
El Mundo ha publicado su tradicional artículo de Semana Santa sobre el coste de las torrijas, pero deberían haberse esmerado un poco mas, porque es imposible que si el coste en 2025 era menor que en 2026, se pudieran hacer menos en 2025 con 10 euros. Para 2026 el cálculo es correcto, ya que 10/3,95=2,53 (3,95 es el precio de 10 torrijas); pero en 2025 sería 10/3,73=2,68, luego serían 26,8 torrijas con 10 euros, en vez de las 19,3 del gráfico.
El secretario de guerra de EE.UU Pete Heghseth posteaba en redes "Back to the Stone Age", vuelta a la edad de piedra. En clara referencia a la guerra actual que tras los ataques masivos de Irán ayer y el espectáculo constante de Trump mintiendo sobre acuerdos y rendiciones deja entrever quién va ganando y perdiendo con esta clara amenaza. 
Ante esta amenaza Irán no se ha callado, la embajada de Irán en Sudáfrica contestaba: "¿Edad de Piedra? En una época en la que vosotros todavía andabais en cuevas buscando fuego, nosotros estábamos grabando los derechos humanos en el Cilindro de Ciro. Sobrevivimos a la tormenta de Alejandro y a las invasiones mongolas, y permanecimos aquí; porque Irán no es solo un país, es una civilización."
En lo que es otra respuesta en redes sociales, dónde el despliegue iraní ha sido también notorio, vídeos, respuestas apoyadas por bastante gente en contra de la guerra.
Estos días vi rulando por Instagram un vídeo de una petarda muy enfadada porque decía que tenía que pagar a hacienda un 40%. Que si ladrones, que si vivir del cuento, que si no sé qué. Un 40%, así, redondo. Un 40% de vete a saber cuánto y de qué conceptos. Antes que el vídeo original vi los típicos de reacciones, y por lo visto la niñata es una rentista.
Uno de los comentarios era del clásico autónomo cuñao -fitness coach según su perfil- diciendo que los autónomos son esclavos del trabajo, que tienen que pagar no sé cuánto para malvivir y que otros vivan de ayudas. Le respondí que si tanto sufre, que deje el negocio y que pida esas ayudas. Por lo visto para él mi respuesta fue mediocre. Un latinoamericano que de todos los países prósperos y libres a los que podía haber ido, eligió este infierno que es España.
Hoy vi por LinkedIn al típico que te ayuda a mejorar tu marca personal con un post que pretende ser graciosete diciendo que Hacienda te quita la mitad de lo que ganas (o facturas, pretendía decir una cosa pero ni él mismo se aclaró).
A nadie le gusta pagar impuestos, yo no los pago con alegría. A veces me encabrono viendo como algunos despilfarran en gilipolleces el dinero recaudado, no digamos ya robándolo. Hace unos cuantos años ya, una familiar mía pilló cáncer. Le ponían unas inyecciones que decía que costaban 300 euros cada una, no sé cuántas le tuvieron que poner. Eso aparte de otros tratamientos, cirugías y estancia prolongada en el hospital. Evidentemente no pagó un duro y no tuvo que hacerse narcotraficante. Le dieron la incapacidad permanente y una pensión. Ahí sigue dando guerra bastantes años después.
Hace una semana, aprovechando los festivos religiosos, di de alta un patinete en la DGT. Es un nuevo trámite obligatorio que acaba de aparecer y que, a pesar de hacerlo yo a través de una app que también he pagado yo, me ha costado 8€. Acto seguido, como buen ciudadano, pedí una pegatina que, a modo de matrícula, también ha pasado a ser obligatoria. Como estamos en España, el precio de las dichosas pegatinas se ha disparado y me ha costado 20 eurazos. Estaba buscando un hueco para el siguiente trámite obligatorio, que es sacar un seguro para el dichoso patinete, y me llega un un mail tal que así:
"Le informamos que se ha detectado un error informático en la asignación del número de certificado correspondiente a su vehículo de movilidad personal. Subsanado el error, se ha procedido a la modificación de la parte alfabética de su número de certificado. Su número de certificado ha pasado de XXXXXBBQ a XXXXXBBR, sustituyendo la Q por la R y manteniendo la parte numérica"
Esto quiere decir que puedo pasar a tirar mi pegatina de 20€ y comprar otra, POR UN ERROR DE LA DGT, que además tardaron una semana en detectar o al menos en informarme.
Pues bien, como es viernes y no trabajo, me dispuse a llamar a la DGT, para preguntarles por qué vía tenían pensado devolverme mis 20€, y que gustosamente les enviaría la factura.
Ah, y por cierto, el mail por supuesto es de los que no admite respuesta, no vaya a ser que el ciudadano tenga una vía directa y sencilla de comunicación.
Pues bien, el señor de la DGT me dice que allí no se admiten quejas, que solo es información, y me informa de que ponga mi queja en la web de la DGT.
Me voy a la web de la DGT y efectivamente ahí está: "Quejas y sugerencias"
sede.dgt.gob.es/es/otros-tramites/presentacion-de-quejas-y-sugerencias
Veo que puede ser online o presencial. Pues online. Le doy al botoncito y me salen un montón de opciones para que clasifique mi queja. Bien. Me voy a "Otros". Me aparece un cajetín para que ponga me queja. Escribo mi queja, le doy a siguiente y me aparece una pantalla con "¿Hemos solucionado tu problema? *", y una carita feliz con un SÍ y una carita triste con un NO. Y ya está. En ningún momento te pide ningún dato para poder comunicarse cintigo. Ya ni se cortan. No le van a hacer ni puñetero caso a la queja que les pongas, pero es que ni siquiera te piden un mail para contestarte.
Cogí y volví a llamar al 060, le expliqué el peculiar sistema de envío de quejas de la web y me contesta: "ah, claro, si quieres respuesta tienes que ir a la jefatura provincial de tráfico de tu provincia". En persona. Con cita previa. Cita que por supuesto solo puede ser en horario laboral. Bueno, los jueves se estiran un poco y abren en horario laboral de tarde. Vamos, que vayas cuando vayas tienes que faltar al trabajo
Lunes, Martes y Miércoles 08:30 a 14:30. Jueves 08:30 a 17:30. Viernes 08:30 a 13:40
Ya está, ya me he desahogado.
Es una tontería, pero es una muestra más de cómo la administración en España ya hace años que no se corta pasando como la mierda de los ciudadanos que les pagamos sus sueldos, sus sillas, sus mesas, sus moscosos y sus canosos. Somos simplemente una molestia, algo que hay que alejar al máximo, algo a lo que hay que poner el máximo de barreras posibles para que simplemente pague, pero no diga ni mu.
Es un tema recurrente, al menos en esta web, el considerar que el votante de izquierdas es más exigente y hace mayor autocrítica que el de derechas. Que si un partido que se dice de izquierdas no cumple, sus votantes potenciales le castigan con la abstención, mientras que los partidos de derechas siguen teniendo una base continua de votantes.
¿Por qué ocurre esto? Podríamos hablar de la famosa "superioridad moral de la izquierda", de que los votantes de derechas son "tontos y fachapobres" y todo eso. Y sería sencillo pensar así y ya está, dar una respuesta simple que nos haga quedar bien con nosotros mismos. Pero creo que hay un motivo conceptual por el cual el votante de izquierdas es más exigente.
¿Qué espera un votante de los políticos? En el caso del votante de izquierdas, espera de los políticos que actúen para solucionar los problemas que afectan a nuestras vidas. La izquierda suele defender la intervención estatal en mayor o menor medida, desde controles al mercado hasta control directo de sectores económicos. Por ejemplo, ante el problema de acceso a la vivienda, el votante de izquierdas quiere que el gobierno se moje, cree leyes contra la especulación, construya VPO, limite los usos de los inmuebles, suba impuestos a grandes tenedores, etc. En resumen, que los gobiernos hagan cosas.
¿Y el votante de derechas? Pues de general conservador y partidario de que el mercado se regule solo, lo que espera de los políticos es que no actúen, que interfieran lo menos posible, que se ocupen solo de lo estrictamente necesario, como la justicia, seguridad, infraestructuras básicas y ya está. Siguiendo con el ejemplo de la vivienda, como defendió Martinez Almeida, alcalde de Madrid, de forma pública: No hacer nada.

Esto que hace Almeida sería anatema y la condenación para un político de izquierdas, porque sus votantes quieren, exigen, que actúen. Para uno de derechas, no resulta un problema decir que no se hará nada. Porque eso es lo que quieren. Que el político no haga nada, al menos a nivel económico, y que sea la iniciativa privada quien solucione los problemas.
Y si los precios de los pisos suben, pues ya bajarán, o es el momento de invertir, o vete a vivir fuera del centro, o lo que sea. Pero que los políticos no hagan nada, que no toquen, que lo que tocan lo estropean aun más y el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eso espera y desea el votante de derechas. Que los mercados actúen, si eres liberal, o que las cosas sigan como están, si eres conservador. Pero el estado, que se quede quieto.
La exigencia que tiene un político que dice ser de izquierdas al llegar al poder es mucho mayor que la de un político de derechas. Porque al político de izquierdas se le pide que actué para resolver los problemas. Porque es lo que espera la izquierda, que desde los poderes públicos se haga algo. Pero al político de derechas, pues su votante no le exige nada. Con no "romper" nada, ya es suficiente.
Si un gobierno de izquierdas no es capaz de solucionar el problema con la vivienda, sus votantes quedarán decepcionados. Si un gobierno de derechas no soluciona el problema de vivienda, ni intenta hacerlo, sus votantes dirán que "es el mercado amigos" y puede que hasta vean una oportunidad en la situación, en vez de un problema.
Así que, en resumen, los votantes de izquierdas siempre exigirán más a los partidos a los que votan, porque esperan que hagan algo, mientras que los de derechas no serán tan exigentes, porque esperan que se haga lo mínimo posible. Y por eso, porque es mas difícil hacer que no hacer, los partidos que dicen ser de izquierdas tienen más difícil cumplir con las expectativas de sus votantes.
Yo, como el juez García-Castellón, también os amenazo: seguiré poniendo estos artículos mientras los sigáis leyendo. Que me lleva cinco minutos.
García-Castellón se ha mostrado muy ofendido con quienes hablan de lawfare o prevaricación judicial. De hecho, llegó a decir que si alguien cree que un juez prevarica, que presente denuncia. Como no queremos disgustar al magistrado jubilado, vamos a hacer otra cosa: no decir que prevaricó, sino imaginar qué decisiones alternativas habría podido tomar para que ningún malpensado dudase jamás de su imparcialidad.
García-Castellón se hizo fama de azote de algunos poderosos en su primera etapa en la Audiencia Nacional, con casos como Banesto o Jesús Gil. Después pasó muchos años como juez de enlace en Francia e Italia y regresó en 2017 al Juzgado Central de Instrucción número 6 para heredar algunas de las causas más sensibles de la política española: Lezo, Púnica, Villarejo, Kitchen, Dina, Podemos y Tsunami Democràtic.
Prompt:
Actúa como asesor legal de apariencia de imparcialidad judicial. Analiza las decisiones más polémicas del juez Manuel García-Castellón en causas políticamente sensibles. Para cada caso, no afirmes que haya cometido delito alguno. Indica únicamente qué decisión tomó y qué alternativa procesal, perfectamente legalista, garantista y prudente, habría podido adoptar para que ningún ciudadano escéptico dudase de su voluntad de buscar la verdad caiga quien caiga.
Y el resultado es bastante didáctico.
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
Decisión polémica:
Decisión alternativa perfectamente legalista:
El problema no es que todas esas decisiones sean necesariamente ilegales. El problema es que, vistas juntas, obligan a una pregunta muy sencilla:
¿Qué habría pasado si García-Castellón hubiera aplicado siempre la misma intensidad investigadora, el mismo escepticismo y la misma prudencia, afectara el caso al PP, a Podemos o al independentismo?
Porque algunos jueces no necesitan ser prevaricadores para que sus decisiones parezcan escritas por un guionista con demasiada militancia ambiental.
No le llamaré prevaricador.
Le llamaré juez.
Y en España, a veces, eso ya dice bastante.
¿Querémos recuperar Menéame? Realicemos menos envíos de actualidad que sólo crean alarmismo, y más relacionados con cultura, curiosidades, ciencia, artículos largos... lo que sea, mientras no esté relacionado con una información que bien podría realizar los medios de comunicación actuales, al servicio de unos intereses. No seamos como ellos.
Eso incluye, lo principal, dar menéo sólo a envíos que no sean de este tipo. Cualquier envío que huela a algo que podría publicarse en Twitter/X, fuera. No repitamos ese patrón. No entremos en el terreno donde habita la ideología menos tolerante.
Luego, que el envío no sea de una calidad suprema es otra historia, pero al menos no será un envío que cree polarización, discusiones, ataques y, sobre todo, no siga el juego del Internet actual donde se pretende provocar y mantenernos en una línea nada sana. Somos conscientes del juego de ciertos poderes y aun así seguímos la corriente. ¿Por qué?
El cambio no depende sólo de los administradores, también de nosotros como usuarios.
Ya me entendéis, menos política y actualidad de usar y tirar que a las horas has olvidado. La clave es ir en contra de la forma habitúal de dar información que hay hoy en día. Nos quejamos de ese tipo de noticias, pero bien que entramos a comentar para quejarnos sobre ello. Pues ni un comentario ni mirada deben recibir. El troll/mal/usuario polémico sigue existiendo porque le hacemos caso.
Fuera noticias y más artículos, por ejemplo. Existen entrevistas, reportajes, curiosidades, ciencia, humor por el humor. Si es de lectura extensa, mejor, porque significa que no sigue el patrón actual de los medios y las redes sociales. Además, que leer en profundidad sobre un tema siempre es mejor que leer sobre un tema en unos pocos párrafos, donde te quedas en la superficie y al rato olvidas que has leído.
¿Qué envíos recuerdas de la última semana? Prueba a recordar también algún envío que sí ha hecho poso en tu mente durante el tiempo que lleves como usuario.
Un saludo.
De cara a como vamos a abordar los próximos cambios en Menéame nos ayudaría bastante que respondieráis a una serie de encuestas. Esta es la primera.

Este gráfico de áreas aparecido en la portada de El Economista es un buen ejemplo de como no hay que realizarlos. En un gráfico de áreas, estas deben ser proporcionales a los valores, pero si 3.000/1.484=2,02, no se puede hacer el radio del círculo correspondiente a 3.000 el de 1.484 multiplicado por 2,02, porque como el área aumenta con el cuadrado del radio, el área del segundo círculo sería 4,09 veces la del primero, rompiendo la proporcionalidad. Para respetar la proporcionalidad, el radio del segundo circulo debería ser la raíz cuadrada de 2,02, es decir 1,42 veces el radio del primero.
El gráfico correcto debería ser como este:


Titula El Mundo sobre que los jóvenes son un 72% más pobres desde la crisis financiera, pero si nos centramos en los datos, también podrían haber titulado:

Porque cuando uno se pone a hacer comparativas, el resultado puede cambiar considerablemente según en qué intervalo temporal se realiza la comparación y qué dato se compara.
Con datos del mismo artículo, también se podría titular que la renta mediana de los jóvenes ha aumentado un 42% desde que gobierna Sánchez:

O que el porcentaje de hogares jóvenes ahogados por las deudas está en mínimos históricos:

Resumiendo: nada es verdad, nada es mentira, todo depende desde donde y en qué ponga el foco.
<Hola Mundo>
Casi llego a los 60. Mi primer contacto con la informática fue con 15 años y un Dragón 64 (el Spectrum era un lujo inalcanzable entonces). Recuerdo perfectamente aquella academia en Gran Vía con un profesor ruso que nos enseñaba Basic. Quién me iba a decir que, en pleno 2026, estaría delante de una ventana pidiéndole cosas a una IA y viendo cómo se materializan ideas que nunca pude programar por no ser informático de carrera.
Recientemente me he comprado un PHEV. Como vivo en un piso sin punto de carga, necesitaba optimizar al máximo costes y kilómetros. Ante la falta de herramientas que me convencieran, decidí liarme la manta a la cabeza y crear mi propia App usando Claude Code.
Llevo tres semanas quemando tokens a un ritmo frenético (el crédito de una semana me dura tres días), pero estoy disfrutando como aquel niño del Dragón 64. He logrado montar algo funcional que me ayuda con el control del coche y me gustaría que otros usuarios en mi situación pudieran probarla o decirme qué les parece.
No quiero incumplir las normas de spam de la comunidad, así que no pongo el enlace directo aquí por si acaso. Si a alguien le pica la curiosidad por el proyecto o por cómo ha sido el proceso de programar con IA a mi edad, que me lo diga en los comentarios y lo comentamos. Al final, lo que busco es compartir el juguete que he construido.
Saludos a todos.
El prefijo meta- proviene del griego y significa principalmente "más allá". Se utiliza para indicar que algo trasciende, abarca o va más allá de un concepto.
¡Y sí, ya podemos confirmarlo, ya vivimos en la distopía orwelliana que tanto temíamos!
Os comparto mi propia experiencia:
Noche del miércoles, 15 de abril de 2026. Me trago un reportaje completo de Al Jazeera en Youtube, el cual deja muy claro que "está financiada total o parcialmente por la Administración Pública catarí":

Información que, por lo que sea, no nos muestra del propio Google, Meta u otros entes "financiados total o parcialmente" por los sionistas.
El reportaje muestra la descarada censura interna (intimidación contra sus trabajadores palestinos por parte de META) como externa (censurando cuentas de periodistas palestinos en Instagram y Facebook).
En él se da voz a exempleados de META silenciados o despedidos por ser "demasiado palestinos". También investiga los profundos vínculos de los líderes de Meta con Israel...
Este problema pasó sin pena ni gloria en su momento, ya que pocos medios le dieron cobertura, por motivos obvios...
Una vez visto, me fui a la cama con mal cuerpo, pero con el siguiente pensamiento positivo: "menos mal que no le han metido mano al Whats App aún y puedo seguir compartiendo en mis estados las barbaries sionistas" (muchas de las cuales las conozco gracias a Menéame)...
Ingenuo de mí, al día siguiente, tras haber compartido un vídeo de un diputado polaco mostrando una bandera "israelí" con la esvástica... me encuentro con el siguiente mensaje al entrar en mi Wapp: "Cuenta suspendida termporalmente...":

No me dan motivos, no explican nada, solo un "es posible que hayas infringido nuestras condiciones del servicio".
Al pulsar en "Más información", obtengo esto:

Todo esto me lleva a las siguientes conclusiones:
Ya, en su momento, me escamó que compraran esta aplicación de mensajería por un precio millonario sin meternos después publicidad ni pretendiesen, según ellos, vender nuestros datos... Ya sabemos por qué lo hacen:
¡El Meta hermano ya está aquí!
PD Hemos regalado nuestra vida, nuestros datos, nuestras fotos a unos psicópatas por vanidad, por encajar en la sociedad, por comodidad o por simple diversión y vamos a pagar un precio muy alto: nuestra libertad.
PPD por cierto, os recomiendo que veais el reportaje (aquí un resumen)
Hace unos días, poco antes de que comenzara la Semana Santa de Sevilla, un amigo me escribió para preguntarme si quería que me avisara cuando fuese a salir durante la semana. Le dije que no tenía muchas ganas, que no me gustaba la Semana Santa y que si salía era para hacer otros planes. Pasado un par de días me volvió a escribir y me terminó confesando que no tenía muchas ganas de salir pero que si no salía "decepcionaba", porque su entorno esperaba verlo, como todos los años, viendo procesiones.
Como se ve, tuve que recordarle por enésima vez que no me gustaba la Semana Santa. También me llamó un familiar hace poco y le dije que tenía trabajo varios días de la semana para decir "anda, te vaja perdé toas la prozesioneee". Simplemente me reí, me aburre tener que recordar que no, que no me gusta la Semana Santa, que la aborrezco...
Tengo más de una razón para ello. El otro día salí de mi casa, en pleno centro de Sevilla, para comprar un mísero y triste bote de tomate para hacer pasta. Eran las 20:30, me dirigí al chino a 100 metros de mi casa, no pudo volver hasta las 00:00 de la noche. Inmediatamente se formó un tapón de personas frente a mi casa. Como otros años, podría haber intentado atravesar esa muchedumbre intentado dar o recibir el menor número de codazos posible. Pero ya no, me rindo, paso de pelearme con tapones de personas en Semana Santa como hacía otros años. Del mismo modo que ya no hago apuestas por intentar no cruzarme con ninguna procesión durante la semana. Me resigno.
Cuando me piden hablar de la Semana Santa les digo a los que son de fuera que "se lo recomiendo pero sólo una vez". ¿Estoy seguro de lo que estoy diciendo? Luego no faltan los comentarios de personas que te dicen que NO eres sevillano porque no te gusta la Semana Santa ni sabes bailar sevillanas. ¿Es una obligación?
Es muy fácil achacar un problema a la presión social, pero creo que gran parte de los feligreses están enredados en su propio "peer pressure", el que sienten que su entorno ejerce sobre ellos y el que ellos, por aprendizaje social, ejercen sobre otros.
Pero, no voy a hablar de ello. Voy a hablar de otra cosa, más simple. ¿Estamos seguros de que nos gusta la Semana Santa? Por que no faltará quien diga que lo vive como evento cultural o artístico y/o el que carga este ritual de misticismo y que llora cuando ve a la misma Virgen de todos los años ser procesionada frente a sus ojos entre toda la parafernalia de la que viene siendo rodeada. Pero en el fondo, no deja de ser esto consecuencia de lo mismo por lo que apoyas a la selección española durante el Mundial, celebras las victorias de Nadal o te emocionas cuando sale ( salía) España a cantar en Eurovisión y recibí 12 puntos (alguna vez)... es un sentimiento de pertenencia y el sentimiento de pertenencia es aprendido, irracional... es puro simbolismo.
No sé si alguna vez habéis estado en la Semana Santa. Habitualmente tendemos a idealizar lo que no conocemos. Si cumples con todos los hábitos del evento vivirás lo siguiente:
Eso es la Semana Santa de Sevilla. Y no es un día, son siete. Y así todos los años, para ver lo mismo, una y otra y otra y otra vez.
No sé qué porcentaje de las personas que viven esto realmente saben, en su subconsciente, que eso no les gusta. Esto puede ser como quien no quiere reconocer que no le gusta la gente del sexo contrario o como quien no quiere reconocer que no le gusta el fútbol o etc... cuando formas parte de un grupo, no quieres decepcionar al grupo. "Salir del armario" y reconocer que no te gusta la Semana Santa puede ser muy difícil en algunas familias hispalenses. Pero tú, que eres de fuera, y que lo único que sabes de la Semana Santa es el montaje televisivo que te muestran con exclusivamente los momentos álgidos y "bonitos" del evento te advierto, eso es sólo una realidad de la Semana Santa, el resto es todo lo otro que comento.
Y yo por suerte puedo afirmar que sí, la Semana Santa es aburrida.
Menéame nació como un Barrapunto abierto y permeable, un agregador generalista cuya clave fue ser una plaza ruidosa e influyente, capaz de tumbar webs por puro aluvión de tráfico cada vez que una noticia llegaba a portada, el llamado efecto Menéame. No se trata de idealizar los excesos del pasado, sino de reconocer que en esa apertura residía su valor.
Pero ese espacio, construido sobre la fricción y la participación, lleva años reconvirtiéndose. La administración ha pasado de sostener el debate a gestionar el comportamiento, una deriva evidente cuando se tildó de "rancios" a los usuarios que preferían la versión funcional frente a los cambios impuestos. Es la crónica de una degradación de manual: un proceso exponencial para transformar un servicio comunitario en un activo de extracción. Como resume carademalo en su artículo, llevan tiempo intentando “limpiar la paja del polvo”: una forma bastante precisa de describir años de ajustes orientados no tanto a mejorar el debate como a corregir, filtrar y reconducir el tipo de comunidad que lo sostiene.
El problema no es la monetización, pues los servidores tienen costes, sino rentabilizar una comunidad cada vez más dócil. En su popularización, Menéame ya empezó a devaluarse: menos pluralidad y más control para crear un espacio administrable donde el conflicto no desaparece, pero se clasifica, y el disenso se reconduce.
Ahí encajan los movimientos recientes: un consejo consultivo de legitimidad inocua, un rediseño que diluye la identidad y el uso de las comunidades como mecanismo de segmentación más que de pluralidad. A esto se suma una navegación hostil, saturada de publicidad invasiva y redirecciones forzadas. Al promocionar plataformas como Housers, la administración demostró anteponer la rentabilidad a la seguridad del usuario. Ahora, las suscripciones premium formalizan la jerarquización: la calidad del debate ya no depende de cómo se participa, sino de quién paga. Eso no es moderar; es pastorear.
Los episodios más reveladores no son los escandalosos, sino los sintomáticos. Si un perfil encaja en el modelo de tráfico de la plataforma, deja de ser un problema. No molesta el usuario tóxico, sino el improductivo. Lo vimos tanto con Housers como con JoseElFinanzas: la mala educación es tolerable si viene con billetera.
Lo más inquietante, sin embargo, es el modelo de interacción que representaban perfiles como ReyMambo23. Fuera un primer ensayo con IA guiada o simple deriva humana, la administración validó un patrón impermeable orientado a imponer el marco. Es un precedente peligroso: el uso del ruido y la saturación, venga de cuentas reales o automatizadas, como mecanismo de imposición discursiva. Si el eco de una opinión puede ahogar el diálogo real, están construyendo una máquina de asfixia del debate.
Menéame no intenta salvar una comunidad valiosa, sino rentabilizar su degradación bajo la excusa de la supervivencia económica. No se están muriendo; se están reconvirtiendo en un redil donde, además, pretenden que los pastoreados paguen la cuenta de la cerca.
Han dicho que ellos no pararán. Probablemente tú también creas que lo que está haciendo el gobierno de Israel se parece a lo que hicieron los nazis. Y posiblemente también te preguntes por qué lo estamos permitiendo. Porque esto se podría parar y sin armas. Hoy resulta más evidente que antes, debido a la relevancia estratégica del estrecho de Ormuz.
La solución no es apoyar a EEUU para que lo abran, como sugieren algunos medios. Existía un acuerdo claro con condiciones, y una de ellas era el cese de los ataques contra el Líbano (con objetivos sanitarios y periodistas, como hicieron en Gaza, por cierto). Israel está incumpliendo el acuerdo.
La solución es más simple: hay que cortar todas las relaciones comerciales con el Estado genocida. Tan simple como eso. Quien no lo haga está siendo cómplice de crímenes de lesa humanidad. Y si los líderes no lo hacen, lo podemos forzar, manifestándonos. Pedro Sánchez está siendo valiente, aunque con más de dos años de retraso, después de mantener "el derecho de Israel a defenderse" durante meses y seguir exportando armas. Más vale tarde que nunca. Y la razón es que ha entendido cuál es la opinión de la mayoría en España y le conviene seguirla. De momento con palabras, pero debe ser también con hechos. Hay una solución y está en nuestra mano. Que no nos preguntemos dentro de unos años por qué lo permitimos o si podíamos haber hecho algo más para evitarlo.
Naciste sabiendo sentir. No sabiendo hablar: sabiendo sentir. La diferencia es enorme y nadie te la explica.
Cuando tenías tres meses eras un sistema emocional puro y sin filtros. Hambre, miedo, placer, apego. Sin comentarista interior, sin narrativa, sin "proceso mis emociones de forma disfuncional". Solo cuerpo. Solo presente. Los budistas llevan dos mil años intentando volver a ese estado y cobrando un dineral por el intento. Tú lo tenías de serie y te lo quitaron.
¿Quién? El lenguaje. Que por cierto, no es tuyo.
Antes de que llegara, la emoción era el idioma. Y funcionaba de puta madre. Darwin lo documentó en 1872: la cara de asco es la misma en Tokio y en el Amazonas, enseñar los dientes es una amenaza universal, el llanto tiene cadencias distintas para el dolor y para el hambre. Millones de años de evolución afinando ese sistema. Sin ambigüedad. Sin malentendidos. Sin "creo que lo que me quieres decir es". Compartido con primates, eficaz, honesto. Es el protolenguaje. El idioma que no necesita que nadie te lo enseñe porque ya viene instalado de fábrica.
Luego llegaste tú con tus palabras. Y lo liaste todo.
El lenguaje llegó de fuera. De tus padres, de la tele, de la cultura, de gente que tampoco eligió el suyo. Se instaló en tu cabeza sin pedirte permiso —antes de que pudieras opinar— y desde entonces no ha parado de hablar. William Burroughs lo llamó "un virus del espacio exterior". No en sentido metafórico: el sistema simbólico se replica usándote como huésped, coloniza tu experiencia y convierte cada momento presente en una narración sobre el momento presente. Dejas de vivir. Empiezas a comentar que vives.
Porque las palabras no describen las emociones: las construyen, las recortan y las deforman. Lisa Feldman Barrett lleva años demostrando con neuroimagen que la emoción que experimentas depende de las categorías conceptuales que tienes disponibles. Sin la palabra, te cuesta más construir la experiencia con nitidez. El lenguaje no es el mapa del territorio emocional: es el arquitecto que decide qué habitaciones existen y cuáles no. Y encima te cobra alquiler.
El proceso tiene nombre. Lacan lo llamó el estadio del espejo: el momento en que el bebé se ve en su reflejo y descubre que existe como objeto para los demás. Ya no es solo cuerpo que siente: es figura que otros observan, juzgan y nombran. Jung lo llamó individuación: el yo emerge no desde dentro hacia fuera, sino al revés, fabricado desde fuera hacia dentro por la mirada ajena y por las palabras que te nombran antes de que puedas nombrarte a ti mismo. Antes de ese momento, la psicosis sana: todo presente, sin distancia, sin observador. Después, la neurosis: un comentarista deportivo instalado en la cabeza que narra en tiempo real todo lo que haces, sientes y deberías haber sentido.
El Evangelio de Juan dice que en el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne. Bonito. Pero lo que realmente pasó en tu infancia fue lo contrario: la carne se hizo verbo. El cuerpo sintiente, la emoción directa, el presente puro —todo eso ascendió hacia el símbolo y no volvió. Ya no eres alguien que siente: eres un personaje que se narra. Y el narrador, para que quede claro, tampoco eres tú. Es el virus.
El neurocientífico Michael Gazzaniga lleva décadas estudiando pacientes con el cerebro dividido y llegó a una conclusión incómoda: el hemisferio izquierdo es una máquina de confabular narrativas. Genera explicaciones coherentes para cosas que no controló, decisiones que no tomó, emociones que llegaron de otro sitio. Y lo hace tan rápido y tan bien que te convence de que esa narración eres tú. No eres tú. Eres el homúnculo pequeñito que queda detrás, relegado a algún rincón, mirando cómo el intérprete izquierdo cuenta su historia y se la apropia. Somos, en el mejor de los casos, coautores de una novela que en gran parte ya estaba escrita.
Julian Jaynes propuso que las voces interiores —las prohibiciones, el "no deberías", la culpa— pudieron ser el origen literal de los dioses. El mono quería el plátano. La norma social decía que no. Esa prohibición, repetida hasta automatizarse, se convirtió en una voz que venía de arriba, de fuera, de algún lugar sin cuerpo. Los primeros dioses eran normas gramaticales con reverb. Los tuyos también.
Bob Dylan cantó que Dios le puso nombre a todos los animales. Lo que no cantó es que en cuanto les pones nombre los domesticas, los metes en una caja y los controlas. Eso mismo hizo el lenguaje con tus emociones.
En Informe para una Academia, Kafka cuenta la historia de un mono capturado que aprende a hablar, a caminar erguido y a beber aguardiente. Al final explica ante un comité científico que no lo hizo por admirar a los humanos ni por anhelo de libertad. Lo hizo porque necesitaba una salida. Cualquier salida. Michel Gondry hizo lo mismo en Human Nature, en versión de comedia romántica: el hombre criado como animal que al adquirir el lenguaje pierde la inocencia, gana la neurosis y pasa el resto de la película preguntándose si prefería antes. Spoiler: sí.
El protagonista de Altered States va en sentido contrario: se mete en un tanque de privación sensorial con psilocibina buscando regresar al yo pre-lingüístico, al estado anterior a la individuación donde el cuerpo y el mundo todavía no se han separado. La premisa científica es cuestionable. La pregunta que plantea no lo es: ¿qué queda de ti si quitas el lenguaje? ¿Hay alguien ahí dentro, o solo hay un sistema que se cuenta a sí mismo que es alguien?
Los replicantes de Blade Runner tenían implantadas memorias emocionales de infancias que nunca vivieron y lloraban mirando fotos que no eran suyas. La diferencia entre ellos y tú es que a ti todavía nadie te ha dicho que tu narración interna también, en gran medida, te la pusieron otros.
Los niños que ven un guiñol gritan "¡cuidado, el lobo!" sabiendo perfectamente que es un títere. Habitan el relato sin necesitar la distancia irónica del adulto. Eso que tienen los niños —la capacidad de estar dentro del símbolo sin necesitar comentarlo— es lo que los adultos hemos perdido. Los adultos ven el guiñol y piensan: "interesante representación del arquetipo del depredador". El lobo ya no les da miedo. Y eso no es madurez. Es disociación con buena prensa.
Pasa lo mismo con el cine. Puedes ver una película sintiéndola —dejarte arrastrar, que el corazón se acelere cuando el personaje corre, que se te haga un nudo cuando se despide— o puedes verla analizándola: plano contraplano, estructura de tres actos, "interesante uso de la elipsis temporal". Las dos formas son válidas. Pero solo una te mueve de verdad. El lenguaje, cuando funciona como escudo en vez de como puente, te saca de la experiencia y te pone a comentarla desde fuera. Y una vez fuera, el lobo ya no muerde.
El único momento en que la máquina se para del todo es el flow: cuando estás tan metido en algo que el comentarista se calla solo. Los músicos, los deportistas, los cirujanos en mitad de algo difícil lo conocen. Desaparece el monólogo. Desaparece la distancia entre el que hace y lo que se hace. O eres, o cuentas. Las dos cosas a la vez no tocan.
¿Solución? No hay. El lenguaje es el único antídoto para el lenguaje, lo cual es exactamente el tipo de trampa que solo puede diseñar un parásito inteligente. No puedes salirte del sistema. El mono de Kafka ya no puede desaprender.
Lo que sí puedes hacer es saber que estás infectado. Que el virus llegó de fuera. Que antes de él había algo.
Y que ese algo todavía está ahí, debajo del ruido, intentando decirte algo sin palabras.
Estoy leyendo a demasiada gente sedienta de sangre que afea a Donald Trump haberse echado atrás, y me parece repugnante, estúpido y descerebrado. Son tantas las ganas de atacar y ridiculizar, de todos los modos posibles, al presidente norteamericano, que hasta cuando hace lo más lógico y aporopiado se aprovecha para decirle que es un mierda, o reírle las gracias a los del TACO.
Comprendo que Israel promueva esas cosas, proque ellos querían sangre, mucha sangre, y todo lo que no sea un mar de sangre es un error, ¿pero el resto?
¿De veras vais a decirle al abusón de la clase que es un mierda y un mariquita por no haberle partido la cara al gafotas que no le dio el bocata? ¿Sois de esos? Jo, Anselmo, que maricón eres, que el gafotas se ha reído de tí. Vaya mierda es el Anselmo, que promete hostias a los pequeños y luego no les pega. Vaya pringado el Anselmo, que dijo que se mearía en la mochila d elso de primero y luego no se meó.
Yo es que leo por aquí y por medios similares, y alucino. Burlarse de Trump por no haber tirado una bomba atómica. Burlarse de él por no haber matado un millón más. ¿Qué son los que hacen eso? ¿Primos de Netanyahu o simples hijos de puta sin filiación conocida?
Nunca termina uno de sorprenderse con la cantidad de canallas que hay por ahí sueltos.
No me gusta llamar la atención en sitios públicos. Soy más bien discreto vamos. Recuerdo que de pequeño pasaba auténticos bochornos cuando mi madre, que era una bomba social, montaba alguna de las suyas en tiendas, salas de espera, transporte público o cualquier sitio donde hubiesen desconocidos: tierra trágame, no mamá por favor, otra vez noo... pensaba para mis adentros o conseguía balbucear cuando mi madre empezaba a sacar punta a cualquier detalle que diese juego a la conversa, a la broma, o incluso al reproche, si, eso sí, este venía a cuento (y siempre de forma educada). En esos tiempos, lo mío era pasar desapercibido, importándome bien poco el resto de la gente. Consideraba la vida social un plano en la que por distintas necesidades perentorias, uno debía vectorializar de un punto a otro, siguiendo una línea recta y sin andarse con rodeos. Con el tiempo, he ido descubriendo (o razonando), que esto no tiene porqué ser así. Es más, considero que dichos rodeos, la relación humana aleatoria, nos puede traer no pocas sorpresas agradables, y desde luego no poca información, que siempre viene bien. Veo por cierto que, en general, cada vez hablamos menos con desconocidos. El silencio o los monosílabos imperan, más allá de las redes, claro.
Pero bueno, a lo que iba. Hoy he pillado el bus de vuelta a casa. Estaba realmente cansado, y deseando llegar pronto para poder descansar. Entre ojeadas la móvil y al infinito, he llegado a ver que a mi lado iba sentada una adolescente con una pierna plegada (en vertical) y el pie apoyado sobre el asiento. Al principio no le he dado importancia, pero al rato, no podía dejar de fijarme en la suela de su sandalia presionando el tapizado del asiento del bus. No parecía mala chica. Estaba simplemente haciendo lo que yo, yendo de A a B, sentada cómodamente (para su gusto), mientras pensaba en sus cosas. Pero la visión de la suela de su sandalia llena de suciedad (o de mierda, por qué no), pisando prietamente el asiento donde cualquiera iba a sentarse después, no paraba de rondarme. El dilema, tardó en llegar: qué hago, se lo digo o no?... Y qué coño, se lo he dicho (estábamos llegando a mi parada): - Disculpa, le he dicho al levantarme, pero esta manera de sentarse (mirando a su pie), no es la más adecuada. Mi tono ha sido calmado, discreto, sin ánimo de ofender. Ella, me ha mirado sorprendida. No ha parecido sentirse molesta. Rápidamente ha sacado el pie del asiento y me ha dirigido una medio sonrisa a modo de disculpa. De igual manera le he respondido yo.
He bajado del bus y me he ido pa casa, con la sonrisa puesta...
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Aprovechando las fechas y portadas en la web, voy a parodiar de forma medio libre esta escena que no necesita presentación:
youtu.be/WYU5SAQwc4I?is=_qLsbq4f3ZrDenmU
—¿...y por eso, qué ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez por nosotros? ¿Eh?
—La subida del SMI, rebajas en el IVA, ayudas al transporte...
—Bueno, sí, evidentemente. Eso sí nos lo ha dado. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA y las ayudas al transporte, ¿eh?
—Mantener la sanidad pública.
—Bueno, vale, de acuerdo, reconozco que la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte y mantener la sanidad pública nos lo ha dado el gobierno actual. Pero...
—Mantienen la enseñanza pública que si con becas, reforzando las FPs... Ya que he nombrado lo de la sanidad, invirtieron mucho cuando la pandemia. ¿Te acuerdas de la pandemia? Qué lejano queda...
—Vale, sí, vale. Me acuerdo. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener a la sanidad y la educación públicas... ¿Qué ha hecho el gobierno sanchista por nosotros?
—Las pensiones.
—Sí, ¿qué?
—Que siguen subiendo. También está lo del ingreso mínimo vital, y lo de limitar el alquiler. Ah, y están fomentando las energías renovables...
—Ya, ya, ¿pero aparte de todo eso? De la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener la sanidad pública y a la educación, de subir las pensiones, el ingreso mínimo vital, limitar el precio del alquiler, las energías renovables... ¿qué nos han dado? ¿Eh?
—La paz.
—Ah, la paz. Por favor, cá...
(Silencio)
—Ah, bueno, sí, la paz.
En las noticias de delitos como robos, homicidios, agresiones sexuales... es habitual que la gente indique que le faltan datos, especialmente si la noticia no revela información vital como el país de origen del agresor. Porque, como todos sabemos, es clave saber la nacionalidad del agresor para saber si una violación está mal.
Sin embargo, parece que hay gente que no entiende esto, así que he decidido hacer un diagrama para que quede claro.

No lo leas.
Eran casi 30 años, faltarían meses, y un linfoma de menos de un año de evolución. Consultan por dolor. La madre lo dice claro "nunca hasta ahora se ha quejado de dolor, es alguien muy fuerte". Han sido 5 las líneas de quimioterapia. Y finalmente habían conseguido controlar la enfermedad en mediastino. Hasta marzo, que se nota una adenopatía, y en un PET-TAC de control de repente la enfermedad está extendida, como nunca lo había hecho. Ya no sólo había recurrido en mediastino, que la quimioterapia había barrido, sino que ahora afectaba a pleura y a nivel infradiafragmático.
Entramos en la habitación. Ahí está ella. Está tranquila. Le sonreimos. Desde su punto de vista debemos ser sonrisas en la alta madrugada, en la noche más oscura. Pero ese día hacía sol, y era radiante, para nosotros.
Escalamos en analgesia. Pero no sirve. Sólo dice que le funciona el tramadol. Y en cuestión de 48 horas tiene que pedirlo cada dos horas. Nadie lo había dicho, pero ya todos lo sabíamos, ella también. Y se inició la perfusión. Ya no hace falta suero, ni controlar la fiebre, ni ver constantes... Solo que esté tranquila. Y alguien hace el comentario "me sorprende la entereza con la que ha llevado todo esto". Las médicos que la han acompañado casi parecían más afectadas que la propia paciente.
Esa noche salgo, voy a un estanco. "Esta es la última, pienso". A mi lado un hombre borracho de unos 50, comprando. ¡Qué cosas! La vida es un poco una lotería.
Y esta disertación es algo personal. El motivo es otro. Disfruta del presente.
A quien le hayan cobrado cambio de moneda en transferencias en zona SEPA que es una comision oculta de mas del 7.5% que no avisan aunque la cuenta tuya y la del destinatario estén en euros, ese tanto por ciento le llega de menos al destinatario.
Ni de lejos la cotización de la moneda local a euros resulta en ese %.
El banco SAntander después de anunciar a bombo y platillo que no cobran comisiones en zona SEPA ahora las disfrazan de cambio de moneda.
Y por supuesto si llamas o te quejas te toman el pelo con respuestas incoherentes.
Quien le haya pasado lo mismo y tenga la respuesta a su queja, envirme mensaje privado para denunciarlos conjuntamente al banco de España.
Una de las cosas que valoro de un medio es que la opinión de sus articulistas no siempre coincida con la línea editorial, que haya variedad y discrepancia en las opiniones. PP y VOX firmaron la pasada semana un pacto en Extremadura que tuvo el apoyo de ABC en su editorial:

Pues bien, a partir de ese mismo día del editorial estoy viendo una sucesión de artículos críticos sobre ese pacto por parte de bastantes de sus principales firmas, especialmente en lo relativo a la "prioridad nacional":




Esto sería la definición de una apuesta gilipollas, ¿no? Si no te mueres, pierdes mil Euros, y si ganas, no vas a cobrar una mierda porque te has muerto. Bueno, pues sin darle muchas más vueltas ni recurrir a explicaciones esotéricas sobre el mercado de futuros, los fondos de cobertura y la madre que los parió, eso es lo que está sucediendo ahora mismo en los mercados y la razón por la que las bolsas van estupendamente, viento en popa, a pesar de que todos sabemos de las nefastas consecuencias de que se alargue la guerra de americanos e israelíes con Irán.
¿A qué queréis que apuesten los tiburones de los mercados? ¿A que todo se va a ir a tomar por culo? Pues buena gana, entonces. ¿Para qué les iban a servir los beneficios de esa apuesta, en caso de ganarla? ¿Para quebrar por mil millones menos? Si ganar esa apuesta es inútil, porque no dejaría ni un céntimo después de la liquidación, la única apuesta posible es la contraria: que no pasa nada, que no va a pasar nada, y si pasa algo se le saluda, se arregla enseguida y a seguir con el Business as Usual lo antes posible.
No se trata de cinismo: es un simple cálculo racional. Hay que mantener a toda costa la narrativa de que aquí no pasa nada. Es como hacer sonar la banda de música durante un naufragio: calma a la gente, evita peleas, y mantiene a los músicos alejados de los botes salvavidas. Todo son ventajas.
Así que adelante. Hagan juego. Y sólo juego optimista.
Ser pesimista es de parguelas.
Como lo he visto aquí y en otros medios, me sumo al Campeonato Nacional de Bolas de Cristal (CNBC).
Pedro Sánchez no va a tener una ocasión mejor de pillar a contrapié a esos ceporros máximos que son Feijoó y Abascal, apoyando a Trump, poniéndose de perfil cada vez que se habla de aumentar el gasto militar y, en general, lamiendo botas extranjeras.
Pedro Sánchez no va a encontrar una causa mejor para que los suyos no se queden en casa, alimentando la abstención que acabaría con él, según el guión previsto. Y a medida que pasen los días y se comiencen a poner las cosas chungas, con posibles restricciones de la movilidad por falta de combustible, todo irá peor para esa derecha trumpista que no ha sabido leer a sus votantes.
Abascal es prosionista, pero sus votantes no.
Feijóo es trumpista, pero sus votantes no.
En estos momentos los dos partidos de la derecha son prisioneros de sus amos, o de sus patrocinadores, o de cómo carajo les queráis llamar. Pero prisioneros, al fin y al cabo.
La tentación de seguir un año más y que ahí se las den todas puede ser muy fuerte, pero el presidente del Gobierno ha demostrado que sabe arriesgar cuando hay que arriesgar. Sánchez tiene la ocasión de explotar esa cuña y lo creo lo bsstante inteligente, o con el sufciente olfato pra haber detectado esa brecha. Es su oportunidad. Es su ventana. Tiene que esperar a que pasen las elecciones andaluzas del día 17, y convocar elecciones generales acto seguido. Es la suya.
Apuesto por elecciones a primeros de Julio.
Hagan juego.
menéame