En muchas ocasiones, cuando se quería otorgar naturaleza de puerto a ciertos lugares, primero se construía un santuario. ¿Por que?, pues porque el espacio sagrado era territorio neutral, y de ahí que, al considerarse de esta manera, fuera fácil acercarse a él sin temor a ser mal recibidos. Se «acogían a sagrado», que es la expresión para dar a entender esa neutralidad.
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