¡Quieto todo el mundo!

El RoboCoronel accedió al Senado Imperial, subió al estrado de oradores y gritó, alzando su desintegrador láser:

-¡Quieto todo el mundo!

A los Senadores de la Europa Unida, sección Mediterránea, delegación de Iberia, les sonó aquello, formaba parte de su Historia.

Tras el desconcierto inicial, el más osado inquirió:

-Disculpe, RoboCoronel, ¿de dónde ha sacado esa expresión?

-No estoy seguro… Imagino que mi procesador de IA habrá buscado en la MultiRed una expresión adecuada para esta situación y ha escogido ésa.

-Pero sabe Ud. que esa frase tiene copyright, ¿verdad?

-Eeeh… ¿Cómo?

-Sí, copyright. Porque no estará dando Ud. un golpe de Estado comunista…

-¡¿CÓMO SE ATREVE?! ¡Éste es un golpe de robots de bien!

-Entonces, convendrá que o paga los royalties, o cambia de expresión.

El RoboCoronel lo piensa, sus ojos positrónicos parpadean mientras su IA trabaja frenéticamente y se sube de nuevo al estrado:

-¡TO' QUISQUI QUIETO PARAO!