#3 Tan verdad es lo que denuncias de 12 veces mayor mortalidad laboral masculina, que también influye en sueldos más elevados por la asunción de trabajos de alto riesgo, como lo discriminatorio del techo de cristal en los consejos de administración de grandes empresas que resultan en una interpretación errónea de la brecha salarial.
#3 Igual por aquí, ya van dos. Bueno, uno y medio.
La primera tardó tres semanas en entrar en casa. Ahora, meses despues, es una princesa, y para que salga hay que darle escobazos
La segunda, en apariencia más jovencita, aún nos mira con recelo, pasa casi todo el día en el patio, donde le damos de comer, y se ha hecho un rincón donde duerme, pero aún no se fía como para entrar en casa.
#3 porqué?, con mi alumnado de Magisterio de Educación Infantil y Magisterio de Educación Primaria preramos unos talleres de educación afectivo-sexual preciosos, al alumnado de universidad, al alumnado del cole y a los profes les encantó. Somos seres afectivo-sexuales desde que nacemos así que vuelvo a preguntar ¿por qué huele a bulo que sean talleres para niñas/os de 3 a 12 años?
#3 No, es un caso del becario jugando a ser sensacionalista. La educación infantil empieza a los tres, la primaria a los 12. Los talleres de educación sexual suelen impartirse cuando son algo más mayores y se enteran de algo, pero queda mejor decir que son niños de 3 a 12 y la compartan indignados en redes.
#3 Salvo que no hace falta la piel de naranja. Funciona gracias al agua. Pon un recipiente apto para microondas y un poco de agua. Caliéntalo hasta que toda el agua hierva. El vapor producido va a limpiar y esterilizar todo el interior del microondas.
#3#5#7 Da igual que tengamos muchas renovables. Gracias al absurdo sistema de fijación de precios que tenemos en la UE, basta con que haya una central de gas generando aunque sólo sea 1 MWh de electricidad para que suba el precio y toda la electricidad renovable se pague como si fuera gas. Recordad lo que pasó en 2022, cuando empezó la guerra de Ucrania.
#3 Yo reconozco que más de una vez le habría lanzado una piedra, bazooka o la que tuviera a mano a un autobús en Barcelona, porqué sus conductores son especialistas en saltarse los semáforos en verde para los peatones cuando giran una calle.