lo mejor soy demasiado viejo ya para estas cosas, o puede que lleve demasiados años encima y debajo del márketing, pero esta idea, tan actual y tan repetida de que la inteligencia artificial no cumple con las expectativas me resulta muy sospechosa. Y lo voy a explicar desde la vieja mentalidad, la de mi época.
El primer motivo por el que puede que se esté extendiendo esta idea, es que sea verdad. La IA no cumple con las expectativas que se han puesto en ella, es todo un enorme hype y no van a afectar al mercado laboral ni a la productividad hasta el punto que llegamos a temer. La pregunta, si esto fuese así, es quién está difundiendo esa verdad, porque la verdad no se difunde sola y hay mucho, mucho esfuerzo en dar a conocer este punto de vista. ¿Los perdedores de la carrera de la IA? ¿El público en general, que ve que los modelos publicados no cumplen con las tareas que se les piden? Puede ser, pero no me queda claro y ahí lo dejo.
El segundo motivo es el de Lucky Strike. No, oye, no os preocupéis, que los riesgos que se mencionan para mi producto no son ni mucho menos los que algunos apuntan. Tranquilo, que la IA no va a ser disruptiva, ni va a traer problemas, ni hace falta regularla. ¿No veis que es todo una chorrada y no funciona como se esperaba? Tranquilos, dejadnos seguir invirtiendo, gastar agua y electricidad y esperad a ver a lo hostia que nos damos, porque estamos gilipollas y vosotros no. Tranquis. Y claro que puede que lo digan de todo corazón y con la máxima sinceridad, pero coño, algo me induce a sospechar de estas cosas.
Creo que la respuesta está a medio camino entre la primera y la segunda opción: por una parte, las cosas no funcionan realmente como se espera, aunque sólo veamos el menos avanzado de cuatro niveles de modelos. En esa cuarta división, que es la más visible, las cosas no van como se promete. ¿Pero qué pasa en la tercera división (la de pago) , la segunda (gubernamental) y la primera (desarrolladores)? ¿Tampoco ahí avanzan las cosas o estamos un poco a oscuras de lo que sucede ahí? Supongamos que en parte, no. Y luego tenemos que, aunque funcione, hay que quitarle el miedo a la sociedad, porque al mismo tiempo que la capacidades de la IA estaban creciendo los miedos.
Y para eso, y sabemos, están los que aseguran que no va a pasar nada porque el tigre es un gatito, un poco grande, pero gatito. Un verdadero clásico del márketing.
Ya veremos...
Fragmento del monólogo de Ignasi Taltavull – Ya no sé ni lo que digo:
Eh, no, yo creo que si queremos de verdad acabar con la ultraderecha, lo que tenemos que hacer es unirnos la gente de izquierdas y la gente no nazi
La gente no nazi ya está en mi equipo, ya es la única exigencia. No eres nazi, eres mi hermano. Tenemos que unirnos y quedarnos con la simbología de la ultraderecha, reivindicarla como propia. Igual que los gays hemos hecho con el “maricón” que ahora lo decimos nosotros, tenemos que hacer lo mismo.
Las feministas en el 8M, esvásticas lilas pintadas en la frente. Ya os llaman feminazis, id hasta el final sin miedo. Carteles de Führer, yo sí te creo. El día del orgullo, banderas del arcoíris con el aguilucho encima. Que la Audiencia Nacional esté en plan, son de los nuestros, que me bajo con la toga bailar, ¿eh?
Y migrantes cruzando el estrecho cantando el cara al sol, cara al sol.¿ No? Que la Guardia Civil esté como si él canta el cara al sol, el inmigrante soy yo.
No, tío, si nos quedamos su simbología les dejamos sin nada.
Esta gente no son de reinventarse, ¿eh?
Y los confundiremos tanto que habrá nazis diciendo:
"Creo que voy a borrarme el tatuaje de Hitler porque parezco maricón."
youtu.be/KY3GAhxNRqk?si=wQrFnsNJZQdmlKg_&t=412
a partir del min 6:52
'Ya no sé ni lo que digo' es el nuevo especial de comedia de Ignasi Taltavull.
Una hora de stand up sobre amor, palomas y homosexualidad, entre otras cosas. Ignasi Taltavull es cómico y guionista, co-creador del podcast La Ruina junto a Tomàs Fuentes, además de los podcast Aquí Estamos y Lejos de Aquí con Adri Romeo. En televisión ha trabajado en Crackòvia y Està Passant (TV3), y en stand-up ha dirigido los especiales de Magí García y Adri Romeo.
Se habla mucho estos dias de la unión de las izquierdas nacionales a la izquierda del PSOE para hacer frente al tandem PP-VOX de cara a las nuevas elecciones, iniciativa lanzada por Rufián. Sin embargo, un problema claro de la izquierda nacional es que ha sucumbido al programa urbanita y se ha olvidado del mundo rural sin programa que le haga ganar votos en ese ámbito, al contrario de lo que ocurre en Euskadi, donde la izquierda abertzale lleva décadas con programa transversal que incluye desde el pueblo más pequeño hasta la gran ciudad.
Mientras en amplias zonas rurales del interior español el voto mayoritario recae en el Partido Popular o en Vox (donde además, por la ley electoral un voto ahí vale mas que en otras zonas y al estár limitado el numero de escaños en esas zonas, quien gana se lleva todo practicamente), muchos pueblos vascos siguen situando como primera fuerza a EH Bildu, una coalición de izquierdas con fuerte arraigo municipal.
En las últimas décadas, la izquierda estatal ha ido concentrando progresivamente su base social y su discurso político en las grandes áreas metropolitanas. Los debates dominantes —movilidad sostenible, reducción del coche, vivienda en altura o reorganización del espacio urbano y otras tematicas— reflejan en gran medida problemas propios de grandes ciudades.
El resultado ha sido una transformación silenciosa: buena parte del proyecto político progresista ha empezado a pensarse desde la experiencia urbana, especialmente desde realidades como Madrid o Barcelona. Las políticas públicas prioritarias —densificación urbanística, refuerzo del transporte público metropolitano o modelos de ciudad compacta— responden a necesidades reales, pero también han reforzado la percepción de que el centro del debate político se sitúa en la vida urbana.
En paralelo, muchas zonas rurales han vivido procesos distintos: envejecimiento, pérdida de servicios y dificultades para mantener actividad económica. Allí, ese discurso urbano no siempre encuentra encaje.
Algunos analistas señalan además que parte de la izquierda nacional ha terminado aceptando, en la práctica, un marco económico heredado de décadas anteriores: crecimiento apoyado en grandes polos urbanos, concentración de empleo y dependencia de áreas metropolitanas como motores económicos.
Paradójicamente, mientras critica desigualdades territoriales, el diseño de muchas políticas públicas ha reforzado dinámicas de centralización. La apuesta por ciudades cada vez más densas y conectadas ha coincidido con un debilitamiento del discurso sobre redistribución territorial o descentralización real del trabajo.
Así, la política acaba orbitando alrededor de los problemas cotidianos de quienes viven en grandes capitales, especialmente en Madrid y Barcelona, dejando fuera experiencias vitales distintas.
El caso vasco muestra un recorrido diferente. Allí, la izquierda no abandonó el ámbito local cuando cambió el ciclo económico y social. Durante décadas, parte del espacio progresista construyó su influencia desde los ayuntamientos, asociaciones vecinales y redes comunitarias.
En muchos pueblos, la política sigue siendo una cuestión cercana: gestión diaria, servicios públicos, cultura local o desarrollo comunitario. Esa presencia constante ha permitido que opciones de izquierdas no sean percibidas como proyectos urbanos importados, sino como actores integrados en la vida cotidiana del territorio.
El resultado es una continuidad poco habitual: la misma sensibilidad política puede encontrarse tanto en barrios urbanos como en localidades pequeñas.
Mientras la izquierda nacional se ha concentrado en la vida urbana y los problemas de las grandes ciudades, la izquierda vasca ha seguido un camino distinto: su evolución no se limita a las capitales, sino que mantiene presencia activa y discurso adaptado desde el pueblo más pequeño hasta la gran ciudad.
Parte de la izquierda vasca ha convivido con un modelo económico más territorializado, donde empleo e industria no dependen exclusivamente de grandes capitales urbanas.
Otra diferencia clave es cultural. En Euskadi, la política local combina cuestiones sociales con identidad territorial. La defensa del entorno cercano, de la comunidad y del arraigo ha permitido que posiciones progresistas conecten también con el mundo rural.
Mientras buena parte del debate progresista estatal se desplazaba hacia cuestiones urbanas y culturales, en Euskadi el discurso social continuó ligado también al trabajo, la industria y el arraigo económico del territorio.
En otras regiones españolas, esa función simbólica —representar y proteger el modo de vida local— ha sido ocupada principalmente por opciones conservadoras, a pesar de que sus politicas son las que han derivado en la España vaciada y el abandono del mundo rural, en favor de la centralización economica en grandes urbes, pero a pesar de esto, el ámbito rural y capital de provincias de la España vaciada siguen otorgando buen puñado de votos a estos partidos de derechas y ultraderecha que hacen el paripé en campaña disfrazandose de terratenientes del campo, subiendose a tractores o visitando vacas, defendiendo a la "remolacha", mientras por otro lado benefician la concentracion en las grandes mega urbes donde la izquierda nacional ha centrado su programa. Se habla del barrio, pero se ha perdido el pueblo. La izquierda no ha sabido denunciar que la "España Vaciada" es el resultado directo del modelo económico neoliberal que la derecha defiende, porque la propia izquierda está demasiado ocupada discutiendo sobre el carril bici de la Castellana.
La izquierda se ha vuelto micro-local urbana. Sabe hablarle al barrio de Lavapiés o de Gràcia, pero no sabe hablarle a una comarca. Ha sustituido la "lucha de clases" por la "lucha por el espacio público urbano".
No cambia tanto la preocupación del votante como quién logra interpretarla.
El contraste sugiere que el giro conservador del mundo rural no es inevitable. Depende, en gran medida, de cómo los proyectos políticos se relacionan con el territorio.
Cuando la izquierda se percibe como urbana y centrada en la vida metropolitana, pierde conexión fuera de las ciudades. Cuando mantiene implantación municipal y discurso territorial amplio, puede conservar apoyo en todos los ámbitos sociales.
La excepción vasca plantea así una cuestión incómoda para la política española: quizá la brecha entre campo y ciudad no sea solo ideológica, sino consecuencia de dónde —y para quién— se está pensando el proyecto político.
Esta realidad plantea además un problema estratégico para la izquierda estatal. Mientras no recupere presencia electoral en el ámbito rural y en las pequeñas y medianas ciudades, su capacidad de construir mayorías amplias seguirá siendo limitada. Depender casi exclusivamente del voto de las grandes áreas metropolitanas convierte cualquier proyecto político en frágil frente a cambios demográficos, económicos o electorales.
A ello se suma un factor cada vez más relevante: el modelo territorial del trabajo. Sin una apuesta clara por la descentralización económica y por el teletrabajo real —no únicamente fórmulas híbridas ligadas a la oficina urbana— resulta difícil ofrecer una alternativa creíble a quienes desean vivir fuera de las grandes capitales sin renunciar a empleos cualificados.
En ausencia de ese horizonte, la concentración de población y oportunidades en pocas ciudades continúa reforzándose, alimentando precisamente la brecha territorial que la propia izquierda dice querer corregir.

Indican en El Economista que la sentencia sobre los aranceles de EEUU hará aumentar la deuda en 2,4 millones. Cantidad ridícula que solo pueden ser billones.
Aunque es algo no raro en El Economista, que aquí se quedan muy cortos, pero en otras ocasiones se pasan cinco pueblos, como en esta tabla sobre de datos económicos de Castilla y León, donde han puesto en las exportaciones millones, cuando deberían ser miles de euros.

(*) Consideraciones antes de ver este vídeo y su transcripción (tras el vídeo):
1- El entrevistado es Scott Ritter, exoficial de Inteligencia de los Marines de los Estados Unidos y exinspector de armas de destrucción masiva en Irak para la ONU, conocido, entre otras cosas, por:
2- La entrevista se realiza en un medio que está bloqueado por la Unión Europea por depender del Estado ruso. El entrevistador es Rick Sánchez, un periodista cubano-norteamericano que vive en Moscú y que actualmente trabaja para RT, tras haber pasado por CNN, MSNBC, Fox News o Univision. Más info en en.wikipedia.org/wiki/Rick_Sanchez_(journalist).
¿Por qué lo pongo, a pesar de todas estas reticencias? Porque, primero, los datos que da sobre los impactos concuerdan con los hechos (fueron 4 los misiles que impactaron); segundo, los datos que da sobre los misiles Tomahawk son ciertos: su combustible restante se utiliza como una especie de bomba termobárica (link) y tiene capacidad de sobrevolar la zona para dar información para la verificación de daños y, si fuera necesario, cambiar de objetivo, o atacar el mismo (link); y, tercero, también es cierto que Hegseth canceló un equipo de comprobación de blancos que hubiera evitado que esa matanza se produjera, el Civilian Protection Center of Excellence (link), arguyendo que no contribuía a su objetivo de "letalidad".
Así que caveat lector, que cada uno lo vea, lo lea y lo crea o no bajo su propia responsabilidad, que para eso está el espíritu crítico.
Transcripción:
"El día en que comenzó la guerra, Estados Unidos lanzó cuatro misiles de crucero contra una instalación que había sido evacuada por el comando de la guardia revolucionaria mucho antes del conflicto. Uno de estos misiles impactó en una escuela.
El cuarto misil... tres misiles, dos misiles impactaron en almacenes vacíos, uno impactó en una escuela. El cuarto misil sobrevolaba el lugar recopilando datos y enviándolos para evaluar los daños causados por la batalla. Los dos almacenes estaban vacíos, no hubo explosiones secundarias, pero en el tercer lugar que impactaron, observaron una acumulación de personas, gente que corría hacia el lugar. Así que ordenaron lanzar el cuarto misil. El cuarto misil subió, bajó e impactó.
El misil estaba diseñado para penetrar con capacidad antibúnker, pero hay un factor adicional en este misil. Nuestros brillantes diseñadores de armas han llegado a la conclusión de que el exceso de combustible de un misil Tomahawk en el momento del impacto puede convertirse en un arma termobárica, un explosivo de aire y combustible.
Así que pulsaron el botón, convirtieron el exceso de combustible en una bomba termobárica, y las personas que vieron corriendo eran los niños que habían sobrevivido al ataque inicial. Fueron a la sala de oración con sus profesores y pidieron a los padres que entraran a recoger a sus hijos. Los padres están en camino. Así que el movimiento que se vio eran los [niños] supervivientes entrando en el edificio, los profesores con ellos, los padres que iban a por ellos y pusimos el cuarto misil de crucero allí, lo convertimos en una bomba termobárica y quemamos vivos a esos niños.
Eso es esta guerra en pocas palabras.
No sabemos lo que estamos haciendo, no sabemos a qué apuntamos, y lo único que hacemos es asesinar a gente.
¿Y sabes por qué ocurrió esto? Porque Pete Hegseth canceló una directiva del Departamento de Defensa que exigía que un equipo civil de mitigación revisara cada objetivo para asegurarse de que no estábamos atacando los objetivos equivocados. Lo calificó de «woke». Lo calificó de ineficaz. Quería ser la fuerza de combate más letal del mundo. Matar, matar, matar.
Bueno, Pete, tú los mataste, a 170 de ellos, niños. Eres un asesino. Eres un criminal de guerra, al igual que Donald Trump y todos los estadounidenses que apoyan esta guerra, porque esta guerra es una guerra ilegal de agresión. No estamos obedeciendo las leyes de la guerra, simplemente estamos masacrando a personas inocentes para apaciguar a un grupo de neoconservadores que tienen una concepción anticuada de cómo debería ser el mundo y que han subordinado completamente los intereses de Estados Unidos a los del Estado de Israel.
Y perdón por perder los estribos. Soy padre de dos niñas y daría caza y mataría a cualquiera que hiciera daño a mis hijas."
Acabo de tener una, entre curiosa y surrealista, conversación con mi peluquero. Según sus "fuentes" el dinero recaudado para los damnificados de la DANA se lo han quedado los "golfos del gobierno". Ha insistido cariacontecido y con una inocultable indignación en sus gestos, que han desaparecido 20 millones de euros y nadie sabe dónde están.
Pillado en renuncio, al no estar muy al tanto de los antecedentes, le empiezo a argumentar.
-Me extraña, ¿sabes por qué? Porque la primera que reclamaría su gestión sería la propia comunidad autónoma.-
-Pues lo puedes ver en Internet.-
-No sé, pero eso es mucha pasta como para que la oposición no hubiera salido en tromba contra el gobierno.-
Bien, estaba bastante picado por la curiosidad y me he puesto a indagar un poco, así como perder el tiempo de una forma bastante ignominiosa, para ver qué sacaba en claro para así poder determinar si la información de la que disponía este hombre podría ser una reinterpretación de muchos hechos, algunos un tanto confusos, deliberadamente publicados por medios como El Debate y The Objetive, así como El Plural.
Sintetizando, ha habido dos cantidades distintas recaudadas por cauces administrativos y reglados.
El primero de 12-13 M€ recaudados y gestionado por la Generalitat en la cuenta oficial abierta por el gobierno de Carlos Mazón.
El segundo de aproximadamente 30 M€ recaudados y gestionados Gobierno Central.
Fuentes como Newtral o Maldita aclaran que el dinero no ha "desaparecido", sino que los procesos de fiscalización administrativa son extremadamente lentos, lo que genera una percepción de falta de transparencia.
Obviamente, El Plural ha insistido con el inicial oscurantismo de la Generalitat y El Debate y The Objetive se han cebado con la elafantiásica demora sobre la transparencia y origen de los fondos por parte del Gobierno Central.
Hay una tercera pata en esta reinterpretación particular de nuestro protagonista del dinero recaudado y creo que aquí es donde está la clave de la obtusa percepción de este buen hombre.
Hay organización, La Revuelta, de ideología ultraderechista y vinculada directamente con Vox, que SÍ ha metido mano en la caja del dinero que recaudó supuestamente para los daminificados. Existiendo grabaciones documentadas de algunos de sus miembros afirmando que, de los cientos de miles de euros recaudados, (es una estimación sin confirmar), gran parte se lo quedaron, no para ayudar a los damnificados, sino para uso propio.
Al parecer, mi estimado peluquero, demostrando un extraordinario ejercicio de creatividad y, probablemente, asaeteado por su intenso sesgo regre, ha reorganizado los datos anteriores en su base de datos mentales con el resultado de elaborar una buena mélange de ideas propias en el que el principal protagonista del montante desaparecido eran los golfos del gobierno, a los que habría que echar cuanto antes. Cuando en realidad, si ha habido unos auténticos golfos, han sido los niñatos neofascistas de esa organización vinculada con el partido verde.
Así de bien gestionadas están las molleras del personal.

30 de junio de 2025, Abu Ahmad y su hija... en el café Al-Baqa, Gaza:
Abu Ahmad y su hija soñaron, pero el sueño no se completó.
El anciano Abu Ahmad y su hija fueron juntos a la cafetería Al-Baqa, frente al mar de Gaza.
Se sentaron allí, respirando la brisa, y comenzaron a hablar del compromiso: un joven se había presentado para pedir la mano de su hija.
Con ternura, el padre le preguntó:
- ¿Estás de acuerdo, hija mía? ¿Qué opinas?
Ella respondió con una sonrisa suave:
- Sí, padre, lo amo.
Él casi voló de alegría. Era su hija mayor, su orgullo. Tomó el teléfono inmediatamente y llamó al joven:
- Ven a la cafetería Al-Baqa... quiero hablar contigo en persona, junto a mi hija, antes de los preparativos de la boda.
El joven llegó poco después.
Abu Ahmad le dijo:
- Háblame de ti, hijo. ¿Cuáles son tus planes para la vida con mi hija?
El muchacho respondió con voz firme y ojos brillantes:
- Haré todo lo posible para que su hija sea la mujer más feliz del mundo. Quiero construir una vida de amor y esperanza junto a ella.
El padre sonrió con alivio:
- Entonces, con la bendición de Dios, mañana será el día del contrato matrimonial...
Pero antes de que pudiera terminar su frase, el infierno se abrió de repente. Una explosión, un bombardeo feroz... y los cuerpos volaron por los aires.
Abu Ahmad despertó entre los gritos, aturdido, ensangrentado, mientras la gente corría hacia él:
- ¡Abu Ahmad! ¿Estás bien? ¿Estás vivo?
Miró alrededor con desesperación:
- ¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está el joven? Estaban aquí... estaban justo aquí... ¡¿Dónde están?!
Se levantó tambaleándose. La sangre cubría su rostro, y lo que vio lo dejó sin alma: más de cuarenta cadáveres dispersos... la sangre formaba charcos...
Y entonces los vio: la cabeza de su hija, separada de su cuerpo. A su lado, el joven, gravemente herido, apenas respiraba.
Abu Ahmad se acercó, y el muchacho balbuceaba, con voz casi apagada...
El padre de la muchacha le dijo:
- Te casarás con ella... en el Paraíso, si Dios quiere.
Luego, el prometido pronunció la shahada... y murió.
El padre de la novia cayó de rodillas, levantó las manos al cielo:
- Oh Dios... lo acepté como esposo para mi hija... ahora acéptalos a los dos, como pareja el paraíso, en los jardines del Edén...
En medio de este brutal genocidio, seguían intentando dibujar una vida, un futuro... pero tampoco les dio tiempo para soñar.
Entrevista a Abu Ahmad.
Autor: Abu Ahmad (superviviente)
Traducción: Prof. Dr Riad Ali El Aila Al Hakim
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Martín materializó su llegada con un retraso de veinte minutos, una constante cronométrica a lo largo de los quince años de nuestra relación. En su día, fuimos dos licenciados convencidos de que nuestra existencia iba a alterar el curso del mundo. Ahora, él ejercía de subdirector de Innovación Social en una consultora de escala global, y yo coordinaba proyectos para una ONG cuyo principal benefactor era, precisamente, dicha consultora.
Descendiendo del Tesla de su mujer, guardó las llaves en el bolsillo de una chaqueta de lana merino cuyo precio superaba el salario mensual de la camarera que estaba a punto de atendernos. La justificación fue una asamblea sobre vivienda social. "Muy productiva", sentenció con esa pátina de fatiga virtuosa que había perfeccionado. "Hemos aprobado un sistema de turnos de palabra más democrático. Dos minutos por intervención, para garantizar la pluralidad".
Le pregunté por el número final de intervenciones. "Tres", admitió. "Falta cultura participativa". Omitió que él había sido uno de los tres oradores, ocupando siete minutos en exponer la necesidad de ser breves.
El café era un arquetipo del nuevo ecosistema del barrio: ladrillo visto, flora colgante y mesas de madera con un pasado convenientemente reciclado. En la pizarra, el cortado se cotizaba a siete euros y medio. Un establecimiento impensable en nuestros años de estudiante, cuando el aire olía a aceite reutilizado y alquileres asequibles. Ahora, el aroma dominante era una mezcla de café de origen único y gentrificación.
Nos acomodamos junto al ventanal. El exterior ofrecía un desfile de maletas con ruedas, riders eléctricos y algún residente autóctono navegando por su propio barrio como un turista accidental. Una señora de unos setenta años se detuvo, examinó el menú con la perplejidad de un arqueólogo y reanudó su marcha. Quizás recordaba que allí mismo, antes, una mercería le vendía hilos por céntimos.
La camarera se aproximó. Unos veinticinco años, rapado lateral, un flequillo asimétrico y una camiseta de algodón orgánico con un eslogan feminista en un idioma que no era el suyo. Martín la ubicaba. Me había contado su biografía: un máster en Estudios de Género y un trabajo sin contrato en el café. "Dos cortados sin azúcar", ordenó Martín.
Mientras esperábamos, extrajo su iPhone 16 Pro Max. "Preparamos una campaña contra la desinformación", comentó, los ojos fijos en el scroll. "La cantidad de bulos sobre inmigración es alarmante". Acto seguido, retuiteó un artículo titulado "Cinco datos que desmontan los mitos" cuyo enlace, pude ver después, llevaba dos días dirigiendo a un error 404.
En la mesa contigua, una pareja de treintañeros diseccionaba un documental de Netflix sobre la corrupción institucional. Él, con una barba de diseño y una camiseta vintage de los Ramones que seguramente costó más que la discografía completa de la banda, sentenciaba: "La gente no ve la manipulación". Su camiseta lucía el logo de Transparency International, una entidad investigada meses atrás por la gestión de fondos europeos. Ella, ataviada con cuero vegano y gafas de pasta sin graduación de una óptica "con conciencia social", asentía. Como consultora de transparencia, su último encargo había sido para un ayuntamiento que acababa de adjudicar un contrato público a la empresa del cuñado del alcalde. "El problema", concluyó, "es la falta de formación ciudadana".
Llegaron los cafés en tazas de cerámica artesanal, producto de una cooperativa de mujeres guatemaltecas, según un cartel junto a la caja. Siete euros y medio, me repetí. El bar de toda la vida, dos portales más allá, había cerrado hacía tres meses... vendiendo el café a uno cincuenta.
Martín pasó a detallarme el nuevo protocolo contra el discurso de odio en el instituto de su mujer. "Absolutamente necesario. Los adolescentes están muy expuestos". La semana anterior, un alumno había sido expedientado por declarar en un chat que no le gustaba el reguetón. El informe citaba actitudes discriminatorias hacia expresiones culturales minoritarias. "Hay que educar en la tolerancia", prosiguió. Se había inscrito a un curso de "Comunicación no violenta" impartido por una coach que cobraba doscientos euros por sesiones de "descolonización emocional".
Un grupo de estudiantes de Sociología tomó la mesa del fondo, llegando en dos Ubers para evitar, según proclamó una de ellas, "el metro, que estaba lleno de gente rara". Venían a preparar un trabajo sobre el clasismo en la España contemporánea. La líder del grupo, con un bolso de Oxfam y zapatillas veganas de ciento ochenta euros, dirigía la sesión desde su piso heredado en Malasaña, valorado en medio millón de euros. Su tesis: "Gentrificación y desplazamiento de población vulnerable". "La gente no es consciente de sus privilegios", aleccionaba mientras sorbía un smoothie de doce euros. Su padre era socio de un bufete especializado en recalificaciones urbanísticas.
Martín cambió de tema, elogiando el colegio progresista de su hijo. "Tienen un programa antibullying excelente". El curso anterior, la única alumna gitana de la clase había sido discretamente reubicada en otro centro por dificultades de integración que "generaban conflictos". "La diversidad es fundamental", sentenció Martín, "pero los ritmos de cada niño son los ritmos de cada niño". El centro, concertado y de ideología católica-no-practicante, costaba quinientos euros mensuales. La mayoría de los padres eran votantes de izquierda y asiduos a manifestaciones por la educación pública.
La camarera, sin que se lo pidiéramos, depositó la cuenta. Había escuchado el final de nuestra charla sobre el machismo en el sector tecnológico —Martín acababa de lamentar que el 80% de los directivos de su empresa fueran hombres—. Su turno acababa; le esperaba su segundo empleo cuidando niños en un dúplex de Chamberí. Martín no dejó propina y mientras se ponía la chaqueta, observó: "A estas nuevas generaciones les falta cultura del esfuerzo". Acababa de denegar una solicitud de remuneración a su becaria, que llevaba ocho meses trabajando gratis.
Al salir, un vendedor senegalés exhibía su mercancía sobre una manta. "Vamos andando", propuso para evitar el metro, que a esa hora, según murmuró, se llenaba de gente que daba cringe. El paseo, explicó, era un acto de resistencia contra "el capitalismo salvaje del transporte".
Caminamos por una Gran Vía en obras, flanqueados por obreros, mayormente rumanos y ecuatorianos. "Es una pena la desindustrialización", comentó Martín. "La clase trabajadora siempre paga las políticas neoliberales". Nos despedimos en la puerta de su oficina, una torre de cristal donde se diseñaban estrategias de comunicación para petroquímicas que necesitaban lavar su imagen tras vertidos en el delta del Níger. En el vestíbulo, una pantalla proyectaba un bucle sobre sostenibilidad con "Imagine" de fondo.
Tarde casualdera, scroll sin expectativas. Entro a X (o RX, o como se llame ahora que fue comprada por el niño rico de las minas de esmeraldas). Y me topo con esta ranciedad que casi salta de la pantalla a pegarme un lametón de testosterona revenida:

Y aún habrá quien diga que el feminismo ya no hace falta. Que la cosificación de la mujer es cosa de “wokes” y “feminazis amargadas”. Que ahora las charos lo tienen todo ganado y lo único que buscan son paguitas y cuota.

Pero, si se rasca un poco, lo que aparece debajo de estos tuits no es solo misoginia. Es una estructura del deseo profundamente jerárquica y delirante, donde las mujeres no existen como personas, sino como categorías a dominar. El patrón es siempre el mismo: cuanto más ideológicamente autónoma es una mujer, más excitante resulta fantasear con someterla. "Las rojas me la ponen más" no es una frase inocente: es el eco de esa fantasía de humillación sexual como castigo por pensar diferente. Ecos de un pasado grecorromano en el que funcionaba exactamente así, tal cual.
Lo que les pone no es la mujer. Lo que les pone es la idea de doblegarla. Les erotiza el conflicto solo si pueden ganarlo. Quieren hacerles aceptar sus discursos, sus ideas, y si no pueden, al menos sus genitales, a ver si con esa "doma" se les mete algo de “sentido común” a ellas.

Este tipo de hilos no solo huelen a cerrado. Huelen a miedo. A masculinidad caída, y literalmente — escúchese aquí la flautilla bajando a graves — Que solo se sienten bien fantaseando y brabuconeando con otros hombres que piensan similar. A hombres que no entienden cómo ser deseables sin subordinar a la otra persona. Que siguen creyendo que el sexo es una batalla donde si no dominas, pierdes. Hombres cuya polla hace tiempo que dejó de ser un órgano de placer o de encuentro, y pasó a ser un arma ideológica.
Lo más triste es cuando muchas de estas masculinidades ni siquiera han vivido más allá del del sexo con su propia mano, y ya están coaccionadas por redes sociales y un contenido hipersexualizado al que acceden mucho antes de alcanzar la madurez..
Y uno se pregunta —como hombre cis hetero, de hecho me lo pregunto muy fuerte—:
¿Cómo no se han puto vuelto ya todas lesbianas?
Y antes de que os lancéis con el #NotAllMen, que quede claro —aunque estaría muy claro si realmente se hubiera leído algo de feminismo alguna vez—: el “no todos los hombres” no es una excusa.
Se siguen sosteniendo las microestructuras de poder cuando se mira hacia otro lado ante este tipo de desmanes. El pacto patriarcal también es eso: el silencio cómplice, la risa forzada, el "mejor no me meto".
Hoy, sinceramente, solo quiero vomitar con lo que he leído.
Y espero no tener que soportar el clásico “yo tengo madre, hermana, prima o sobrina” para justificar esta basura, porque todos las tenemos. Y aun así, eso difícilmente nos ha impedido reproducir esta violencia simbólica en las redes sociales, ni nos ha dado por pensar que quizás, solo quizás, la soledad no afecta solo a los hombres, o las mujeres.
Está afectando a toda la gente sin empatía.
Hace poco, el mes pasado… No, en junio, tuve que escribir una escena complicada por muchas razones que ahora no vienen al caso.
Intentaba explicarle a uno de los productores que la escena debía ser contada, narrada desde la óptica del personaje (llamémosle Hache), un señor que adoraba el capitalismo en su pequeña zapatería de ciudad de tamaño medio. Pero que odiaba a muerte que otro empresario hubiera montado otra zapatería dos portales más allá del suyo, mostrando en la historia que el personaje no era capitalista de verdad, donde la competencia liberal es el alma (o una de las almas) del sistema. Acudí con citas sobre capitalismo clásico, citas sobre la competencia y el libre mercado y un largo etcétera para convencerlo de que la escena estaba bien y que conectaría con el público, haciéndoles caer en la cuenta de que ese zapatero (usé la broma) era un capitalista de alpargatas. El productor me miró con esa cara que ponen cuando te van a leer la biblia (la de la b mayúscula, la de los productores, no la de nuestro trabajo, que es con b minúscula) y comenzó a recitar “Productutis 6:21-22”.
“¿Sabes lo que mueve el mundo? La envidia. El capitalismo no es más que una forma de envidia. Yo no soporto, no puedo soportar que el productor Zeta tenga casoplón en Ibiza, y él no soporta que yo sea más guapo que él. Él busca su consuelo, ya sabemos cómo, y yo busco el mío intentando comprar en Canarias una casa más grande que la suya y con un yate mayor que el suyo. Por eso esa escena no le va a funcionar a la serie, un (taco malsonante) zapatero capitalista, venga, hay que rehacer todo eso. Que Hache tenga de amante a la mujer de la otra tienda de zapatería.”
Nunca dejan de sorprenderme y mira que llevo años, muchos, lidiando con ellos.
Los medios se han hecho eco recientemente de un nuevo plan del gobierno para "solucionar" el problema de la vivienda. El plan pasa por construir "viviendas cooperativas", nótese el eufemismo, o en el término anglosajón coliving. Es decir, vivir junto a extraños en román paladino; como en un hospital, un convento, un cuartel o como en la Rusia comunista kommunalka (vivienda comunal).

Se trataba de apartamentos en edificios antiguos —a menudo expropiados a la nobleza o la burguesía tras la Revolución de 1917— que eran divididos entre varias familias. Cada familia disponía normalmente de una sola habitación privada, mientras que la cocina, el baño y los pasillos eran espacios comunes. Este sistema se justificaba ideológicamente como un modo de aprovechar mejor el espacio y fomentar la vida colectiva.
Para quien no conozca a Mijail Bulgakov (1891-1940), fue un escritor Ruso muy crítico con el comunismo, conocido sobre todo por su obra "El maestro y Margarita". Otra de sus obras más célebre es "Corazón de perro" donde en clave de sátira crítica estas viviendas comunales. El protagonista, Filip Filípovich, es obligado por los líderes del PCR a alquilar las habitaciones de su piso, cosa que él se niega y da lugar a ridiculizar el absurdo burocrático, la invasión del espacio privado y la degradación de la vida cotidiana.
Es harto curioso como hemos pasado de demonizar a los "empresarios" que compraban vivienda para alquilarla por habitaciones a pasar de puntillas por esta nueva ocurrencia de nuestros dirigentes. Parece que todo va encaminado a esta "nueva normalidad"
La vida es una triste fuente de pequeñas historias que todos compartimos. - La colmena, Camilo José Cela
Es bastante inquietante como la misma retórica comunista se aplica en los tiempos del libre mercado, del artículo que enlazo:
Se financiarán nuevas modalidades de vivienda en las que los espacios de interrelación van ganando superficie a los espacios meramente privativos, lo cual posibilita una mayor integración y relación entre los residentes
¿Qué significa este guirigay? ¿Qué es un espacio de interrelación y espacios meramente privativos?
El coliving no es progreso, es retroceso disfrazado de modernidad. Nos venden precariedad a precio de lujo y encima nos piden que lo celebremos como avance social. Si esto es el futuro de la vivienda, no es una colmena, es un nicho urbano.
Leo en Ok diario una noticia sobre los cazadores
El artículo, que dice basarse en un informe elaborado con la colaboración de la Fundación Artemisan y Deloitte, dice, entre otras cosas que:
Tal vez se me escapa algo, pero si los ingresos netos del cazador medio son 2.011 €/mes, 28.154 €/año si cobra 14 pagas, y el gasto medio es de 12.069 €/año....
¿El cazador medio se gasta el 43 % de sus ingresos netos en la caza?
¿El artículo miente como un bellaco?
¿Nos tenemos que creer la mención del informe original que dice que el colectivo de cazadores invierte 289 millones al año en gestión y conservación del medio ambiente?
¿Responde todo esto a un greenwashing de la caza?
Siguiendo la idea del amigo @ContinuumST, y también su guión, expresado aquí, comienzo, por comenzar de algún modo, con su primer punto.
¿Qué es una historia?
Yo de eso del logos, el pathos y demás terminología de análisis de textos no tengo ni idea. Mi formación académica es de economista por la rama de márketing, mi afición, la historia, y mi trabajo en el mundo real, desde que dejé el periodismo activo, tiene más que ver con mierdas informáticas y cuestiones institucionales que con el análisis literario. Yo simplemente leo y escribo y tengo una experiencia del copón, aunque eso no signifique que haya mejorado con los años. Ojo al detalle.
Para mí, una historia es simplemente el resultado de la voluntad de comunicación, más allá de la simple transmisión instrumental de hechos y datos necesarios para la vida cotidiana.
Los seres humanos nos contamos historias desde tiempos inmemoriales, y nos las contamos por muchos y diversos medios, desde la tradición oral a las pinturas rupestres. No voy a ponerme a hacer un recorrido por la historia de la narrativa, porque hay libros buenísimos sobre eso y hay gente por aquí que sabe más que yo de eso. Preguntadle a @Artikan, por ejemplo.
La cuestión práctica, que a eso vamos, es que cuando te pones a contar una historia tienes que tener muy clara cual es la idea que pretendes transmitir de tu mente a la mente de los demás, e incluso a eso que llaman la mente colectiva. Si vas a contar una historia es porque tienes algo que decir, y crees que le puede interesar a otros. Por eso me molestan tanto las narraciones autofeolativas, contemplativas, del que se la casca ante el espejo y escribe lo que siente. Ya sé que la introspección también es un género, pero como el artículo lo estoy escribiendo yo, pues me cisco intensamente en la introspección.
La historia es, por tanto, el instrumento elegido para transmitir a otros una idea, una propuesta, una sensación o una experiencia que el otro pueda aprovechar de algún modo. Lo ideal de la historia es que sea transformadora: que el otro cambie algo dentro de sí mismo tras leerla, sabiéndolo o sin saberlo; que el otro la confronte con su propio modo de ver el mundo y se reafirme o se amolde en alguna medida.
Si escribes historias que no van a cambiar a nada ni a nadie, entonces es como si escribieras instrucciones para sonajeros, cosa que también es muy digna, pero no es escribir historias.
La historia puede tener como finalidad convencer o sensibilizar a alguien de algo, lo que es proselitismo, activismo, religión, compromiso político, o trabajo social, o puede pretender simplemente entretener al lector, lo que no deja de ser una forma de trabajo social también, misericordia, caridad, o humanismo. Lo importante es saber lo que uno está haciendo, por qué lo haces, y reconocer que es imposible separar ambas facetas, porque como te dediques solamente a una de ellas, serás un escritor malo.
No esw posible escribir sólo para entretener, porque toda visión del mundo tiene una faceta de activismo o propaganda. Y no es posible hacer sólo activismo, con moraleja, porque lo más probables es que en ese caso aburras a las ovejas y sólo te lean los de tu cuerda, lo que esterilizará cualquier esfuerzo transformador. ¿A quién vas a transformar si los que te leen ya piensan igual que tú?
Hasta aquí, mi visión de lo que es una historia y de lo que el autor debe plantearse antes de emprender la confección de una. Espero haber aportado algo y que no haya más de diez o doce erratas, porque me tengo que ir de viaje y escribo con prisas.

El saldo vivo hipotecario ha subido un 2,8% desde enero, pero ese aumento le da pie a Expansión para titular que está en "subida libre". Y para reforzar el titular, agrega el habitual gráfico con un exagerado truncado del eje vertical. Este sería el gráfico sin truncado, muy diferente:

Yo diría que teniendo en cuenta como están evolucionando los precios, las compraventas y el número de hipotecas, hasta me parece un incremento modesto.
Tengo familiares y conocidos que cuando sale el tema, afirman que Estados Unidos tiene varias naves extraterrestres capturadas desde hace décadas y que sus científicos están descubriendo esa tecnología extraterrestre. Así que hago una simple pregunta: ¿Y en qué tecnología militar o científica están usando esos conocimientos extraídos de esas naves? Porque si fuese así, si tuvieran super-armas, hacía rato habrían vencido en un parpadeo en todas las guerras que se habrían metido, habrían tumbado gobiernos incómodos en un suspiro, China/Rusia/Irán/Venezuela/Cuba/ país_que_no_se_arrodille serían muy fácilmente vencidos. Nada de eso pasa, luego la tal tecnología extraterrestre no existe (casi se puede afirmar con certeza) o no han podido descifrarla (décadas del dinero público tirado a la basura).
Sucede igual con las promesas (exageradas) del "vibe coding", leo de muchos que ya no es necesario programar, que las líneas de código han perdido valor, ahora los desarrolladores de software deben obligatoriamente reinventarse o quedar como dinosaurios exhibidos en un museo paleontológico. Y como sucede con la tecnología extraterrestre, esto genera no una sino varias preguntas incómodas:
¿Para qué generar código en un lenguaje de programación existente? Generen de una vez en lenguaje máquina extremadamente optimizado según el procesador.
¿Cuándo sale el parche final y definitivo de Windows que lo haga extremadamente fluido, seguro, visualmente coherente y fácil de usar?
¿Para que OpenAI/Google/Meta/Microsoft se dedican a vender a su super chachi perfecto desarrollador de software cuando deberían volverlo secreto industrial y generar con este, millones de software distintos aplicados a la empresa, al hogar y al entretenimiento? Un prompt como "quiero que hagas un software de tipo web que administre un aeropuerto" y listo, a hacer caja vendiendo esa solución en todos los aeropuertos. Algunos dirán que ese prompt no es adecuado, ¿Cómo que no? La IA sabe que estoy hablando de un aeropuerto y hay millones de sitios que hablan de los aeropuertos y su funcionamiento, así que la IA está bien entrenada para saber que es un aeropuerto y como funciona ... el tiempo para generar el software de gestión debería ser de un parpadeo.
¿Por qué no generan el codec definitivo para comprimir vídeo, sonido e imagen? Con sólo los derechos y patentes del algoritmo generado ya sería un ejemplo de como recaudar mucho dinero con la IA y así calmar a los cada vez mas nerviosos inversionistas.
¿Por qué no generar el GTA VI, VII, VIII, .....? Las solas ventas de estos juegos ya serviría para cubrir las cada vez más grandes inversiones en centros de datos.
La IA en generación de software, la veo como el genio de la lámpara que alardea o presume de su poder infinito pero está irónicamente atrapado en una lámpara de aceite.

Hacer un poco de sociología de los "reyes magos" es hacer un poco de sociología de la religión misma. De hecho, los "reyes magos" nos ofrecen un elegante botón de muestra de que la religión es una puta pura mentira, no solo en un sentido de "mentira científica", que también, sino además en un sentido de "mentira para manipular".
Si uno se retira lo suficiente a ver el bosque y se pregunta por qué los "reyes magos" aparecen en la biblia, rápidamente repara en la lógica intencionalidad de los líderes religiosos para introducirlos en su cuento. Pregúntatelo tú mismo: ¿por qué un líder religioso supremo, Jesús, se inventaría un cuento de que él es líder por derecho divino, y de que otros líderes políticos supremos de algunos países, los tres reyes magos, van a adorarle a él?
En efecto: es el Vaticano diciéndonos que él es rey de reyes, y los reyes son vasallos suyos.
Y aunque, técnicamente, los reyes magos no existen, pues en Mateo 2:1-12 no se dice que fueran reyes, solo que eran magos, y tampoco se dice que fueran tres, solo que llevaban oro, incienso y mirra, tenemos a:
Salmos 138:4, "Dios mío, ¡grande es tu poder! Te alabarán los reyes de este mundo cuando escuchen tu palabra y sepan todo lo que has hecho."
Salmos 2:10-12, "Ustedes los reyes, pónganse a pensar; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Adoren a Dios con reverencia; y con alegría ríndanle culto. Adoren a Dios, para que no se enoje, pues fácilmente se enfurece, y podría quitarles la vida."
Salmos 68:29, "Dios mío, por causa de tu templo los reyes te traen regalos a la ciudad de Jerusalén."
Daniel 6:25-26, "Entonces el rey Darío escribió un mensaje para todas las naciones y los pueblos de su reino. Ese mensaje decía: «Con mis deseos de paz para todos, ordeno a los habitantes de mi reino que adoren y obedezcan al Dios de Daniel. Su Dios vive para siempre, y su reino nadie puede destruirlo. Su poder será siempre el mismo. "
Los antiguos monarcas europeos, no transigiendo con este cuento de tener que someterse a un "papa", se inventaron su propio cuento, y fue así como nació el "derecho divino" por el que los monarcas europeos también se autoproclamaban y autorreivindicaban como reyes y mesías.
Termina de filtrar el FBI un informe sobre Trump en el que se afirma que está comprometido por Israel. Yo mismo lo termino de enviar. ¿Pero cuales son los efectos en los algoritmos actuales de esta liberación de información? Actualmente el algoritmo de Twitter, de Elon Musk, que también aparece en las filtraciones de Epstein, penaliza al que critica a Israel, según la propia IA de X, conlleva penalizacion en la visibilidad de las publicaciones. Lo mismo ocurre en TikTok, que recientemente a puesto a sionistas en los altos cargos. Yo mismo al criticar Israel en redes sociales de Meta he recibido esta penalización.
Entonces ahora tras la filtración miles de cuentas están criticando a Trump e Israel y siendo penalizadas por los algoritmos. Lo cual a efectos del mercado, se van a ver beneficiados los partidarios de Trump al no ser penalizados, ya que los contrarios van a ser hundidos por criticar a Israel, Trump y el FBI. Esto da la hegemonía, alcance, visualizaciones de los algoritmos en redes sociales a Trump y los suyos.
Lo cual supone controlar la narrativa de aquí en adelante, que viendo los movimientos de Trump con Irán puede hacer que imponga su versión sobre lo que está por venir gracias a hundir los alcances de los detractores y tener un bombardeo con mayor aceptación que los anteriores dónde por ejemplo solo contaba con 1 apoyo de cada 3 en el bombardeo de Venezuela y secuestro de Maduro.
menéame