Expongo la situación.
Dejo a mi hijo en su clase de saxofón y me doy una vuelta para gastar la hora de su clase sin aburrirme. Cuando paso por la puerta de un restaurante muy recomendado, escucho una conversación de un chico con sus amigos y amigas. La escucho porque habla en voz alta. La calle está vacía y su voz hace hasta eco. Está dando cátedra.
Mas o menos fue así.
"En la Gran pirámide han encontrado unos bloques de mármol que estaban trabajados con láser y no había láser antes de Cristo."
Soy un humilde licenciado en Historia y el mundo está en la mierda. Literal, bro.
Después de casi cincuenta años de estar escuchando en todas partes lo cojonudos que somos los europeos, de elevados valores y demás, y lo salvajes y asilvestrados que son todos los demás, especialmente todos esos países musulmanes y asiáticos que no siguen a USA, pináculo de la civilización, finalmente veo a mi avanzada adulta edad cómo se caen todas las caretas del Mundo.
Aquí se han quedado todos muy retratados en esta invasión, no sólo EEUU e Israel. Los países europeos, todos ellos, han quedado muy retratados también, en un principio directamente como cómplices y facilitadores de toda la catástrofe humanitaria de Oriente Medio desde Gaza hasta Irán pasando por Líbano, y finalmente como las putas oportunistas que son sin mover ni un miserable dedo para evitar absolutamente nada ni resolver un carajo, siendo como son el principal socio comercial de Israel y uno de los aliados comerciales más importantes de USA. NI UN DEDO han movido. Han tenido que ser Pakistán, India en menor medida y China (esto se lo callan muy muy mucho los medios occidentales) los que han actuado diplomáticamente para darle una salida a Trump del pozo en el que él mismo se había metido y poder abrir una tregua de dos semanas y desbloquear el Estrecho de Ormuz.
La gloriosa y líder jardinera mundial Unión Europeda, faro y guía de la Humanidad y de los valores más valores de todos los valores, no ha hecho NADA más que ponerse de perfil, seguir comerciando con ambos invasores genocidas sin sacar ni una sola de esas sanciones tan guays que con tanta alegría le aplican inmediatamente al resto de países del Mundo (como por ejemplo Venezuela), y esperar a ver si pasa todo, como sea con 90.000.000 de iraníes y 5 millones de libaneses en juego que nos dan exactamente igual todos porque son moros y son basura, y podemos volver a seguir aquí como si nada hubiera pasado celebrando "cumbres" y "G7s" como si fuéramos los más importantes del Mundo.
Por no mencionar los mensajes filtrados por el subnormal del Zanahorio de personajes abyectos como el napoleoncillo francés, diciendo que pueden hacer juntos "grandes cosas en Irán" o los degenerados inmorales de los dirigentes alemanes, protegiendo al 100% a Israel y diciendo que Trump está haciendo "el trabajo sucio por nosotros" en Irán. Eso los dirigentes "demócratas" y "fareros del Mundo", que luego tenemos a auténtica escoria como Orbán, que gracias a Dios sólo es relevante en esa pocilga de país que gobierna, a quienes tendríamos que dar de comer aparte.
A nosotros se nos va a olvidar todo para finales de esta semana, cuando ya los telediarios den paso a la siguiente gran noticia. Porque lo de Palestina ya ni cotiza y el Líbano pues mira son cosas que pasan entre esos pueblos inferiores de moros de mierda con los que nuestros socios y aliados deben desgraciadamente lidiar, muy a pesar suyo. Pero a los demás países del Mundo no se les va a olvidar, igual que a nadie se le olvida quién les atacó, humilló y masacró en el pasado, tampoco a nosotros.
El "proyecto europeo" pasará a la Historia igual que tantos otros "proyectos europeos" pasados: un hatajo de pijos miserables y oportunistas, racistas por tradición y de absoluta doble moral, capaces de dejar morir a 90.000.000 de personas (por las que el mes pasado decían estar muy preocupados) con tal de no enfadar a sus líderes Trump y Netanyahu y de no molestar a sus queridos inversores. Exactamente el mismo lugar ocuparán esas petromonarquías árabes de cabreros de mierda venidos a más: 100% colaborando con el exterminio y luego llevándose las manos a la cabeza horrorizados cuando les caían misiles iraníes, de Irán, un país literalmente defendiéndose de su propia desaparición, en su territorio desde donde se abastece, cobija y mantiene a las tropas invasoras.
Sólo podemos tener en cuenta, y doy fe de que el resto del Mundo lo sabe porque así lo han expresado múltiples países, la integridad y la humanidad de España, que en todo momento se ha mantenido firme y ligada al Derecho Internacional y ha condenado rotundamente las acciones de ambos agresores en Irán y en Palestina y en Líbano. Le siguieron tímidamente Italia y hasta se comenta que la postura de España influyó en el Primer Ministro de Reino Unido para no irse de cabeza con sus hermanos americanos (igual que han hecho las trescientas veces anteriores sin pestañear).
Quizá en algún momento la actitud de España sea la norma en Europa y los europeos puedan volver a la mesa de los mayores en el mundo. Mientras tanto, ser europeo ahora mismo es una auténtica vergüenza y ser de determinados países como Francia o Alemania es más vergüenza todavía.
En estas fechas tan señaladas, y aprovechando mi afición por la numismática, me parece el momento adecuado para hablar de la famosa traición de Judas Iscariote, así como del precio que habría recibido por ello. Para eso, voy a traducir un más que correcto comentario en Reddit de mi amigo HeySkeksi, con su permiso.
Judea, a pesar de estar en la órbita del imperio Romano, todavía no había sido absorbida fiscalmente por el imperio y probablemente todavía operase bajo un estándar cuasi-griego igual que otros territorios post-seléucidas como Elimais o Partia.
Esto se vuelve especialmente probable puesto que el siclo de Tiro (unos 14 gramos, frente a los 3,7 de un denario) era la única moneda aceptada por el Templo, ya que Tiro aún acuñaba moneda al estilo helenístico, con monedas de alta pureza de plata.

Así que si estamos hablando de 30 monedas de plata helenística, estamos hablando de 30 siclos de Tiro. Este es el tipo comúnmente aceptado para referirse al botín de Judas, pero realmente no lo sabemos. Simplemente es más probable.
Para empezar, hay que establecer que los siclos de Tiro no eran siclos de peso típico, como los de Babilonia, que pesaban 8 gramos. Estos eran en realidad tetradracmas grandes de plata acuñados bajo el estándar fenicio, y todas las ciudades costeras fenicias llevaban acuñándolos unos 300 años a esas alturas (el tipo con el rey y el reverso del águila fue introducido originalmente por Tolomeo II, continuando durante todo el período seléucida y post-Seléucida del Levante pero con Melqart en vez del rey).
Más que guiarse por lo que sucedía en Roma, nos iría mejor fiándonos de los Diarios Astronómicos Babilonios en cuanto a poder adquisitivo de la plata en un mundo post-helenístico. A diferencia de Roma, que estaba en un profundo proceso de urbanización, tanto Judea como Babilonia eran principalmente rurales y ganaderas. Según el diarista, los campesinos babilonios ganarían uno o dos siclos babilonios al mes. Recordad, los siclos tirios pesaban el doble, así que un siclo tirio sería equivalente a las ganancias de un mes de un campesino.
Probablemente lo más importante sea recordar que los campesinos nunca habrían recibido plata. Incluso las acuñaciones cívicas de bronce eran cosa de las ciudades. La plata se reservaba para pagar a mercenarios y hacer ofrendas. En su lugar, a los campesinos se les habría pagado su salario equivalente (2 siclos babilonios / 1 siclo tirio) en su equivalente en cereal, probablemente cebada.
En Babilonia, el valor medio de 2 siclos en los 600 años de datos registrados era de 18 litros de cebada. Esto quiere decir que cada campesino recibía 27 libras o sea lo suficiente para hacer el doble de ese número de hogazas (aunque parte del grano habría sido intercambiado por bienes).
Así que 30 monedas grandes de plata eran 420 gramos de plata o el equivalente de 800 libras de cebada (unas 1600 hogazas).
También se puede entender esto en función del uso de estos tetradracmas (siclos de Tiro): pagar soldados. El soldado medio de infantería de un ejército helenístico recibía un tetradracma al mes a mayores de sus raciones de comida y aceite, botín aparte. Esto significa que 30 siclos de Tiro habrían sido 2,5 años de paga de un soldado raso de infantería.
Esto sería una absoluta fortuna para un campesino. Es posible que un personaje como Judas hubiese tenido problemas para gastarlos, considerando la desconexión entre los campesinos del Oriente Próximo respecto de la economía monetaria. En mi opinión, probablemente habrían sido confiscados.
Nota mía: El hecho de que Mateo (26:15) escriba "triakonta argýria" (30 monedas de plata) cimenta la idea de la desconexión entre la economía monetaria y la realidad cotidiana de la clase baja de la época. Si Mateo hubiese estado acostumbrado a una economía basada en la moneda, probablemente habría escrito "triakonta denaria" o "triakontes sigloi", indicando la denominación del pago.
www.reddit.com/r/AskHistorians/comments/1sau2tg/comment/oe6kh2q/
Trump hace dos días:
«No están ofreciendo mucha resistencia; ¡ni siquiera nos están disparando!»:
x.com/i/status/2039113839216636086
Hoy:
«ÚLTIMA HORA: Un segundo avión de combate de la Fuerza Aérea, un A-10 Warthog, se estrelló en la región del Golfo Pérsico el viernes, y el único piloto fue rescatado sano y salvo. Esto ocurrió aproximadamente al mismo tiempo que un F-15E fue derribado sobre Irán.»

Como lo he visto aquí y en otros medios, me sumo al Campeonato Nacional de Bolas de Cristal (CNBC).
Pedro Sánchez no va a tener una ocasión mejor de pillar a contrapié a esos ceporros máximos que son Feijoó y Abascal, apoyando a Trump, poniéndose de perfil cada vez que se habla de aumentar el gasto militar y, en general, lamiendo botas extranjeras.
Pedro Sánchez no va a encontrar una causa mejor para que los suyos no se queden en casa, alimentando la abstención que acabaría con él, según el guión previsto. Y a medida que pasen los días y se comiencen a poner las cosas chungas, con posibles restricciones de la movilidad por falta de combustible, todo irá peor para esa derecha trumpista que no ha sabido leer a sus votantes.
Abascal es prosionista, pero sus votantes no.
Feijóo es trumpista, pero sus votantes no.
En estos momentos los dos partidos de la derecha son prisioneros de sus amos, o de sus patrocinadores, o de cómo carajo les queráis llamar. Pero prisioneros, al fin y al cabo.
La tentación de seguir un año más y que ahí se las den todas puede ser muy fuerte, pero el presidente del Gobierno ha demostrado que sabe arriesgar cuando hay que arriesgar. Sánchez tiene la ocasión de explotar esa cuña y lo creo lo bsstante inteligente, o con el sufciente olfato pra haber detectado esa brecha. Es su oportunidad. Es su ventana. Tiene que esperar a que pasen las elecciones andaluzas del día 17, y convocar elecciones generales acto seguido. Es la suya.
Apuesto por elecciones a primeros de Julio.
Hagan juego.
Es un tema recurrente, al menos en esta web, el considerar que el votante de izquierdas es más exigente y hace mayor autocrítica que el de derechas. Que si un partido que se dice de izquierdas no cumple, sus votantes potenciales le castigan con la abstención, mientras que los partidos de derechas siguen teniendo una base continua de votantes.
¿Por qué ocurre esto? Podríamos hablar de la famosa "superioridad moral de la izquierda", de que los votantes de derechas son "tontos y fachapobres" y todo eso. Y sería sencillo pensar así y ya está, dar una respuesta simple que nos haga quedar bien con nosotros mismos. Pero creo que hay un motivo conceptual por el cual el votante de izquierdas es más exigente.
¿Qué espera un votante de los políticos? En el caso del votante de izquierdas, espera de los políticos que actúen para solucionar los problemas que afectan a nuestras vidas. La izquierda suele defender la intervención estatal en mayor o menor medida, desde controles al mercado hasta control directo de sectores económicos. Por ejemplo, ante el problema de acceso a la vivienda, el votante de izquierdas quiere que el gobierno se moje, cree leyes contra la especulación, construya VPO, limite los usos de los inmuebles, suba impuestos a grandes tenedores, etc. En resumen, que los gobiernos hagan cosas.
¿Y el votante de derechas? Pues de general conservador y partidario de que el mercado se regule solo, lo que espera de los políticos es que no actúen, que interfieran lo menos posible, que se ocupen solo de lo estrictamente necesario, como la justicia, seguridad, infraestructuras básicas y ya está. Siguiendo con el ejemplo de la vivienda, como defendió Martinez Almeida, alcalde de Madrid, de forma pública: No hacer nada.

Esto que hace Almeida sería anatema y la condenación para un político de izquierdas, porque sus votantes quieren, exigen, que actúen. Para uno de derechas, no resulta un problema decir que no se hará nada. Porque eso es lo que quieren. Que el político no haga nada, al menos a nivel económico, y que sea la iniciativa privada quien solucione los problemas.
Y si los precios de los pisos suben, pues ya bajarán, o es el momento de invertir, o vete a vivir fuera del centro, o lo que sea. Pero que los políticos no hagan nada, que no toquen, que lo que tocan lo estropean aun más y el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eso espera y desea el votante de derechas. Que los mercados actúen, si eres liberal, o que las cosas sigan como están, si eres conservador. Pero el estado, que se quede quieto.
La exigencia que tiene un político que dice ser de izquierdas al llegar al poder es mucho mayor que la de un político de derechas. Porque al político de izquierdas se le pide que actué para resolver los problemas. Porque es lo que espera la izquierda, que desde los poderes públicos se haga algo. Pero al político de derechas, pues su votante no le exige nada. Con no "romper" nada, ya es suficiente.
Si un gobierno de izquierdas no es capaz de solucionar el problema con la vivienda, sus votantes quedarán decepcionados. Si un gobierno de derechas no soluciona el problema de vivienda, ni intenta hacerlo, sus votantes dirán que "es el mercado amigos" y puede que hasta vean una oportunidad en la situación, en vez de un problema.
Así que, en resumen, los votantes de izquierdas siempre exigirán más a los partidos a los que votan, porque esperan que hagan algo, mientras que los de derechas no serán tan exigentes, porque esperan que se haga lo mínimo posible. Y por eso, porque es mas difícil hacer que no hacer, los partidos que dicen ser de izquierdas tienen más difícil cumplir con las expectativas de sus votantes.
Más de 60 países miembros de la ONU han suscrito este jueves una declaración que constata su “profunda preocupación por la escalada de tensiones en Líbano”.
10 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
100 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
1.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
10.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
100.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
Parada a repostar, bajamos el nivel pero seguimos matando cada día: Los países "Tururu tururu tururu".
Volvemos a la carga:
10 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
1.000 asesinados: Los países "Mostramos nuestra profunda preocupación"
....
¿En qué momento hemos aceptado que un estado puede arrasar de todas las maneras posibles a un conjunto de personas en la mayoría de casos inocentes e indefensas sin ningún tipo de consecuencia?
¿No hemos evolucionado como especie para que esto esté pasando delante de nuestros ojos y lo máximo que mostremos sea nuestra "Profunda preocupación"?
¿Cuánta gente más ha de morir? Son personas joder, niños, hombres y mujeres inocentes, familias enteras, personas con sueños, dificultades, sentimientos, como todos nosotros.
Y luego dedicando páginas y páginas de prensa a un viajecito a la luna inflado de propaganda (me encanta la astronomía y el espacio), donde se han gastado millonadas mientras se deja que miles de personas mueran de la manera más atroz.
¡Váyanse a la mierda!
La operación para extraer a un piloto en Irán, presentada como un éxito, fue en realidad un completo fiasco militar.
La extracción del piloto requirió un despliegue militar masivo y provocó enormes pérdidas de equipo. Por parte iraní, hubo 5 muertos.
En resumen: se perdieron 2 aviones C-130 Hércules, 2 helicópteros Black Hawk y, aparentemente, también 2 drones Reaper valorados en "solo" 30 millones de dólares cada uno.
Esto indica que la apresurada retirada también fue una derrota y que la defensa antiaérea fue combativa, y que a baja altitud, las fuerzas iraníes se mantienen fijas por debajo de los 5000 metros.
En cuanto a la destrucción de las capacidades de Irán, que según se dice han quedado gravemente dañadas, esto simplemente no es cierto. En los bombardeos de Serbia de 1999, el ejército serbio apenas se vio afectado, si es que lo estuvo, y la táctica empleada fue masacrar a la población civil.
Así que tuvimos que perder 6 aviones caros, y por supuesto, más que el resto, porque probablemente este no sea el único equipo que quedó atrás, da igual si lo destruyeron los militares estadounidenses o los iraníes.
La atención de los medios centrada en el rescate del piloto contribuye a eclipsar la derrota. Un ejército derrotado deja atrás mucho equipo.
El derribo del avión también indica que, debido a la falta de municiones de largo alcance, ahora los aviones deben sobrevolar el territorio para entregar carga convencional.
Nada bueno tampoco.
Lo que importa en una guerra, como dijo Adolf, es que la guerra, al final, es una lucha entre restos, y por lo tanto, quien tenga las últimas balas gana.
Para disponer de la munición más moderna, se necesitan 1) reservas y 2) fábricas para reabastecerlas. Actualmente, Estados Unidos cuenta con pocas fábricas, salvo quizás las que se utilizan como escenarios para «The Walking Dead», lo cual resulta poco relevante para la producción de municiones. La capacidad de producción es insuficiente, sobre todo para abastecer las guerras en Ucrania, Gaza, el sur del Líbano e Irán. Sin mencionar que Israel tiende a sobreutilizar las municiones en el sur del Líbano, con consecuencias desastrosas.
La brillante operación en el sur del Líbano es peor que las peores ofensivas de 1915, si es que alguna vez existió.
Cabe añadir que Estados Unidos está sometido a un embargo chino de numerosos componentes militares, que van desde proyectiles convencionales hasta tecnología de punta.
En Estados Unidos solo persiste un mito: el de una potencia militar invencible ante la cual todos deben inclinarse, lo cual resulta curioso si se tiene en cuenta la cantidad de derrotas militares que ha sufrido el país desde 1945.
Probablemente resulte impensable siquiera hablar de una derrota militar para el país. Sin embargo, eso es precisamente lo que es. Y, en consecuencia, la pérdida de su estatus imperial.
Cuando se creó el petrodólar, el déficit externo de Estados Unidos era muy pequeño, la balanza de servicios presentaba un superávit y el país tenía en gran medida un saldo acreedor.
Desde 1971, parece que el país ha ido acumulando malas decisiones una tras otra, empeorando cada vez más la tendencia a la baja.
El estatus imperial del dólar destruyó las fábricas. ¿Para qué molestarse en producir allí? Era mucho más sencillo imprimir dólares.
Patrick Raimond.
En 2002, el Pentágono gastó 250 millones de dólares en el mayor ejercicio militar de la historia de Estados Unidos, denominado «Millennium Challenge». Contó con 13.500 participantes, dos años de planificación y todo lo necesario. La idea era bastante sencilla: simular la invasión de un país de Oriente Medio en el Golfo Pérsico, sospechosamente parecido a Irán. El objetivo era demostrar que el dominio tecnológico estadounidense podía arrasar con todo a su paso.
Eligieron a un marine retirado de tres estrellas llamado Paul Van Riper para interpretar al enemigo.
Van Riper, quien sirvió 41 años en el ejército, desde Vietnam hasta la Operación Tormenta del Desierto, analizó la situación y actuó como cualquier adversario que se precie: la ignoró por completo. En lugar de radios, utilizó mensajeros en motocicleta. Las órdenes de ataque se ocultaron en la llamada diaria a la oración. Enjambres de lanchas rápidas cargadas de explosivos fueron enviados a través del estrecho de Ormuz.
En menos de 10 minutos, hundió 16 buques de guerra estadounidenses: un portaaviones, 10 cruceros y 5 buques anfibios. Más de 20 000 bajas estadounidenses simuladas. El equivalente a Pearl Harbor, ejecutado con pequeñas embarcaciones y misiles de crucero por un exmarine con un teléfono y mala actitud.
Así pues, el Pentágono hizo lo que cualquier institución que se precie haría cuando la realidad no se ajustaba al plan.
Los barcos fueron reflotados. Las fuerzas de Van Riper tuvieron que activar su radar antiaéreo para poder localizarlo y destruirlo fácilmente. Incluso le advirtieron que no tenía permitido derribar a la 82.ª División Aerotransportada que se aproximaba. El resto del ejercicio estaba guionizado para garantizar una victoria estadounidense.
Van Riper se marchó indignado. Sus últimas palabras fueron: «No se ha aprendido nada de esto. Una cultura que no está dispuesta a reflexionar a fondo y a ponerse a prueba no augura nada bueno para el futuro».
Aprovechando las fechas y portadas en la web, voy a parodiar de forma medio libre esta escena que no necesita presentación:
youtu.be/WYU5SAQwc4I?is=_qLsbq4f3ZrDenmU
—¿...y por eso, qué ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez por nosotros? ¿Eh?
—La subida del SMI, rebajas en el IVA, ayudas al transporte...
—Bueno, sí, evidentemente. Eso sí nos lo ha dado. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA y las ayudas al transporte, ¿eh?
—Mantener la sanidad pública.
—Bueno, vale, de acuerdo, reconozco que la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte y mantener la sanidad pública nos lo ha dado el gobierno actual. Pero...
—Mantienen la enseñanza pública que si con becas, reforzando las FPs... Ya que he nombrado lo de la sanidad, invirtieron mucho cuando la pandemia. ¿Te acuerdas de la pandemia? Qué lejano queda...
—Vale, sí, vale. Me acuerdo. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener a la sanidad y la educación públicas... ¿Qué ha hecho el gobierno sanchista por nosotros?
—Las pensiones.
—Sí, ¿qué?
—Que siguen subiendo. También está lo del ingreso mínimo vital, y lo de limitar el alquiler. Ah, y están fomentando las energías renovables...
—Ya, ya, ¿pero aparte de todo eso? De la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener la sanidad pública y a la educación, de subir las pensiones, el ingreso mínimo vital, limitar el precio del alquiler, las energías renovables... ¿qué nos han dado? ¿Eh?
—La paz.
—Ah, la paz. Por favor, cá...
(Silencio)
—Ah, bueno, sí, la paz.
Estoy leyendo a demasiada gente sedienta de sangre que afea a Donald Trump haberse echado atrás, y me parece repugnante, estúpido y descerebrado. Son tantas las ganas de atacar y ridiculizar, de todos los modos posibles, al presidente norteamericano, que hasta cuando hace lo más lógico y aporopiado se aprovecha para decirle que es un mierda, o reírle las gracias a los del TACO.
Comprendo que Israel promueva esas cosas, proque ellos querían sangre, mucha sangre, y todo lo que no sea un mar de sangre es un error, ¿pero el resto?
¿De veras vais a decirle al abusón de la clase que es un mierda y un mariquita por no haberle partido la cara al gafotas que no le dio el bocata? ¿Sois de esos? Jo, Anselmo, que maricón eres, que el gafotas se ha reído de tí. Vaya mierda es el Anselmo, que promete hostias a los pequeños y luego no les pega. Vaya pringado el Anselmo, que dijo que se mearía en la mochila d elso de primero y luego no se meó.
Yo es que leo por aquí y por medios similares, y alucino. Burlarse de Trump por no haber tirado una bomba atómica. Burlarse de él por no haber matado un millón más. ¿Qué son los que hacen eso? ¿Primos de Netanyahu o simples hijos de puta sin filiación conocida?
Nunca termina uno de sorprenderse con la cantidad de canallas que hay por ahí sueltos.
Me refiero a lo que hay almacenado, no a lo que está por extaer del suelo.

Por más que suenen notocias al respecto, ni aquí, ni en Alemania, ni posiblemente en ninguna parte, va a ser posible recuperar el servicio militar obligatorio. Y no se trata sólo de que la idea genera un enorme rechazo que puede incinerar las expectativas electorales del partido al que se le ocurra proponer semejante cosa, sino por imposibilidad material.
En primer lugar, tras décadas de pelotazos urbanísticos y abandono, ¿de dónde sacarían los cuarteles para alojar a los cientos de miles de jóvenes que tendrían que alojar? No es una infraestructura barata ni que se pueda construir en pocos meses. ¿De dónde sacarían las oficinas de reclutamiento y todo aquel conjunto de personal formado alrededor del servicio militar? ¿Cómo podrían compatibilizar la exigencia de ese servicio con la legislación actual?
Supongo que esto último es lo de menos, porque las leyes se pueden cambiar, pero los dos primeros puntos, especialmente el primero, son cuellos de botella de tal magnitud que no parece realista que se puedan solucionar en meses o en años.
La cuestió es por qué agitan ese fantasma de vez en cuando. Supongo que la intención real es transmitir a la población una especie de miedo, deestado de alerta, tan propio de la actual doctrina del shock. Porque lo cierto es que nadie sabe para qué serviría y menos aún como podría hacerse en la práctica.
Hasta los de Vox calla como putas sobre el tema. Las risas que nos echaríamos si le propusieran semejante cosas a sus jóvenes votantes...
Escucho todos los días: ¡Qué caro está el súper!, o los coches, o irte un fin de semana de hotel o vivir sólo. Pero nadie dice lo que está pasando, nos hacemos pobres, cada año. Poco a poco. Conseguimos que nos suban el salario mínimo un %5 y la vida sube un 15%, conseguimos un 3% de ayuda a la vivienda y la vivienda sube un 8. Mientras tanto los impuestos suben, los servicios públicos van a menos. Como nota, ayer salí a tomar algo, un cargo público estaba en el bar, con 4 escoltas. Tomando cervezas con su mujer, me puse a calcular, 35.000€ por cuatro escoltas en 3 turnos. 420.000€ para que un cantamañas se tome unas cervezas a las 2 de la madrugada, diferentes formas de ver la vida.
Después de las gravísimas declaraciones de Donald Trump en el día de ayer martes 7 de abril y del extraño paso atrás a última hora en el que se involucraba a un actor externo como Pakistán está claro que EEUU es oficialmente un país ridículo y que su presidente, demente ya a la vista de todos, no es meritorio de su cargo o es más bien el que ocuparía uno en una república bananera.
Las hipótesis que cabrían barajar son las siguientes:
1. Fue un farol de Donald Trump, otro más, llevado al extremo hasta el punto de que la Casa Blanca se desentendiese diciendo que sólo él, el presidente, sabía lo que haría, como si de una autocracia se tratara, con el fin de con ese tono amenazante conseguir a la desesperada que Irán abriese el estrecho de Ormuz.
2. Miembros de la Casa Blanca han disuadido a Trump de que escalara la guerra sabiendo que eso podría suponer cometer flagrantes crímenes de guerra difíciles de excusar que haría copartícipes y juzgables a varios miembros de su equipo.
3. La participación de Pakistán fue real y habría amenazado en conversaciones internar con participar activamente en la guerra, sin descartarse la escalada nuclear en caso de que Irán fuese atacado como lo había anunciado Trump.
Aún resulta difícil saber qué ha pasado realmente pero todo apunta a que lamentablemente fue lo primero ya que cualquier escenario debe contemplar ya la posibilidad de replantear la continuidad de Trump al cargo. Sin embargo, la única hipótesis con menos fuerza para ello es la primera, la de la estrategia dialéctica sin un plan de ataque real, es decir, un farol.
Y esto parece estar verificándose con el hecho de que ya nos encontramos en "el día siguiente", han pasado ya muchas horas y Trump sigue soltando bravuconadas de victoria bélica compartidas por sus portavoces y republicanos más cercanos.
Entonces, ¿Nada ha cambiado? ¿Que un presidente de un país que habla insistentemente de la paz sea capaz de amenazar con matar a millones de personas y destruir un país no tiene ninguna consecuencia? ¿Ya se han enfriado esas palabras? ¿Vamos a permitir que vuelva a ocurrir? ¿Vamos a poner al fin fin a esto?
Hace poco tiempo estuve en el funeral de una amiga. Una experiencia dolorosa. Hubo un momento en dónde algún miembro de la familia pronuncia un discurso, pero el dolor dificulta muchísimo esa tarea: se termina cayendo en clichés por lo que no se recuerda la persona como tal, sino que se convierte en un discurso nacido de una plantilla, para evitar el riesgo de hacer quedar mal al que se ha ido o decir una palabra o frase inapropiada. Pensé que uno debería ahorrarle ese trago muy amargo a los familiares y tener previamente escrito el discurso. Si algo sale mal, pueden culparme, nadie mirará mal a mis familiares. Así que empecé a escribirlo y joder, no es nada fácil, ¿pongo alguna broma para romper la tensión y el dolor? ¿Una frase elocuente? ¿Qué?
Hasta hora sólo tengo este inicio: "Si están escuchando este discurso es que estoy muerto, ¡mierda!". No creo que deba dejar la última palabra.
Naciste sabiendo sentir. No sabiendo hablar: sabiendo sentir. La diferencia es enorme y nadie te la explica.
Cuando tenías tres meses eras un sistema emocional puro y sin filtros. Hambre, miedo, placer, apego. Sin comentarista interior, sin narrativa, sin "proceso mis emociones de forma disfuncional". Solo cuerpo. Solo presente. Los budistas llevan dos mil años intentando volver a ese estado y cobrando un dineral por el intento. Tú lo tenías de serie y te lo quitaron.
¿Quién? El lenguaje. Que por cierto, no es tuyo.
Antes de que llegara, la emoción era el idioma. Y funcionaba de puta madre. Darwin lo documentó en 1872: la cara de asco es la misma en Tokio y en el Amazonas, enseñar los dientes es una amenaza universal, el llanto tiene cadencias distintas para el dolor y para el hambre. Millones de años de evolución afinando ese sistema. Sin ambigüedad. Sin malentendidos. Sin "creo que lo que me quieres decir es". Compartido con primates, eficaz, honesto. Es el protolenguaje. El idioma que no necesita que nadie te lo enseñe porque ya viene instalado de fábrica.
Luego llegaste tú con tus palabras. Y lo liaste todo.
El lenguaje llegó de fuera. De tus padres, de la tele, de la cultura, de gente que tampoco eligió el suyo. Se instaló en tu cabeza sin pedirte permiso —antes de que pudieras opinar— y desde entonces no ha parado de hablar. William Burroughs lo llamó "un virus del espacio exterior". No en sentido metafórico: el sistema simbólico se replica usándote como huésped, coloniza tu experiencia y convierte cada momento presente en una narración sobre el momento presente. Dejas de vivir. Empiezas a comentar que vives.
Porque las palabras no describen las emociones: las construyen, las recortan y las deforman. Lisa Feldman Barrett lleva años demostrando con neuroimagen que la emoción que experimentas depende de las categorías conceptuales que tienes disponibles. Sin la palabra, te cuesta más construir la experiencia con nitidez. El lenguaje no es el mapa del territorio emocional: es el arquitecto que decide qué habitaciones existen y cuáles no. Y encima te cobra alquiler.
El proceso tiene nombre. Lacan lo llamó el estadio del espejo: el momento en que el bebé se ve en su reflejo y descubre que existe como objeto para los demás. Ya no es solo cuerpo que siente: es figura que otros observan, juzgan y nombran. Jung lo llamó individuación: el yo emerge no desde dentro hacia fuera, sino al revés, fabricado desde fuera hacia dentro por la mirada ajena y por las palabras que te nombran antes de que puedas nombrarte a ti mismo. Antes de ese momento, la psicosis sana: todo presente, sin distancia, sin observador. Después, la neurosis: un comentarista deportivo instalado en la cabeza que narra en tiempo real todo lo que haces, sientes y deberías haber sentido.
El Evangelio de Juan dice que en el principio era el Verbo y el Verbo se hizo carne. Bonito. Pero lo que realmente pasó en tu infancia fue lo contrario: la carne se hizo verbo. El cuerpo sintiente, la emoción directa, el presente puro —todo eso ascendió hacia el símbolo y no volvió. Ya no eres alguien que siente: eres un personaje que se narra. Y el narrador, para que quede claro, tampoco eres tú. Es el virus.
El neurocientífico Michael Gazzaniga lleva décadas estudiando pacientes con el cerebro dividido y llegó a una conclusión incómoda: el hemisferio izquierdo es una máquina de confabular narrativas. Genera explicaciones coherentes para cosas que no controló, decisiones que no tomó, emociones que llegaron de otro sitio. Y lo hace tan rápido y tan bien que te convence de que esa narración eres tú. No eres tú. Eres el homúnculo pequeñito que queda detrás, relegado a algún rincón, mirando cómo el intérprete izquierdo cuenta su historia y se la apropia. Somos, en el mejor de los casos, coautores de una novela que en gran parte ya estaba escrita.
Julian Jaynes propuso que las voces interiores —las prohibiciones, el "no deberías", la culpa— pudieron ser el origen literal de los dioses. El mono quería el plátano. La norma social decía que no. Esa prohibición, repetida hasta automatizarse, se convirtió en una voz que venía de arriba, de fuera, de algún lugar sin cuerpo. Los primeros dioses eran normas gramaticales con reverb. Los tuyos también.
Bob Dylan cantó que Dios le puso nombre a todos los animales. Lo que no cantó es que en cuanto les pones nombre los domesticas, los metes en una caja y los controlas. Eso mismo hizo el lenguaje con tus emociones.
En Informe para una Academia, Kafka cuenta la historia de un mono capturado que aprende a hablar, a caminar erguido y a beber aguardiente. Al final explica ante un comité científico que no lo hizo por admirar a los humanos ni por anhelo de libertad. Lo hizo porque necesitaba una salida. Cualquier salida. Michel Gondry hizo lo mismo en Human Nature, en versión de comedia romántica: el hombre criado como animal que al adquirir el lenguaje pierde la inocencia, gana la neurosis y pasa el resto de la película preguntándose si prefería antes. Spoiler: sí.
El protagonista de Altered States va en sentido contrario: se mete en un tanque de privación sensorial con psilocibina buscando regresar al yo pre-lingüístico, al estado anterior a la individuación donde el cuerpo y el mundo todavía no se han separado. La premisa científica es cuestionable. La pregunta que plantea no lo es: ¿qué queda de ti si quitas el lenguaje? ¿Hay alguien ahí dentro, o solo hay un sistema que se cuenta a sí mismo que es alguien?
Los replicantes de Blade Runner tenían implantadas memorias emocionales de infancias que nunca vivieron y lloraban mirando fotos que no eran suyas. La diferencia entre ellos y tú es que a ti todavía nadie te ha dicho que tu narración interna también, en gran medida, te la pusieron otros.
Los niños que ven un guiñol gritan "¡cuidado, el lobo!" sabiendo perfectamente que es un títere. Habitan el relato sin necesitar la distancia irónica del adulto. Eso que tienen los niños —la capacidad de estar dentro del símbolo sin necesitar comentarlo— es lo que los adultos hemos perdido. Los adultos ven el guiñol y piensan: "interesante representación del arquetipo del depredador". El lobo ya no les da miedo. Y eso no es madurez. Es disociación con buena prensa.
Pasa lo mismo con el cine. Puedes ver una película sintiéndola —dejarte arrastrar, que el corazón se acelere cuando el personaje corre, que se te haga un nudo cuando se despide— o puedes verla analizándola: plano contraplano, estructura de tres actos, "interesante uso de la elipsis temporal". Las dos formas son válidas. Pero solo una te mueve de verdad. El lenguaje, cuando funciona como escudo en vez de como puente, te saca de la experiencia y te pone a comentarla desde fuera. Y una vez fuera, el lobo ya no muerde.
El único momento en que la máquina se para del todo es el flow: cuando estás tan metido en algo que el comentarista se calla solo. Los músicos, los deportistas, los cirujanos en mitad de algo difícil lo conocen. Desaparece el monólogo. Desaparece la distancia entre el que hace y lo que se hace. O eres, o cuentas. Las dos cosas a la vez no tocan.
¿Solución? No hay. El lenguaje es el único antídoto para el lenguaje, lo cual es exactamente el tipo de trampa que solo puede diseñar un parásito inteligente. No puedes salirte del sistema. El mono de Kafka ya no puede desaprender.
Lo que sí puedes hacer es saber que estás infectado. Que el virus llegó de fuera. Que antes de él había algo.
Y que ese algo todavía está ahí, debajo del ruido, intentando decirte algo sin palabras.
Extraido del libro El Arte de Pensar de Rolf Dobelli
Para los habitantes de las Hébridas, un archipiélago al norte de Escocia, los piojos en el pelo forman parte de la vida. Si los piojos abandonan a su huésped, este enferma y tiene fiebre. Por eso, para acabar con la fiebre, los enfermos se ponían piojos en el pelo a propósito. Por lo visto, el éxito dio la razón a los de las Hébridas: en cuanto los piojos anidaban, el paciente mejoraba.
Una investigación sobre las intervenciones de los bomberos en una ciudad dio como resultado que el número de bomberos empleados cada vez estaba en correlación: cuantos más bomberos participaban en la intervención, más daños causaba el incendio. El alcalde impuso inmediatamente una suspensión de la contratación de nuevo personal y redujo el presupuesto.
Las dos historias proceden del libro Der Hund, der Eier legt (El perro que ponía huevos) y muestran la confusión de causa y efecto. Los piojos abandonan al enfermo porque tiene fiebre —simplemente les entra miedo—. Cuando la fiebre ha bajado, regresan. Y cuanto más grande y destructor es el incendio, más bomberos participan —evidentemente no al revés.
Queremos sonreírnos con estas historias, pero la falsa causalidad nos conduce al error casi a diario. Consideremos este titular: «Una buena motivación de los empleados conduce a mayores beneficios empresariales.» ¿De verdad? ¿O no será que quizá los empleados están más motivados porque le va bien a la empresa? Los autores de libros de economía y los asesores suelen funcionar con causalidades falsas —o, al menos, no garantizadas.
En la década de 1990 no había nadie más sagrado que el entonces jefe de la Reserva Federal norteamericana, Alan Greenspan. Sus oscuras declaraciones concedían a la política monetaria la aureola de una ciencia oculta que mantenía al país en la senda segura de la prosperidad. Los políticos, los periodistas y los líderes económicos adoraban a Greenspan. Hoy sabemos que los comentaristas fueron víctimas de la falsa causalidad. La simbiosis de Estados Unidos con China —el productor barato global y acreedor de la deuda norteamericana— desempeñó un papel mucho más importante. Cargando las tintas, Greenspan simplemente tuvo suerte de que la economía funcionara tan bien en su época.
Un ejemplo más. Los científicos han descubierto que los internamientos hospitalarios largos son perjudiciales para el paciente. Una buena noticia para todas las aseguradoras, a las que interesa que las estancias de sus asegurados sean lo más breves posible. Pero naturalmente, los pacientes a quienes se da el alta enseguida están más sanos que aquellos que deben quedarse más tiempo. Y eso no se debe a que los ingresos largos sean menos saludables.
Otro titular: «Demostrado científicamente: las mujeres que usan el champú X a diario tienen un pelo más fuerte.» La relación de causalidad puede corroborarse científicamente, pero no aclara nada, absolutamente nada sobre cómo el champú fortalece el pelo. Puede ser igualmente válido que las mujeres de pelo fuerte tiendan a usar el champú X (quizá porque en la etiqueta pone: «especial para cabello fuerte»).
Recientemente he leído que los escolares que proceden de hogares donde hay muchos libros obtienen mejores resultados académicos. Ese estudio llevó a que los padres corrieran a comprar libros. Un bonito ejemplo de falsa causalidad. Lo cierto es que para los padres con estudios la educación de sus hijos suele ser más importante que para los padres sin estudios. Y los padres con estudios suelen tener más libros que los sin estudios. Los libros no son lo decisivo, sino el nivel educativo de los padres... y de sus genes.
El mejor ejemplo de falsa causalidad es la relación entre la disminución de la natalidad y el retroceso en el número de parejas de cigüeñas en Alemania. Si se trazan ambas líneas de desarrollo entre 1965 y 1987, van casi perfectamente paralelas. ¿Significa eso que las cigüeñas traen a los niños? Claro que no, se trata de una correlación puramente casual y, con seguridad, no hay ninguna causalidad.
Conclusión: la relación no es causalidad. Observe bien. A veces, la flecha del efecto va justo en la dirección contraria. Y a veces ni siquiera hay flecha, como en el caso de las cigüeñas y los bebés.
Extraído de Dieta de Noticias de Rolf Dobelli
Las noticias no tienen poder explicativo. Los mensajes cortos son como burbujas de jabón pequeñas y relucientes que estallan en la superficie de un mundo complejo. Y aún es más absurdo que la industria mediática se imagine que informa de los hechos tal como son. Esos hechos de los que da cuenta no suelen ser más que efectos secundarios y consecuencias de causas más profundas. Aunque devores las últimas imágenes y noticias de Siria cada día, no entenderás mejor esta guerra. De hecho, sucede al revés: cuantas más imágenes de guerra y noticias del frente recibas, menos entenderás qué y por qué está sucediendo en la zona de guerra. Las empresas de la industria mediática y los consumidores de noticias sucumben al mismo error: la yuxtaposición de los hechos se confunde con la comprensión de los contextos funcionales del mundo. «Facts, facts and more facts» («Hechos, hechos y más hechos») es el credo que recitan casi todas las empresas del mundo de la información.
En realidad, lo que deberíamos entender son los «generadores» que subyacen a los acontecimientos visibles. De hecho, deberíamos explorar la «sala de máquinas» desde la que se originan las noticias. Por desgracia, hay muy pocos periodistas capaces de explicar las conexiones causales. Porque los procesos que determinan importantes transformaciones culturales, intelectuales, económicas, militares, políticas y ecológicas son, en su mayoría, invisibles. Son complejos, no lineales y difíciles de asimilar para nuestro cerebro. Por eso las empresas de la información se centran en cosas ligeras: anécdotas, escándalos, historias de famosos y fotos de desastres. Son baratas de producir y fáciles de asimilar.
Es más, los contados periodistas que podrían entender y escribir sobre la «sala de máquinas» no tienen espacio para ello. Por no hablar de tiempo para reflexionar. El motivo es que la masa de lectores prefiere consumir diez canapés de noticias telegráficas antes que un solo artículo de fondo. Diez escándalos crujientes uno detrás de otro captan más la atención —y, por lo tanto, automáticamente más ingresos publicitarios— que un texto inteligente de la misma longitud. Quizá recuerdes de tu infancia esas páginas en blanco en las que solo se veían unos puntos numerados. El pasatiempo consistía en unir con líneas los puntos por orden numérico. Una vez acabado, aparecía el dibujo. Las noticias no son más que puntos, pero el caso es que nadie se toma la molestia de conectarlos y resolver el pasatiempo. Y así, por más noticias que consumas, no aparece ningún dibujo.
Para trazar un panorama general, hay que establecer conexiones; en concreto, inserir los sucesos en la historia, establecer las interdependencias, la retroacción, los efectos inmediatos y, finalmente, las consecuencias secundarias que a su vez se desprenden de los mismos efectos. Pero a los periodistas informativos eso no les importa. Las noticias son lo contrario de la comprensión global, pues sugieren que solo existen sucesos, sucesos inconexos; en otras palabras, «hechos, hechos y más hechos».
En realidad, es al revés: casi todo lo que sucede en el mundo es complejo. De manera que pretender que cada uno de estos fenómenos es independiente equivale a una mentira, una mentira que los productores de noticias difunden y que nosotros, los consumidores de noticias, encontramos muy apetecible. Y eso es trágico, porque consumir noticias para «entender el mundo» es peor que no consumir ninguna noticia. Ya en el año 1800, Thomas Jefferson, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, reconoció que «quien no lee nada es más instruido que quien solo lee los periódicos». Los hechos te impiden pensar. Tu cerebro se ahoga en un mar de hechos. Cuando consumes noticias, sucumbes a la ilusión de que entiendes el mundo. Y esta ilusión conduce a un exceso de confianza (en argot profesional inglés, overconfidence).
En un estudio bien conocido, el profesor Paul Slovic, de la Universidad de Stanford, evaluó la calidad de las apuestas hípicas proporcionando a los participantes cada vez más datos sobre los caballos. Preguntó a los participantes no solo qué caballo ganaría la carrera, sino también hasta qué punto estaban convencidos de la calidad de su estimación. ¿El resultado? La cantidad de información sobre cada caballo en concreto (es decir, la información obvia) no influyó en la calidad de las apuestas, sino en la confianza de los participantes. La cautela, el escepticismo y la humildad necesarios quedaron sepultados por el alud de información. Las evaluaciones cautelosas cedieron su sitio a fracasos seguros.
Tú, querida lectora, querido lector, no quieres ser víctima de semejante alud de noticias. Tú eres consciente de que la calidad de tus decisiones disminuirá si se basa en «hechos, hechos y más hechos». Si, en cambio, renuncias a las noticias, en primer lugar debes aceptar que el mundo no es fácil de entender. Serás más humilde en tus conocimientos, más cauteloso, más reflexivo, y no serás víctima de un exceso de confianza.
«Nadie sabe lo que está pasando. Solo los periódicos, día tras día, actúan como si ellos sí lo supieran», escribió el clarividente Max Frisch hace más de cuarenta años. La actualidad eclipsa la comprensión. Lo mejor que puede hacerse es prescindir por completo del suministro diario de noticias. Lee libros y artículos largos que hagan justicia a la complejidad del mundo, y huye de los titulares brillantes. Nada de meras fuentes de hechos. Nada de puntos sin líneas que los relacionen. Al cabo de unos pocos meses, te verás recompensado con una comprensión más clara del mundo.
En resumen:
Las noticias proporcionan lo contrario de una comprensión global. Despídete de la llovizna de noticias. Lee buenos libros y artículos largos y de calidad que te darán una idea de la «sala de máquinas» del mundo.
menéame