Wallbox quiere renegociar una deuda de 170 millones de euros, presionada por un mercado del coche eléctrico que crece más lento de lo previsto. Aunque no implica quiebra, refleja un modelo de expansión demasiado rápido y dependiente de financiación externa. La empresa, con presencia global y 900 empleados, busca un acuerdo de refinanciación mientras mantiene su actividad.La situación de esta empresa española revela las tensiones financieras surgidas en plena transición energetica: crecimiento más incierto y exigente que no basta para sobrevivir
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