Las abejas están muriendo y con ellas se tambalea el futuro de nuestros alimentos. En México, más de 300,000 colmenas se han perdido en apenas una década, un golpe silencioso que amenaza tanto la economía como la biodiversidad. Lo que ocurre en Campeche, Yucatán y Colima no son casos aislados: son la muestra de un paraíso en peligro, donde plaguicidas, monocultivos y el cambio climático juegan en contra. La pregunta ya no es si nos afectará, sino qué pasará con nuestra comida si seguimos ignorando a las abejas.