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¿Quién es propietario de un mensaje, el remitente o el destinatario?

Con esta de la protección de datos se encuentra uno con situaciones que empiezan a desafiar la lógica.

Un tío me manda un mensaje y me dice que puede contener información confidencial que no puede ser transmitida a terceros, y yo me tengo que conformar. Se supone.

Y sin embargo, sigo convencido de que los mensajes son propiedad de su destinatario, y que si yo quiero publicar mis memorias, por ejemplo, puedo incluir en ellas las cartas que he recibido, pero no la copia de las cartas que he enviado a otras personas.

No creo que sea normal que alguien te pida, legalmente, que guardes secreto sobre sus cartas. Te lo puede pedir por cortesía o educación, peor no legalmente, sobre todo si el mensaje o carta no ha sido solicitado.

En el caso de los presupuestos ya lo veo más problemático. No estoy seguro de que una empresa pueda impedir que comparta con terceros un presupuesto que he solicitado. Pero en las comunicaciones personales, que el emisor pretenda mantener derechos sobre la carta me parece aberrante.

¿Algún entendido en la sala? (@livingstone85 ? @pasapollo ? )

¿cómo lo veis?

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Las primeras elecciones de nuestra Historia en las que no podremos votar a un partido político

Seamos realistas: los políticos son expertos en ocultar la verdad, pero esta vez les han superado los acontecimientos. Rivera ha vetado al PSOE, y Podemos al PP y C´s. Los bloques están definidos, y todos sabemos que si votamos al PSOE, estaremos votando a Podemos (y viceversa). También sabemos que si votamos al PP, estaremos votando a C´s y Vox, y que si votamos a cualquiera de éstos últimos, también votaremos al primero. La única relevancia de nuestro voto estará en que, dependiendo de la concreta opción del bloque que elijamos, le daremos un mayor o menor protagonismo en el gobierno de coalición del que forme parte.

Dentro de cada bloque, hay partidos más o menos radicales en su rama ideológica. Algunos tienen propuestas tan extremistas que pueden asustar a los otros partidos de su propio bloque ¿O son propuestas que los otros partidos desean pero no se atreven a proponer, y esperan que el más ultra las exija como contrapartida y así poder imponerlas haciéndose las víctimas? En el fondo, y sin perjuicio de que su influencia sea algo mayor o menor dependiendo de sus resultados, todos los partidos de cada bloque tendrán una relevancia esencial en el futuro gobierno que se conforme. Y el hecho de que un partido del bloque reniegue en público de otro, es el peor insulto a la inteligencia de los votantes. Van a trabajar juntos, lo saben y lo desean. De lo contrario habrían escogido otro bloque.

Por eso cuando votemos no podremos tener sólo en cuenta las propuestas del partido que elijamos, sino de quienes van a pactar con él. Y deberemos plantearnos si, aunque en abstracto nos parezca la mejor opción, las propuestas de sus socios son lo suficientemente soportables como para que no nos cambiemos de bloque. Esto no tiene demasiada importancia en el bloque PSOE-Podemos, pues en los últimos meses éste último ha quedado tan descafeinado que no se diferencia en exceso del actual PSOE. Pero en el bloque de la derecha sucede todo lo contrario.

¿Te imaginas a un liberal votando por un gobierno con ministros tan totalitarios que plantean ilegalizar a los partidos "marxistas o separatistas" porque tienen "bilis antiespañola", como si para ser español hubiera que pensar de una determinada manera? www.cope.es/actualidad/espana/noticias/vox-plantea-ilegalizar-podemos-

¿Imaginas a alguien firmemente convencido de la separación Iglesia-Estado votando a una coalición donde tendrá la llave un partido que quiere recuperar "la esencia católica española", que considera un crimen el aborto y cuya enseña es la España mohosa, atrasada, oscura y de pensamiento único que sufríamos hace 50 años?

Por desgracia, en estas elecciones no nos dejan votar a un solo partido. Y muchos votantes liberales, centristas y conservadores moderados deberán elegir entre el bloque de una izquierda nominal pero profundamente descafeinada, o el bloque donde tendrá un papel fundamental la ultraderecha sin complejos que, cada vez de forma más clara, está seduciendo al indigente intelectual que es cabeza visible del partido mayoritario de la derecha.

menéame