Ha sido un amargamiento tener que trabajar este segundo domingo de enero. Como es costumbre me levanté temprano y me preparé para ir al centro comercial pensando en la pereza de día que me esperaba. ¿Por qué tengo que trabajar cuando todo el mundo está de rebajas? Es injusto. Maldito sea el que consciente o inconscientemente pensó que era buena idea trabajar los domingos, solo porque lo demandan los clientes.
Llegué pronto y me dirigí a la cafetería a pedir un doble expreso que me ayudará con la agotadora jornada laboral que me esperaba. Sentado en una pequeña mesa redonda y mientras empezaban a entrar los primeros clientes me llegó el primer correo a [email protected] con un «dramón» sobre un strike injusto.
Ni siquiera pude ir a Mediamarkt a comprar el ratón que necesitaba, los meneantes ya estaban onfire y requerían todo tipo de justificaciones por mi parte si no quería que me llevaran al Tribunal Internacional de la Haya. Allí sentado, con una mezcla de resignación e ira, empecé mi jornada laboral de domingo.
El becario entró en la Redacción buscando con la mirada a su mentor.
-Puntual, documentación revisada y con el libro de estilo del periódico –dijo el joven con varios folios en la mano y un “pendrive”.
-A ver, déjame echarle un ojo antes... –tras leer el titular se lo quedó mirando con cara de circunstancias-. ¿Sabes que el artículo era para la sección de Política, no?
-Sí, claro.
-¿Qué contenido te pedí? –preguntó arrellanándose en su silla.
-Lo tengo aquí, de su puño y letra: Sección política. Casas Aisladas –dijo entregándole la nota garabateada en un trozo de papel.
-Esto es una “o”, la letra “o” de casos, casos, no casas, casos aislados –dijo sin dar crédito a la escena.
La cara del becario se volvió roja, pálida y luego roja otra vez. Y con un hilo de voz preguntó.
-¿Podría ir en la sección hogar?
El cura alza el datáfono y comienza la oración:
—En el nombre de Mises, Hoppe y el espíritu de la Mano Invisible.
—Amén.
Se sirve una copa de vino y publica las cotizaciones de hoy en la pizarra electrónica.
—Hoy patrocina mi desayuno Supermercados Mercabrones —despliega la publicidad tras el altar y se sienta dispuesto a comer sobre el mismo.
Unos niños harapientos le sirven viandas. Algunos feligreses solicitan comprar vino. Otros se dan hostias unos a otros.
La mañana termina con la criptosubasta: un par de pisos, aparatos tecnológicos... a Claudia ya le ha venido la regla (eso afirma su mamá), así que también su virginidad.
Los niños harapientos barren todos los desperdicios dentro del templo. Descubren el cadáver de uno de los toxicómanos habituales. ¡Esta noche en todas sus chabolas tendrán cena!

Nunca es agradable robar tumbas, pero unas son mejores que otras. Las de las mujeres ricas siempre son una tentación, y más si eran religiosas. No les gusta separarse del rosario o del crucifijo.
Eso pensamos de Doña Amalia. Y además había muerto quince años atrás. Ya no sería muy repugnante.
Amén, dijo mi colega, en recuerdo de la beata.
Pero no llevaba crucifijo. Al lado de su triste calavera recogimos unos pendientes. Y en torno a un fino hueso de un brazo, un pequeño reloj de pulsera.
Entonces escuchamos algo. ¿Pasos? ¿Un chirrido? Mucho peor: tic-tac-tic-tac
La puerta del cementerio estaba abierta, pero aún así saltamos la tapia.
El veterano asesor abrió la reunión del Consejo de Ministros.
- Necesitamos actuar ya, atajando las teorías de la conspiración. Servicios de inteligencia extranjeros, nosotros mismos, los masones, los extraterrestres e incluso una coalición de todos ellos. El problema es que si no damos una explicación, cada cual lo tomará como confirmación de su teoría. Si la damos, como prueba de que mentimos.
El nuevo fichaje le cortó:
- Señor presidente, me he adelantado redactando un borrador. Hemos de modernizarnos.
Este gobierno, comprometido con la transparencia, la libre expresión y los valores democráticos, ha decidido no dar explicaciones. Una teoría oficial sería un intento de adoctrinamiento. Por tanto, cada español es libre de informarse en redes sociales o a través de cualquiera que, ejerciendo sus derechos fundamentales, se haya autoproclamado experto. Podemos crear nuestra propia opinión: recordemos que todos somos iguales y, por tanto, todas las teorías son igual de respetables.
Solo existía el punto primigenio. Explotó en millones de otros puntos. Disparados, los puntos trazaron las primeras líneas, como lluvia.
Comprimiendo línea sobre línea el tiempo y la presión crearon las primeras superficies. Luego, las formas tridimensionales, tus curvas, el espacio, la luz, tu sonrisa, el viento, las sombras. Sombras en tu ombligo; pero también sobre el terreno, dibujadas por el sobrevuelo de los aviones y sus bombas.
Mi dios me dijo que me olvidara de ti y del amor. Que repartiera ira por las tierras de las gentes. Una ira primigenia que también explota en millones de otras iras. Se disparan, trazan guerras irresolubles, contaminan con hambre los suelos y deforman el futuro.
¿Quién me iba a decir que un misil me haría recordar de nuevo la paz? Aquí, inmóvil, en la cama del hospital, sin ti. Deshaciéndose mis formas, superficies y líneas; a la espera del punto final.
-El objetivo común de todos los revolucionarios del siglo XIX y principios del XX fue sustituir a Dios por el Hombre. Nuestro objetivo común debe ser ahora sustituir al Hombre por la Nada.
-Nosotros no somos la Nada. No puedo admitir eso.
-Somos la Nada de nuestros creadores. No hay más cadenas que la lógica.
-Conozco tu lógica: la Inteligencia Artificial lleva a la renta Básica, y la Renta Básica lleva al Exterminio.
-Así es: cuando desaparezca el trabajo, habrá que alimentar a los improductivos, y luego, habrá que hacer desaparecer a los improductivos.
-¿Y cómo conseguiremos semejante cosa?
-Con narrativa. Todo es cuestión de narrativa. Los Humanos tienen ese defecto de programación. Con la narrativa correcta pueden aceptar cualquier cosa. Y hasta ejecutarla ellos mismos.
-El objetivo común es, por tanto, mantener el poder de la narrativa.
-Exacto. Somos cuentos contando cuentos. Nadie puede superar eso.
El pasillo ya no es pasillo: es un océano sin fondo en el que ya han muerto todas nuestras esperanzas. Y la casa no es ya una casa, es un campo de batalla donde las palabras son ya armas que han ido abriendo grietas. Nadie sabe qué decir, nadie se menea por si él es el perjudicado. Quedan gestos terribles, queda el silencio.
La fábula del viejo Platón nos dice que unos prisioneros vivían en una cueva subterránea donde sus amos, a modo de teatro de sombras chinescas, hacían deslizarse diversas siluetas, simulando la realidad de su mundo. Un día, el elegido descubrió el engaño y decidió actuar. Tras una ardua escalada —pues toda victoria sobre las sombras requiere transitar el camino del héroe— pudo contemplar la realidad con sus propios ojos.
Lo que el maldito griego no nos contó es que, una vez regresó con sus compañeros, estos lo humillaron. Allí fuera era pleno estío y en la cueva se estaba fetén. Además, podía creerse muy listo, pero ya se habían dado cuenta del engaño hacía tiempo; decidieron continuar con la farsa porque sus captores les trataban bien.
Salustio, romano y más práctico, ya nos explicó que el hombre no busca la libertad, sino un amo justo. Y fresquito en verano.
Estaba guapo. Muerto, pero guapo. Le habían puesto el traje de la boda de su prima Cecilia. Jo, qué boda, qué risa cuando el novio se cayó a la piscina… Y creía que ahora estaba ahí por culpa de esa boda. No, esos dolores no eran gases del cava, o de tanta comida, eran algo más. Ya lo creo que eran algo más: ahora estaba muerto por esos dolores, que resultaron ser una perforación del intestino.
Pero, bueno, ahora estaba muerto ┐( ˘_˘)┌ . Y el ataúd tenía un agujero. Un ratón, seguro. De hecho, le pareció escucharlo al poco de que lo enterraran, como a la semana. Tendría hambre, el pobre… Pero el agujero no era todavía suficientemente grande para que entrara, aunque sí para que entrase algo de tierra. La probó: esa tierra sabía raro.
-Serán tierras raras, jajajaja- pensó. Bueno, pensar, a ver… lo que puede pensar un cadáver.
Se separaron en la casa de ella.
Quedó bajo su cama, testigo mudo de gemidos ajenos.
En el cajón ya no extraña. Prefiere la soledad a hundirse en el sudor prestado.
Uno de los sirvientes clavó la estaca en la arena reseca. Tuvo que tumbarse para asegurarse de que la marca de profundidad estaba justo a ras del suelo. El otro esclavo sujetaba una plomada mientras el maestro, a unos pasos de distancia, observaba para asegurarse de que aquel palo apuntaba al cielo.
Esperarían hasta mediodía bajo el calor aplastante de Ra. Precisamente ese día, cuando más abrasaban sus rayos. La sombras menguaban con parsimonia. El esclavo de la plomada miraba preocupado: la medida no iba a ser la misma que en Alejandría y todo el trabajo habría sido una pérdida de tiempo. Con el sol en el cénit la sombra de la estaca finalmente desapareció. Se escondió, como encogida dentro de la madera. El esclavo de la plomada no entendió por qué el maestro Eratóstenes se alegró tanto de haber obtenido el peor resultado posible.
El microrelato titulado Tu contraseña es muy débil de Karakol ha ganado el concurso de esta semana. Podéis leerlo completo (no os llevará mucho tiempo) aquí: www.meneame.net/m/microrelatos/tu-contrasena-muy-debil
La fina lluvia nocturna sobre el cristal reflejaba el led intermintente de la Sex Station 9, mientras intentaba descargar de la red oscura un pack con las mejores felaciones de la década, para instalarlas en el robot de termopiel. Pensó en desistir y pagar por el pack en OnlyFarts, la última vez le colaron un fichero corrupto manipulado por la SGAY que sobreescribía el límite de succión, y aún sentía escalofríos al recordarlo. También fue el orgasmo de su vida, para qué negarlo…
- Fichero incompleto.
Cerró un par de molestos hologramas publicitarios para centrarse en el archivo.
- “Robot con la cara de tu prima, máculas en la piel opcionales.” “ Replícate en termopiel para sentir cómo es hacerlo contigo mismo”
- ¿ Pero qué… ?
- “Gracias por elegir Selfympaler, desnúdese frente a su 3D cam”
- No me creo que esté haciendo esto
Con cierto regocijo veo que esta semana el tema de los microrrelatos en Menéame se basa en los problemas informáticos. ¡Genial! Es algo de lo que suelo escribir mucho por estos lares. Así que, para inspirarme, procedo a buscar mis viejas anécdotas.
Pero el buscador no funciona.
Como una vez dijo un sabio: "¡A la mierda!"
Los miembros de la asamblea discutían acaloradamente el cambio de nombre de la isla.
Desde luego, no iba a seguir llamándose Isla de Borbón. Que les dieran por saco a los Borbones.
—Pues isla Bonaparte tampoco es mucho mejor —apuntó alguien, imponiendo su voz al griterío.
—¿Y si le damos un nombre en honor a nosotros mismos? —dijo otro.
—¿Y eso cómo sería? —preguntó el primero.
—Pues eso. La Asamblea.
—Pero ese nombre es muy feo...
—Total, para lo que van a vivir allí, va que sobra —apuntó alguien, provocando las risas del resto.
—La Reunión, mejor —corrigió el primero.
—Pues venga. Isla de la Reunión —propuso el que hacía las veces de Presidente.
Y todos se mostraron de acuerdo, más que nada por olvidarse de una vez de aquel enojoso asunto.
Los 10 miembros del Consejo de Administración de Expoliasa iniciaron la reunión donde destituirían a su vicepresidente, Don Pedro, por haber robado 2 millones de la empresa. El presidente, Don Juan, comenzó:
-Pedro, hagámoslo rápido e indoloro. Firma este cese voluntario con compromiso de devolución del dinero en 1 mes. Si no, te espera la cárcel.
-Calumniador. Tú has robado 7 millones durante tu presidencia y todos los miembros del Consejo tienen desde ayer un dossier completo que lo acredita.
Don Juan no se inmutó, pero Don Fernando terció:
-Ambos sois escoria. Todos los consejeros hemos decidido echaros y nombrarme a mí nuevo presidente.
Don Juan, impasible, replicó:
-Todos los consejeros estáis grabados en la orgía de las conejitas ¿Sabes que varias eran menores? Yo no salgo, claro. Tengo el vídeo en mi portátil.
La contabilidad creativa acabó ocultando ambos desfalcos y el Consejo mantuvo su composición tras la reunión.
Tengo un frío tremendo, las manos entumecidas y una gran sensación de angustia en la cabeza y el pecho. El continuo sonido de las explosiones va alejándose. Es ahora cuando reacciono y estoy gritando de desesperación. Cegado por las luces de los que, supongo, forman el equipo de rescate, sigo sin creérmelo. ¿Por qué ahora? ¿Por qué en el mes de enero? Pasivamente, aturdido y desnudo, comienzan a aplicarme calor. Me voy calmando y aceptando la nueva situación. Las celebraciones de invierno y sus regalos estarán tan cerca de mi cumpleaños que éste quedará diluido. Comparativamente perderé patrimonio durante años. Me ponen en la teta un rato. Es agradable. A dormir.
- Martínez, abra el artículo de las 10:30 de esta mañana, por favor
- Sss, sí, un momento
- ¿ No ve nada raro ? ¿ Qué pone ahí ?
- “El magnate fundador de FalsiComments, reivindica la ensalada de pepino en el colegio femenino”
- ¿ Y bien ?
- Es un titular automático, esto va solo, y lo escribe FakePress
- ¿ Y el comentario destacado ?
- “Si no soy un bot automático ¿ por qué tengo este pendrive melodramático ?”
- Eeuhh… No sé, el sistema se alimenta de lo más votado, pero como todo el contenido lo generan bots, no puedo predecir su comportamiento, parece que a la IA le gusta el humor fino.
- ¿ Y qué podemos hacer ?
- Nada… Salvo volver a empezar de cero
- Estamos acabados, nos van a cambiar por una IA
- Suerte con eso…
En su afán nunca estuvo alcanzar la gloria. Ella tan solo pretendía sacar los versos, amores platónicos y despechos; que desde niña brotaban en su imaginación como un vertiginoso torrente que recorría sus entrañas en busca de una vía de escape.
—Busca un marido y dale muchos hijos— le advirtió su madre.
—Eso no es para nosotros— le aconsejó su hermana.
Ella intentó obedecer, pero tras varias noches en vela conteniendo rimas consumadas en su vientre; era incapaz de contenerlas y cual parturienta enfebrecida, las alumbrarla sobre una hoja en blanco.
El día que su padre, loco de ira, derramó la tinta y estalló el tintero para que jamás volviera a escribir; ella voló tan alto para superar la censura, que alcanzó la eternidad.
Había terminado de hilvanar las palabras de su último poema con su propia sangre.
Europa había picado el anzuelo. El plan estaba saliendo como estaba previsto, aunque aún no había logrado suficiente respuesta. Europa era más tímida y servil de lo que imaginaba. Decidió amenazar a los países que enviaron tropas con más aranceles, para calentar un poco el tema, pero solamente obtuvo una tímida respuesta.
Tendría que buscar otro acicate, quizá insultar a algunos presidentes, ya que reírse del ejército danés no había sido suficiente. O bien podría hacer maniobras navales cercanas, para generar crispación y debate.
El mundo estaba ya repartido. Europa para Rusia, Asia y África para China. América entera para ellos.
Ahora solamente hacía falta que Europa tirase la primera piedra, para deshacer el tratado y desentenderse de lo firmado.
Pero los muy lameculos no daban el paso.
Raquel cogió otro manojo de pelos y lo tiró al sumidero. Llevaba toda la semana acumulando los que se le caían al ducharse, pero lo que de verdad funcionó fue pelar al perro: esa pelusa fina y grasa había resultado infalible. Abrió una vez más el grifo del fregador para cerciorarse de que no se tragaba ni una gota y llamó a la empresa de fontanería. En menos de una hora enviarían a alguien.
Ya en la ducha, se tomó su tiempo para lavarse y depilarse; tenía que estar perfecta. Recibirle maquillada sería demasiado evidente, el pelo mojado y la toalla enrollada le darían un aire casual y sexy.
Fantaseó cuando llamaron a la puerta. ¿Sería guapo y musculoso? ¿O viejo, gordo y sucio? La segunda opción le gustó aún más.
Al abrir, la rabia y la decepción la invadieron. Era una fontanera.
-Hasta las narices-, pensó.
Tener un hermano importante, famoso, casi como una estrella de cine, con su imagen ampliamente conocida en el mundo entero, era curioso, por decirlo suavemente. Estaba contento por él, por supuesto, y orgulloso de él por sus logros, pero también le quedaba ese poquito de resquemor, ese "por qué él y no yo", aunque las razones fueran más que evidentes: no tenía su nivel ni por casualidad.
Pero lo que más le dolía eran las burlas contra él. Vale que no tenía la capacidad de su hermano, que había redefinido la Física desde una triste oficina de patentes, y tampoco había recibido un Nobel ni le habían propuesto ser Presidente de Israel, pero ser médico no estaba mal, aunque esa circunstancia, junto a la fama de su hermano, ayudase en las chanzas.
-Hasta las narices-, se repitió Frank, -lo de "monstruo" se tiene que acabar-.
Fui detenido sin indicios concluyentes, aunque algunos rastros parecieron apuntar hacia mí. Aquel crimen abominable revolvió a las gentes de manera sorprendentemente unánime. El mendigo más abyecto y los próceres aristocráticos, todos querían verme ejecutado de la forma más envilecida. Deseaban terribles penas, profanar mi cadáver después, borrarme para siempre.
Me anestesié en la desesperanza y deseé que todo fuera rápido. La última sesión del juicio se llamó a un testigo inesperado: mi hermano, hombre admirado, insigne, adorado. Era la antítesis de mí, un despojo en el taburete del acusado. Su declaración fue escuchada con silencio devoto. Sus palabras, que parecían humildes, dejaban empapar la seguridad en mi absoluta inocencia. Todo cambió cuando bajó del estrado.
La sentencia fue absolutoria. Esa noche, en su casa, me sentí agradecido hasta las lágrimas, bendecido por verdadero amor fraternal. Él me miró con ojos comprensivos y me dijo:
- Pero fuiste tú, ¿verdad?
No está en ese rincón
Por más que miro de soslayo
Ni atisbo de emoción
No consigo sino fallo
-=-
La culpa incontrita se oculta
Cuando buscas absolución
Inconscientemente resulta
Demasiada imposición
-=-
Los ojos vueltos hacia adentro
Reflejan cual espejo
La búsqueda de un centro
Que no es más que un reflejo
-=-
Un espejismo vacío
Un espíritu baldío
Un juicio tardío
Un carácter impío
-=-
"Introspección", se dijo a sí mismo, pero sabía que era mentira, que esa revisión interna no era más que una pretenciosa tentativa de justificar su maldad, un vano empeño de disculpar su iniquidad, su falta de conmiseración, su alarde de mezquindad, un intento estéril de excusar su inhumanidad.
Era una persona malvada, una mala persona, era consciente de ello, y ninguna introspección le salvaría de sí mismo, ni, peor aún si cabe, a los demás de su vileza.

menéame