Las puertas de los baños están desapareciendo en muchas viviendas y hoteles por una mezcla de reducción de costes y maximización del espacio vendible. Lo que se presenta como modernidad o transparencia suele implicar pérdida de privacidad, confort y dignidad doméstica. Esta tendencia supone una regresión respecto a avances históricos que buscaban separar las funciones corporales del resto de la vida cotidiana. También desaparecen espacios como el lavadero, lo que expone ruidos, olores y humedad, primando el beneficio económico a habitabilidad