#10 Parece que tu comentario es el único con empatía por aquí. El único que parece haber sido escrito por un adulto de verdad. Menéame se ha convertido en el patio pueril de un instituto.
#104 ¿La muchacha se ha autoinflingido esta situación? No me digas ahora que tal vez su vecino, su padre, su tío o su bisabuelo sea el culpable de vender la isla. Estás aseverando que ella es culpable de su situación, lo que es totalmente surrealista.
#4 Tu comentario confunde relatividad física con subjetividad. Que el tiempo sea relativo no significa que dependa de la percepción individual ni que sea arbitrario: en física, la relatividad del tiempo es objetiva, medible y reproducible. Dos relojes idénticos en condiciones distintas marcarán tiempos distintos, pero esas diferencias siguen leyes precisas. No es una cuestión de “opiniones” ni de límites cognitivos del científico, sino de marcos de referencia bien definidos.
También es incorrecta la idea de que las variaciones debidas a la forma de la Tierra, la velocidad tangencial o los sistemas orbitales generen desfases “irreconciliables”. Justamente lo contrario: esos efectos están cuantificados y corregidos de manera rutinaria. Sistemas como el GPS, la sincronización financiera global o la astronomía de precisión dependen de esas correcciones relativistas; si fueran caóticas o inabordables, simplemente no funcionarían. La complejidad existe, pero está contenida dentro de modelos matemáticos coherentes.
Por último, presentar el UTC como “utópico” es un error conceptual. UTC no pretende ser el tiempo universal del cosmos, sino una convención práctica para coordinar actividades humanas en la Tierra. No falla por no ser absoluto, porque nunca aspiró a serlo. Confundir una herramienta operativa con una teoría fundamental lleva a una conclusión equivocada: no es que el tiempo sea inabarcable o caótico, sino que no es único, y eso la física lo entiende y lo maneja con notable precisión desde hace décadas.
#19 Genial, para eso tienes el Nokia 3210 o similar, para salir a casa con lo mínimo. Lo que no tiene sentido es salir de casa, cada mañana, con un ordenador (y además gigante) en el bolsillo.