Estoy un poco cansado de intentar seguir misiones espaciales y tener que traducir mentalmente todo a unidades del SI. Estos americanos siempre con sus millas y millas por hora. A ver cuándo evolucionan...
Así que he montado una simulación propia de Artemis II donde todo está en Sistema Internacional y, sobre todo, basado en datos reales.
He cogido toda la telemetría que he sido capaz de recopilar (que se va actualizando en tiempo real), y además las órbitas y trayectorias las he sacado de Jet Propulsion Laboratory (JPL Horizons), que son efemérides reales: posiciones de la nave, la Luna, distancias, etc. No es una animación inventada.

La gracia es que, al verlo así, te das cuenta de que las trayectorias no son de libro. Pensaríamos que hace una especie de elipse muy alargada, pero no, la órbita que sigue la Orión es un poco mas complicada, de hecho, hace una especie de 8 (analema).
Está hecha bastante a base de prueba/error y vibe coding, ajustando cosas hasta que cuadran con el modelo físico y lo que devuelven los datos.
Si alguien quiere echarle un ojo:
aulaquest.com/s/fisica/artemis/
Si ves algo que no cuadra, se agradece el comentario
Sigue en construcción, estoy puliendo algunos detalles todavía
Si entrais desde PC se ve mucho mejor
Trump hace dos días:
«No están ofreciendo mucha resistencia; ¡ni siquiera nos están disparando!»:
x.com/i/status/2039113839216636086
Hoy:
«ÚLTIMA HORA: Un segundo avión de combate de la Fuerza Aérea, un A-10 Warthog, se estrelló en la región del Golfo Pérsico el viernes, y el único piloto fue rescatado sano y salvo. Esto ocurrió aproximadamente al mismo tiempo que un F-15E fue derribado sobre Irán.»

Aprovechando las fechas y portadas en la web, voy a parodiar de forma medio libre esta escena que no necesita presentación:
youtu.be/WYU5SAQwc4I?is=_qLsbq4f3ZrDenmU
—¿...y por eso, qué ha hecho el gobierno de Pedro Sánchez por nosotros? ¿Eh?
—La subida del SMI, rebajas en el IVA, ayudas al transporte...
—Bueno, sí, evidentemente. Eso sí nos lo ha dado. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA y las ayudas al transporte, ¿eh?
—Mantener la sanidad pública.
—Bueno, vale, de acuerdo, reconozco que la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte y mantener la sanidad pública nos lo ha dado el gobierno actual. Pero...
—Mantienen la enseñanza pública que si con becas, reforzando las FPs... Ya que he nombrado lo de la sanidad, invirtieron mucho cuando la pandemia. ¿Te acuerdas de la pandemia? Qué lejano queda...
—Vale, sí, vale. Me acuerdo. Pero aparte de la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener a la sanidad y la educación públicas... ¿Qué ha hecho el gobierno sanchista por nosotros?
—Las pensiones.
—Sí, ¿qué?
—Que siguen subiendo. También está lo del ingreso mínimo vital, y lo de limitar el alquiler. Ah, y están fomentando las energías renovables...
—Ya, ya, ¿pero aparte de todo eso? De la subida del SMI, las rebajas en el IVA, las ayudas al transporte, mantener la sanidad pública y a la educación, de subir las pensiones, el ingreso mínimo vital, limitar el precio del alquiler, las energías renovables... ¿qué nos han dado? ¿Eh?
—La paz.
—Ah, la paz. Por favor, cá...
(Silencio)
—Ah, bueno, sí, la paz.
Extraido del libro El Arte de Pensar de Rolf Dobelli
Para los habitantes de las Hébridas, un archipiélago al norte de Escocia, los piojos en el pelo forman parte de la vida. Si los piojos abandonan a su huésped, este enferma y tiene fiebre. Por eso, para acabar con la fiebre, los enfermos se ponían piojos en el pelo a propósito. Por lo visto, el éxito dio la razón a los de las Hébridas: en cuanto los piojos anidaban, el paciente mejoraba.
Una investigación sobre las intervenciones de los bomberos en una ciudad dio como resultado que el número de bomberos empleados cada vez estaba en correlación: cuantos más bomberos participaban en la intervención, más daños causaba el incendio. El alcalde impuso inmediatamente una suspensión de la contratación de nuevo personal y redujo el presupuesto.
Las dos historias proceden del libro Der Hund, der Eier legt (El perro que ponía huevos) y muestran la confusión de causa y efecto. Los piojos abandonan al enfermo porque tiene fiebre —simplemente les entra miedo—. Cuando la fiebre ha bajado, regresan. Y cuanto más grande y destructor es el incendio, más bomberos participan —evidentemente no al revés.
Queremos sonreírnos con estas historias, pero la falsa causalidad nos conduce al error casi a diario. Consideremos este titular: «Una buena motivación de los empleados conduce a mayores beneficios empresariales.» ¿De verdad? ¿O no será que quizá los empleados están más motivados porque le va bien a la empresa? Los autores de libros de economía y los asesores suelen funcionar con causalidades falsas —o, al menos, no garantizadas.
En la década de 1990 no había nadie más sagrado que el entonces jefe de la Reserva Federal norteamericana, Alan Greenspan. Sus oscuras declaraciones concedían a la política monetaria la aureola de una ciencia oculta que mantenía al país en la senda segura de la prosperidad. Los políticos, los periodistas y los líderes económicos adoraban a Greenspan. Hoy sabemos que los comentaristas fueron víctimas de la falsa causalidad. La simbiosis de Estados Unidos con China —el productor barato global y acreedor de la deuda norteamericana— desempeñó un papel mucho más importante. Cargando las tintas, Greenspan simplemente tuvo suerte de que la economía funcionara tan bien en su época.
Un ejemplo más. Los científicos han descubierto que los internamientos hospitalarios largos son perjudiciales para el paciente. Una buena noticia para todas las aseguradoras, a las que interesa que las estancias de sus asegurados sean lo más breves posible. Pero naturalmente, los pacientes a quienes se da el alta enseguida están más sanos que aquellos que deben quedarse más tiempo. Y eso no se debe a que los ingresos largos sean menos saludables.
Otro titular: «Demostrado científicamente: las mujeres que usan el champú X a diario tienen un pelo más fuerte.» La relación de causalidad puede corroborarse científicamente, pero no aclara nada, absolutamente nada sobre cómo el champú fortalece el pelo. Puede ser igualmente válido que las mujeres de pelo fuerte tiendan a usar el champú X (quizá porque en la etiqueta pone: «especial para cabello fuerte»).
Recientemente he leído que los escolares que proceden de hogares donde hay muchos libros obtienen mejores resultados académicos. Ese estudio llevó a que los padres corrieran a comprar libros. Un bonito ejemplo de falsa causalidad. Lo cierto es que para los padres con estudios la educación de sus hijos suele ser más importante que para los padres sin estudios. Y los padres con estudios suelen tener más libros que los sin estudios. Los libros no son lo decisivo, sino el nivel educativo de los padres... y de sus genes.
El mejor ejemplo de falsa causalidad es la relación entre la disminución de la natalidad y el retroceso en el número de parejas de cigüeñas en Alemania. Si se trazan ambas líneas de desarrollo entre 1965 y 1987, van casi perfectamente paralelas. ¿Significa eso que las cigüeñas traen a los niños? Claro que no, se trata de una correlación puramente casual y, con seguridad, no hay ninguna causalidad.
Conclusión: la relación no es causalidad. Observe bien. A veces, la flecha del efecto va justo en la dirección contraria. Y a veces ni siquiera hay flecha, como en el caso de las cigüeñas y los bebés.
menéame