Aunque sus defensores afirman que la acupuntura es inocua, el clavar múltiples agujas en diferentes localizaciones del cuerpo de manera repetida en distintas sesiones únicamente aumenta el riesgo de un error que como en dos recientes casos superan la tragedia y sobre todo para nada, ya que nadie ha podido nunca demostrar la existencia ni de meridianos en el cuerpo humano y mucho menos una exótica energía cósmica, algo nada sorprendente porque toda la base “científica” de esta práctica chamánica fue inventada hace siglos por filósofos taoístas