Durante mucho tiempo imaginamos que nos dirigíamos hacia una distopía de corte orwelliano, un escenario de control visible y represión abierta. Sin embargo, lo que ha terminado imponiéndose es una distopía del soma: no se nos prohíbe, se nos administra placer. Es como si nos hubieran colocado unas gafas con el campo de visión restringido; creemos mirar libremente, pero el encuadre ya está decidido y, poco a poco, todos transitamos por trayectorias muy similares.
|
etiquetas: orwell , huxley , 1984 , un mundo feliz , distopías