Centrarse en erradicar la desinformación, los bulos o las fake news como si fueran el núcleo del problema equivale a intentar bajar la fiebre sin preguntarse por la infección que la provoca. La fiebre importa, desde luego. Es una señal clínica. Pero confundir el síntoma con la enfermedad puede terminar perjudicando al paciente.
Según analizan Sacha Altay y Hugo Mercier en American Psychologist la desinformación no es la causa profunda de los males democráticos contemporáneos, sino más bien un indicador de desequilibrios previos a los mismos.
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etiquetas: bulos , fake news , american psychologist
Solo hay que ver que los mismos que blanqueaban y difundian las atrocidades rusas en Siria como acciones justificadas son los mismos que tapaban las atrocidades rusas en ucrania
Lo que no dice es que ese problema no se arregla de hoy para mañana, es algo generacional, y hasta que llega no se pueden dejar las malas hierbas a su antojo. Llendo al simil, no vale con quitar la fiebre para curar la enfermedad, es obvio, pero no podemos ignorarla pq la fiebre, con o sin enfermedad puede ser mortal.
Hay que actuar para hoy (bajar la fiebre), para mañana (curar la enfermedad) y para dentro de 10 años (encontrar su vacuna).
una vez en ese terreno las malas hiervas crecen mas rapido de lo que las arrancas
las malas hiervas son lo pehor
Llendo al simil
Aces bien en hir al símil tron