(...) Antes de 1860 los testimonios de viajeros españoles que habían visitado Marruecos, lejos de contener valoraciones negativas, solían presentar los efectos del kif y el hachís como placenteros y agradables; en cambio, a partir de la guerra de España contra el Reino Alauita se sucedieron las informaciones sesgadas, estereotipadas, distorsionadas y completamente falsas, llegando a afirmarse que su abuso podía conducir a la locura y la imbecilidad e incluso ocasionar la muerte.