
Uno de los grandes males actuales es que muchas personas han perdido el sentido numérico y son incapaces de comprender el sentido de las cantidades cuando supera ciertos niveles de magnitud, tanto por lo alto, como por lo bajo. El alcalde de Almonte (al que pertenece Matalascañas) asegura que harían falta 800.000 millones de euros para retranquear el paseo marítimo 100 metros, eliminando 300 construcciones. Los 800.000 millones de euros es la mitad del PIB anual de España y supondría que el coste por edificación sería de 2.667 millones de euros. Vamos, ni que cada una fuese el Palacio Real de Madrid.
Pero no es la única perla de anumerismo que nos ha dejado el alcalde, porque en el artículo completo de la edición impresa podemos leer que achaca todos los problemas a la construcción de un espigón en Huelva "que impide que 300 metros cúbicos de arena pasen cada año a esta playa". Esa cantidad de arena es ridícula y se podría llevar en menos de 15 camiones.

Menéame no es un simple agregador de enlaces: su éxito se esconde detrás de un algoritmo diseñado para filtrar información, condicionar el comportamiento de sus usuarios y alimentar “la Portada”.
El Karma de un usuario: el sistema de crédito social
El corazón del algoritmo es el Karma, un valor numérico asignado a cada usuario (del 0 al 20). Este número determina el “peso” del voto de un usuario.
En función de su actividad, antigüedad y trayectoria dentro de la plataforma, un usuario tendrá más o menos Karma.
El voto negativo
A diferencia de otras redes, Menéame otorga a sus usuarios una “espada”: el voto negativo. Si una noticia o comentario recibe suficientes votos negativos —por “cansina”, “spam” o “irrelevante”— el algoritmo reduce la posibilidad de llegar a Portada.
La gamificación de la atención
El algoritmo de Menéame premia la velocidad y la interacción constante. Para que una noticia llegue a la codiciada “Portada”, necesita lograr votos en un corto periodo de tiempo.
Dopamina y adicción a la validación social
El algoritmo de Menéame está diseñado para explotar los circuitos de recompensa del cerebro humano. La estructura de votos (positivos y negativos) y las notificaciones en tiempo real generan un refuerzo de dopamina constante.
El subidón de la Portada
Llegar a la página principal produce una gratificación inmediata: un aumento de Karma que convierte la participación en una búsqueda de validación externa más que en un intercambio honesto de ideas.
La ludopatía del karma
Al observar cómo el número de karma sube o baja tras cada interacción, el usuario entra en un bucle de refuerzo variable similar al de las máquinas tragaperras. El miedo a perder estatus numérico acaba condicionando qué se dice, cómo se dice y, sobre todo, qué se calla.
Quizá por eso el Nótame es lo más parecido a una conversación: ahí el contenido aparece simplemente por orden cronológico, escrito directamente por los usuarios.
