Lo que ha ocurrido en Seúl esta semana no es solo una anécdota tecnológica, sino algo que podría haber salido de los guiones de Charlie Brooker para Black Mirror. Corea del Sur, ese país que a veces parece que vive en el año 2050, acaba de ordenar como monje budista a un robot humanoide. Su nombre es Gabi. Mide 1,30 metros. Y no, no es un juguete, ni una campaña de marketing de una empresa de Silicon Valley buscando notoriedad. Es un discípulo oficial de la Orden Jogye, el corazón del budismo coreano.
|
etiquetas: corea del sur , monje robot , budismo
romanoscoreanos