En el caso de la novela de King, de esta necesaria distopía de King escribiendo como Bachman, vemos algo que quizá nos suena más (sobre todo si tenemos La broma infinita en mente): ese brazo desarmado del gobierno que es la publicidad y la industria del entretenimiento se encarga de orquestar lo que las masas necesitan (necesitamos): lerdez entretenida y distractora (...) La pregunta que se me ocurre al leer el libro, de todos modos, es: ¿quiénes somos nosotros? ¿Los que caminan, o la multitud que mira?