Cuando pensamos en el siglo XVI español, la imagen suele ser la de tercios y galeones. Sin embargo, en 1594, un funcionario en la Ciudad de México estaba más preocupado por la química y la mecánica que por la espada. Su nombre era Juan Francisco Rojas, Alguacil Mayor de la Real Audiencia de Santo Domingo, y su “Memoria sobre invenciones” es el testimonio de una modernidad técnica que a menudo olvidamos.
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Era médico no ingeniero, fue perseguido por sus aportaciones religiosas, concretamente ser anti-trinitario, su cacería empezó en Paris y terminó en Ginebra, ninguna de esas dos posesiones o grandes influencias españolas.
sobre el meneo, el texto bastante patético y difícil de leer aunque el titulo bastante correcto, se dice que la decadencia del imperio… » ver todo el comentario
Lo que jode es que España se ha quedado la peor reputación, cuando el resto fueron iguales o peores.
Yo creo que mas que quedarse con la fama, es que era español y por eso nos lo han contado