En el hospital infantil de Sant Joan de Déu, en Esplugues, tienen una fórmula para poder descubrirlo: un juego de cartas donde cada una de ellas muestra una cara distinta, desde la risa abierta hasta el gesto muy serio, lloroso. Si el niño asegura que está "como" la primera carta, se deduce que no hay dolor. Si señala la del gesto serio, es que siente todo lo contrario. Con los mayores de 8 o 10 años, la técnica es diferente y se utiliza un sistema numérico. "¿Dinos si tu dolor es un cero, un uno o un 10?"
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