El objetivo de Teherán parece claro: prolongar el conflicto hasta cuatro semanas. De prolongarse el conflicto ese tiempo se dispararía el precio del petróleo por encima de los 100 dólares. Si esto llegara a pasar, nos veríamos en un escenario de recesión económica y, por lo tanto, los gobiernos americanos e israelí verían mermados sus apoyos internos y externos. Washington no tiene ninguna intención de poner botas americanas en Irán, un hecho que limita las opciones de cambio.