—O sea que, según dices, has inventado la máquina del tiempo —le dijo el presidente Williams a Thomas Huew, el famoso científico, subrayando el democrático tuteo de principios del siglo XXIII
—No, presidente. Eso es una exageración. Sólo se pueden enviar cosas al futuro, pero no al pasado. Unos treinta años al futuro.
Williams se dio una vuelta en silencio por el despacho.
—¿Y para qué puede servir eso? —preguntó al fin.
—¿Qué tal para enviar basura y residuos peligrosos, como los atómicos? —propuso Huew
—¿Al futuro? —casi gritó Williams
—Bueno, se supone que allí sabrán gestionarlos mejor que nosotros, ¿no?
—¡Pero eso es una barbaridad! Enviar basura al futuro... ¡No podemos hacer una cosa así !
—¿Por qué no? Enviar basura al futuro... ¿Qué otra cosa son las hipotecas? —intentó zanjar el científico.
ombresaco
MonoMico