David Uclés nos enseña que el éxito literario depende de la puesta en escena y de la fábula construida sobre uno mismo. Por curiosidad y un extraño instinto, pregunté a los responsables de un determinado sarao al que yo estaba invitado y no fui si estaba invitada una persona que sí fue. Me contaron que, de hecho, no, pero que esa persona conocía a alguien dentro de la organización y ese alguien había pedido que la invitaran. Días después, en un tuit, el invitado forzado exponía su ilusión por participar en este sarao, y también su asombro ante