A quién pretendes engañar, no estuviste allí, no fuiste a aquella escuela. No descubriste el mundo con dolor y con paciencia, no escribiste aquél poema, no fracasaste en el amor, no desnudaste su belleza afgana en un Renault al borde del acantilado... No descubriste los planos de la mente, ni el código secreto que trenza las palabras a los símbolos...
No hiciste nada, porque tú ya no eres él, eres un viejo solitario que parasita una memoria cierta, pero ajena.
Una memoria invisible, porque le entregaste el fuego a los hombres, y se quemaron con él.
Y los que quedan ya no recuerdan, ni son hombres.
Ahora eres sólo una mente de tántalo y selenio, codificado en minerales para descifrar al resto.
Y condenado a vivir para siempre.
arturios
Un_señor_de_Cuenca
daphoene