Pocas misiones hay con peor suerte que el rover europeo Rosalind Franklin. Justo cuando estaba a punto de despegar en 2022 se quedó en tierra por las repercusiones políticas de la invasión de Ucrania. El lanzamiento del rover marciano ya había sido retrasado de 2018 a 2020 y, finalmente, a 2022 (por eso cambió el nombre de ExoMars 2018 a ExoMars 2020 y, finalmente, ExoMars 2022). Rusia aportaba el cohete lanzador —un Protón-M— y la plataforma de descenso propulsada en Marte Kazachok, además del espectrómetro infrarrojo ISEM y calefactores RHU.
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Eso sí, la Economía manda sobre la política, por lo que seguiremos comprando todo lo que nos interese de la "pérfida Rusia". Somos rusófobos, y mucho rusófobos... pero no gilipollas.
Y entonces, los políticos europeos, que son unos cínicos y un poco incompetentes decidieron comprar energía rusa y usamos eso, que no tiene nada que ver con la noticia, para terminar de tejer un argumento que no hay por donde cogerlo.
Venga, y ahora unas risotadas para darle el toque de ridiculez que necesita la situación ficticia que nos hemos sacado de la manga para no culpar a los verdaderos culpables, que son los rusos por haber invadido Ucrania:
Pero claro, es difícil prescindir de quien es imprescindible.
-A Marte.
-Yo también te quiero.
es.wikipedia.org/wiki/Rosalind_Franklin