Proyecto Islero: el intento de España de fabricar la bomba atómica

Esperaba tener esto listo para ayer pero, por exigencias vitales, no me dio tiempo. Con un poco de retraso, y un día tarde: El proyecto Islero.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, España vivía un doble aislamiento. El régimen franquista, asociado a las potencias del Eje, fue excluido de la ONU en la Conferencia de San Francisco y vio cómo las grandes potencias aliadas acordaban en Potsdam no apoyar su ingreso en los organismos internacionales. Stalin, en particular, alimentaba una hostilidad activa hacia Madrid, en parte por el envío de la División Azul al frente soviético.

Sin embargo, el inicio de la Guerra Fría cambió el tablero. La posición estratégica de España (control del Estrecho de Gibraltar, las Baleares y las Canarias) la convertía en un activo valioso para Occidente. En 1950 se nombró embajador estadounidense en Madrid, en 1955, España ingresó en la ONU y, ese mismo año, Eisenhower y Franco firmaron un acuerdo de cooperación nuclear en el marco del programa Atoms for Peace. El acuerdo pretendía canalizar el uso del átomo hacia fines civiles, pero algunos militares en España tenían otra idea...

En septiembre de 1948, mediante un decreto secreto, Franco creó la Junta de Investigaciones Atómicas (JIA). En 1951, la fase secreta se dio por concluida y el organismo fue rebautizado como Junta de Energía Nuclear (JEN), inaugurada en la Ciudad Universitaria de Madrid. Su mandato oficial era actuar como centro de investigación, órgano asesor del Gobierno e impulsor del desarrollo industrial vinculado a la energía nuclear.

En 1958, Franco y el ministro de la Presidencia Luis Carrero Blanco inauguraron el Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón, en las instalaciones de la JEN. El programa civil nuclear avanzaba. España poseía entonces las segundas mayores reservas de uranio del mundo. Todo esto sentó las bases para el inicio de...

El proyecto Islero.

En febrero de 1963, el gobierno encargó al militar y físico Guillermo Velarde la dirección técnica de un programa secreto para desarrollar armamento nuclear. El proyecto recibió el nombre de Islero, en homenaje al toro bravo que en 1947 mató al torero Manolete. Evocador.

Las motivaciones eran varias. La independencia de Marruecos en 1956 y sus reclamaciones sobre el Gran Marruecos (que incluían los territorios españoles en África) generaban una amenaza difusa pero real. Para los militares que promovían el proyecto, la disuasión nuclear era la respuesta lógica. A ello se sumaba el deseo de reducir la dependencia de Estados Unidos, con quien España había firmado acuerdos de bases militares en 1953 pero desde una posición de clara inferioridad. Poseer la bomba equivalía a sentarse en la misma mesa que las grandes potencias.

Para mantener el secreto, Velarde recibió la orden de no identificarse nunca como militar. Ante sus colegas científicos se presentó como un civil interesado en aplicaciones teórico-prácticas de la energía nuclear. Ninguno de sus colaboradores conoció con exactitud la finalidad real del proyecto.

Uno de los primeros problemas a los que se enfrentaron fue el del combustible. Las plantas de enriquecimiento de uranio exigían una inversión económica y energética imposibles para España. Las bombas de plutonio, en cambio, presentaban ventajas: la materia prima podía extraerse del combustible irradiado en un reactor, en parte directamente y el resto mediante reprocesado en instalaciones extranjeras.

Desde 1963, España negociaba con Francia la importación de un reactor nuclear que se instalaría en Vandellós, en la provincia de Tarragona. La elección de Francia no era casual: era la única potencia europea que miraba al franquismo con cierta simpatía. Charles de Gaulle quería que existiera otro actor nuclear en el continente para que la defensa de Europa no dependiera exclusivamente de Estados Unidos. A principios de los años sesenta, según el periodista Francisco Gámez Balcázar, De Gaulle y Franco firmaron un acuerdo que autorizaba la instalación en España de un reactor no sometido al control del OIEA ni al de las agencias estadounidenses.

El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 estadounidense colisionó con un avión cisterna sobre Palomares. Cuatro bombas termonucleares cayeron sobre el terreno. Velarde, enviado al lugar como experto, observó que algunas rocas presentaban una superficie ennegrecida con elevada radiactividad. A partir del análisis de los restos de las bombas estadounidenses, logró deducir el mecanismo de funcionamiento conocido como método Ulam-Teller, el principio físico que subyace a las bombas de hidrógeno o termonucleares. Solo Estados Unidos, la URSS, Francia y China lo conocían hasta ese momento. España se convirtió en el quinto.

Paradójicamente, ese mismo año Franco ordenó pausar la investigación militar y redirigir los esfuerzos hacia la construcción de reactores y la producción de plutonio. Sin embargo, la JEN instaló el reactor Coral-I, capaz de operar con plutonio-239 o con uranio enriquecido al 90%. En 1969, se obtuvieron los primeros gramos de plutonio de fabricación española, los únicos en el mundo no sometidos a la supervisión del OIEA.

En 1971 se retomó el Proyecto Islero. Un estudio interno concluyó que España podía poner en marcha con éxito la opción nuclear militar utilizando las instalaciones ya existentes. El elemento central del plan era la central de Vandellós I, inaugurada el 6 de marzo de 1972 con tecnología francesa, que se convertiría en la fuente de plutonio militar. El estudio señalaba que la primera prueba nuclear podría realizarse en el desierto del Sáhara, al sur de Smara, con un coste aproximado de 8.700 millones de pesetas. Para fabricar una bomba se necesitaban unos seis kilos de plutonio.

El reprocesado del combustible irradiado de Vandellós I se realizaba en Francia. Los documentos internos de EDF y del CEA (los dos grandes actores nucleares franceses) confirmaban que el plutonio de propiedad española podría destinarse, con el beneplácito de París, tanto a usos civiles como militares.

La CIA informó al secretario de Estado Henry Kissinger de que el Proyecto Islero estaba a punto de dar frutos. Las tensiones entre España y Estados Unidos ya eran notables: la crisis del petróleo de 1973 y la guerra del Yom Kippur habían complicado las relaciones atlánticas. El almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno desde junio de 1973, era el principal impulsor político del programa. Según fuentes citadas en diversas investigaciones, habría entregado a Kissinger un informe sobre el Proyecto Islero el 19 de diciembre de 1973.

El 20 de diciembre de 1973 la banda terrorista ETA, convenientemente para España y, también, para Estados Unidos, mató a Carrero Blanco.

Paralelamente, informes desclasificados de los servicios de inteligencia militar estadounidenses señalaban que España estaba almacenando plutonio al margen de los controles del OIEA, una conducta que, en palabras de los propios análisis norteamericanos, era propia de un Estado paria y no de un aliado occidental.

A pesar del impulso técnico y militar, el Proyecto Islero encontró su principal obstáculo en la política interior. El ministro de Industria Gregorio López Bravo, representante de la corriente tecnocrática del franquismo, convenció a Franco de los costes del programa: 60.000 millones de pesetas y, sobre todo, la ruptura con Estados Unidos. Franco autorizó la continuación de las investigaciones teóricas pero prohibió expresamente la fabricación de la bomba. Los tecnócratas aspiraban a la integración de España en el bloque occidental y no compartían la visión de los militares de que España debía garantizar su defensa por sus propios medios.

A todo cerdo le llega su San Martín, aunque a veces con retraso. A Franco le llegó un poco antes del 20 de noviembre de 1975, pero esta es la fecha oficial. Así sea.

Esto no significó el fin del Proyecto Islero. Los gobiernos de Arias Navarro y Adolfo Suárez lo mantuvieron de forma soterrada. En 1976, el ministro de Asuntos Exteriores José María de Areilza reconoció públicamente que España estaría en condiciones de fabricar la bomba "en siete u ocho años si nos pusiéramos a ello". Se aprobó la construcción del Centro de Investigaciones Nucleares de Soria, que albergaría, entre otras instalaciones, un reactor de plutonio y una planta de reelaboración del combustible gastado de Vandellós I.

Sin embargo, la presión estadounidense no cesó. El presidente Jimmy Carter lanzó una campaña sistemática contra los Estados que no habían firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que España había rehusado suscribir cuando se abrió a la firma en 1968. Washington amenazó con suspender las exportaciones de uranio enriquecido a España, lo que habría paralizado las centrales nucleares civiles ya en funcionamiento.

Islero, el toro bravo, recibió la estocada mortal en una fecha muy señalada.

Adolfo Suárez dimitió como presidente del gobierno el 29 de enero de 1981. Él quería continuar con el proyecto Islero. Sin embargo, el día que se acordó someter a la inspección del OIEA, Adolfo Suárez no pudo acudir. Se encontraba secuestrado en el Congreso de los Diputados. Ese día era el 23 de febrero de 1981. Fue Luis Magaña Martínez quien firmó con la OIEA, tocando de muerte el proyecto.

El PSOE, que llegó al poder en 1982, había resuelto ya abandonar el proyecto nuclear y permanecer en la OTAN. En 1987, el gobierno de Felipe González firmó el TNP, clausurando formalmente el Proyecto Islero. España nunca llegó a construir ninguna bomba, pero había acumulado el conocimiento teórico y parte de la infraestructura necesaria para haberlo hecho.

En 2016 Guillermo Velarde publicó sus memorias, confirmando por primera vez de manera pública lo que hasta entonces habían sido solo rumores. El libro arrojó luz sobre un episodio que había permanecido oculto durante medio siglo y puso de manifiesto la capacidad técnica real que España había alcanzado: el país fue el quinto del mundo en conocer el método Ulam-Teller, y sus científicos desarrollaron diseños funcionales de bombas de implosión de plutonio sin llegar a construirlas jamás.

Fuentes

- Proyecto Islero: es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Islero

- Roberto Muñoz Bolaños: "El Proyecto Islero. La bomba atómica española." asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/download/740/1152

- Global Affairs y Estudios Estratégicos, Universidad de Navarra: "El Proyecto Islero: El sueño español de desarrollar la bomba atómica." www.unav.edu/web/global-affairs/el-proyecto-islero-el-sueno-espanol-de

- Periódico La Nación: "Proyecto Islero, el plan de la España de Franco para conseguir la bomba atómica y por qué no llegó a hacerlo." www.lanacion.com.ar/el-mundo/proyecto-islero-el-plan-de-la-espana-de-f

- Medio El Economista: "El Oppenheimer español y el proyecto nuclear de Franco." www.eleconomista.es/actualidad/noticias/12704577/03/24/asi-fue-el-proy

- "El secreto de la bomba atómica española." www.defensa.com/libros/secreto-bomba-atomica-espanola